Opinión

Burocracia que asfixia las ayudas directas

María Jesús Montero, ministra de Hacienda

Cuatro meses después de su aprobación, las expectativas sobre las ayudas directas para los sectores más afectados por la crisis no dejan de menguar. El 60% de los 7.000 millones comprometidos en esa partida sigue sin repartirse y, lo que es peor, es posible que la mayoría de esos recursos no lleguen a sus potenciales beneficiarios.

 La obstinación de Hacienda por tramitar las ayudas como subvenciones exige una abultada documentación fiscal y financiera. Es más, las autonomías, encargadas de repartir los recursos, aplican a rajatabla los requisitos, ya que se arriesgan a tener que correr con los reembolsos en caso de se detecte la más mínima irregularidad. La burocracia hace así inalcanzables las ayudas para miles de negocios.

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