Opinión

El mentor Redondo: la soberbia y el batacazo

Iván Redondo, ex director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno de España

Al realizar procesos de mentorización para cualquier tipo de organización, nunca hay que olvidar que cualquier consultoría tiene un principio y un final. Un asesor no puede (ni debe) estar en el día a día de la empresa, ya que esta labor ha de ceñirse a estar ahí para cuando te necesitan como, por ejemplo, establecer una estrategia corporativa y comercial, desatascar un problema puntual o hacer de paño de lágrimas del director general de turno.

¡Querido Iván, tú querías más y más! No te querías conformar con ser un mentor. No. Se te quedaba pequeño para esa marca personal que tanto has cuidado y que ahora se tambalea. Tú querías pasar de cocinero a fraile. Y eso te ha costado tu salida por la puerta de atrás y sin honores del Gobierno de Sánchez.

Este donostiarra de 40 años ha sido el primer asesor político de un presidente del Gobierno de España que ha escalado dentro del propio partido al que asesora, saltando de sus responsabilidades como asesor en comunicación política hasta posicionarse en el escalafón del Gobierno justo por debajo de los ministros. Pero, querido Iván, la avaricia rompió el saco y tus exigencias de más y más poder han colmado el vaso de la paciencia de tu jefe.

¿Cuánto tiempo puedes ser asesor de comunicación de un político? En mi opinión, considero que Iván Redondo se dio cuenta hace tiempo que su labor 'oficial' estaba finiquitada y que estaba comenzando una carrera 'secundaria' como político al uso dentro de las filas socialistas por si lo de la asesoría ya no daba más de sí.

Prueba de esta teoría es la comparecencia de Redondo hace menos de dos meses en el Congreso y cuyo titular en los medios fue el ahora recordado "un asesor debe tirarse por un barranco por su presidente". A mí, personalmente, lo que más me interesó fue la propia intervención, ya que Iván Redondo ha forjado una imagen enigmática sobre su propia figura a base de no realizar prácticamente ninguna entrevista o acto público en el que fuera protagonista.

Finalmente, aunque arrastrando los pies, Pedro Sánchez ha reconocido que la pretendida mutación de Iván Redondo pasando de asesor a político por arte de magia era contraproducente para sus propios intereses. De hecho, ni los más sanchistas ya entendían que hacía en un cargo público una persona que se ha vanagloriado durante todo este tiempo de carecer de ideología política.

Por último, quiero reseñar una crítica hecha desde el propio PSOE a Iván Redondo y que ha trascendido a los medios por las interesadas filtraciones que todos hemos escuchado en los últimos días. Decían estas fuentes socialistas que "Iván Redondo trataba a Sánchez como si fuera un cliente". Pues bien, si esta supuesta crítica es cierta, en este punto tengo que estar a favor de la actitud con Redondo, ya que Sánchez siempre ha sido eso: un cliente al que Iván Redondo ha asesorado para mejorar su comunicación política durante estos últimos años. Todo lo demás han sido un cúmulo de errores que han llevado a Iván Redondo del endiosamiento al batacazo.

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