Opinión

El servicer inmobiliario, un actor para hace frente a un mercado en evolución

Los servicers, claves en el futuro inmobiliario

La actual situación causada por la pandemia de la Covid-19 está inoculando altas dosis de incertidumbre en buena parte de la economía global. Sus efectos son más que visibles en muchos sectores y el inmobiliario no es ajeno a esta situación. Gestionar hoy las consecuencias de mañana resulta especialmente importante en este contexto y tener en cuenta a todos los actores que pueden contribuir a acelerar la recuperación resulta esencial, especialmente en un sector tan relevante para la actividad económica de nuestro país, como es el inmobiliario.

En este sentido, cabe destacar la actividad de los servicers inmobiliarios. La presencia de estas empresas en España es relativamente reciente si se compara con la trayectoria que tienen en otros países europeos o en Estados Unidos. El escenario generado por la crisis financiera de 2008 propició años más tarde la entrada en el mercado de estas compañías especializadas en la gestión de carteras de activos inmobiliarios, desde su origen hasta el propio producto finalista, es decir, participan y apoyan en toda la cadena de valor a la banca o los fondos ahora propietarios. Desde ese momento su papel ha sido fundamental para ayudar a consolidar y profesionalizar un mercado que en aquellos momentos estaba desequilibrado.

Por una parte, los servicers permitieron a las entidades financieras sanear en gran medida sus balances de activos "tóxicos". La adquisición por parte de estas empresas de grandes carteras permitió a los bancos reenfocar y centrar su actividad hacia su negocio tradicional, es decir, la financiación de todo tipo de productos a empresas y familias. Por tanto, el hecho de sacar de sus balances estos activos permitió que gran parte del sistema financiero en el país recuperara el equilibrio perdido, un factor fundamental para ayudar a la economía en esos momentos.

Llegan cambios intensos y retadores que requieren flexibilidad e innovación

Por otro lado, la llegada de los servicers supuso el inicio de un proceso de profesionalización del sector hasta entonces desconocido en España. Habitualmente se dice que los servicers gestionan activos inmobiliarios y es precisamente en el verbo 'gestionar' donde se encuentra la clave. Los servicers están especializados en todo el proceso necesario para optimizar un activo. Se trata de un ejercicio complejo, que requiere de equipos con conocimiento en diferentes materias y que abarca todo el ciclo de vida del activo y todos los segmentos del sector inmobiliario. El abanico es enorme: parcelas, suelos, edificaciones sin concluir, obra nueva, vivienda de segunda mano, en grandes ciudades, en pequeñas poblaciones, en la costa o en el interior. El conocimiento del tipo de activo y su ubicación es solo una parte de la gestión que deben hacer estas compañías. A ello se suma la necesaria comprensión jurídica o una infraestructura tecnológica específica, entre otros muchos factores.

Es precisamente este conocimiento tan específico lo que ha aportado valor hasta el momento, y en muchos casos, estas compañías han sido imprescindibles para agilizar el dinamismo del sector financiero. Y continuará siendo así. Los servicers han demostrado a lo largo de los últimos años una alta capacidad de adaptación y gestión a un mercado al que llegaron en un momento complicado. Ahora, el impacto de la crisis del Covid-19 y sus efectos, aún por determinar, vuelven a dibujar un escenario económico complejo. Solo como ejemplo, cabe recordar que la compra-venta de viviendas encadenó entre marzo y agosto de 2020 seis meses consecutivos de caídas superiores al 10%, según el INE. Es solo una de las muchas cifras que refleja este nuevo escenario, en el que contar con partners experimentados y conocedores que aporten soluciones y ayuden a mantener la dinámica de la actividad del mercado es más necesario que nunca.

La pandemia ha coincidido además con un momento de inflexión tanto para el sector financiero como para el inmobiliario. En el primero, las concentraciones bancarias que van a modificar el panorama financiero español. En lo referente al sector inmobiliario, cabe destacar que antes de que la Covid-19 llegara se encontraba en un momento de consolidación de los segmentos tradicionales y empezaban a despuntar otras tendencias.

Todos estos cambios hacen prever que estamos a las puertas de un nuevo mercado, muy intenso y también retador, que va a requerir de los mejores equipos, de flexibilidad y de innovación para fortalecer nuestro mercado inmobiliario. Todos los actores del mercado tendrán un papel para asegurar que esa recuperación derive en una mayor solidez del sector. Por todo ello, el futuro de los servicers, y de su actividad, se presenta, de nuevo, fundamental en la búsqueda de un nuevo equilibrio en un futuro no lejano en el tiempo.

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