Opinión

El bienestar de un empleado digital: la clave para reimaginar el futuro de las empresas

El departamento de Recursos Humanos debe ser cada vez más estratégico en las empresas

Sin duda alguna, vivimos en un momento extraordinario en el que los modelos tradicionales de trabajo se han tenido que transformar rápidamente. Para poder llevar a cabo este reto, la tecnología se ha convertido en un pilar fundamental, aportando flexibilidad, colaboración y seguridad. Por ello, ha llegado el momento de reimaginar España, aplicar los aprendizajes de estos meses para repensar el futuro, pasando por la digitalización y la sostenibilidad. Debemos estar comprometidos a aprovechar el poder de la tecnología para ayudar a todos a construir un futuro más sostenible.

Sin embargo, no hay que olvidarse de otro elemento igual de importante: el factor humano. La inversión en conocer y mejorar el bienestar de los empleados influye directamente en el negocio a través de su compromiso con la empresa. Es necesario capacitar a las personas para que trabajen de forma más inteligente -no más dura- y empoderarlas para que logren el equilibrio a través de mejores hábitos de trabajo. Es más, una investigación del MIT afirma que las empresas que dan prioridad a la experiencia de los empleados son un 25% más rentables y el doble de innovadoras.

Eso sí, el primer paso para tener una verdadera experiencia orientada al empleado es la vocación de la empresa de apostar por ello. Los profesionales tienen que sentirse conectados, apoyados y capaces de dar lo mejor de sí mismos en el trabajo, especialmente en este nuevo modelo remoto e híbrido al que nos estamos adaptando.

Según un estudio de Microsoft que publicamos el pasado noviembre, para continuar impulsando la productividad y la innovación en un mundo que se ha visto obligado a evolucionar debido a la pandemia, es necesario: conferir mayor autonomía a los equipos, proteger el tiempo de concentración de los empleados y apoyar a los responsables de equipos con formación y coaching. Entonces, si situamos a los empleados en un contexto de aprendizaje continuo que les permita desarrollarse como profesionales, si les ofrecemos acceso a los recursos de la organización -tanto en remoto como presencial-, si trabajamos por que su experiencia como trabajador le genere bienestar… Si hacemos todo esto, estaremos consiguiendo que crezcan y, por lo tanto, desarrollando talento en la organización.

Empleados conectados, amplificados y más enfocados

La pregunta es, ¿cómo logramos todo esto? Aquí es donde entra en juego a lo que nosotros llamamos "Intensidad Tecnológica": por un lado, las empresas deben adoptar las tecnologías más avanzadas e innovadoras para, en una segunda fase, ser capaces de generar sus propias capacidades digitales. Y, para ello, necesitan herramientas de productividad y colaboración seguras que les impulsen a adaptarse a esta nueva cultura de trabajo y, así, poder estar conectados entre compañeros. Microsoft, por ejemplo, lanzó a principios de febrero Microsoft Viva, la primera Plataforma de Experiencia del Empleado, que se integra con las capacidades de productividad y colaboración de Microsoft 365 y Teams y que aporta herramientas que mejoran el compromiso de los empleados, su aprendizaje y bienestar.

Por lo tanto, estamos hablando de adoptar y construir tecnología. La Intensidad Tecnológica solo será posible si se consigue superar la barrera del cambio cultural en las organizaciones y promover la innovación. Factores que, a su vez, atraerán nuevo talento para dar respuesta a las demandas de los clientes. Y en este proceso, es crítico facilitar formación permanente en habilidades digitales y asegurar que los empleados adquieren las capacidades tecnológicas necesarias para impulsar la transformación. Todo ello sin perder de vista, por supuesto, el crecimiento sostenible para construir un futuro mejor. Podemos destacar casos como el del grupo naviero Naviera Armas Transmediterránea, quien ha adoptado un nuevo sistema de control de embarque con tecnología Microsoft con el fin de reforzar la seguridad de los pasajeros y empleados frente a la Covid-19; consiguiendo eliminar la impresión de cinco millones de tarjetas de embarque y alinearse con su compromiso ambiental.

Dentro de los habilitadores de la transformación digital, encontramos en primer lugar la nube. Si algo tienen en común las empresas es que todas pueden aprovechar por igual las capacidades tecnológicas que ofrece la nube. Un claro ejemplo es cómo el cloud ha permitido a las empresas habilitar escenarios de teletrabajo en cuestión de horas. De hecho, el informe de Microsoft al que me refería previamente refleja que hace tan solo un año solo el 15 % de las empresas contaba con una política de teletrabajo. En el momento actual esa cifra ha crecido hasta el 76 % en Europa, alcanzando un 83 % en España.

Otra de las tendencias es el dato. Disponemos de muchos datos, pero ¿cómo los gestionamos?, ¿cómo extraer valor de ellos? Para conseguir esa ventaja competitiva, es fundamental apalancarse en el tercer habilitador de la transformación digital, que no es otro que la Inteligencia Artificial.

Una cultura digital para todos

En este sentido, el éxito no radica en contar con la mejor tecnología, sino en crear una cultura empresarial que permita a las personas desarrollar todo su potencial y fomentar la inteligencia emocional. Cuando la innovación tecnológica se une con una cultura digital adecuada, las personas son capaces de trabajar de una manera más inteligente, ágil y colaborativa, impulsando la productividad y la competitividad.

Además, esta cultura se debe adoptar no solo el área de TI de las compañías, sino que sea transversal, que implique a todos los departamentos, donde la gestión del equipo de dirección es imprescindible. Y, a la vez, es evidente que el área de recursos humanos debe adoptar un rol más estratégico dentro de la organización, el de agentes del cambio.

En definitiva, todos hemos pasado por el experimento más grande de trabajo no planificado de la historia. Por eso, debemos reimaginar el futuro de las empresas mediante el uso de la tecnología para mejorar la experiencia de los clientes, potenciar el talento, optimizar las operaciones y generar nuevos productos y servicios innovadores. No tenemos una bola de cristal, pero apostamos por un entorno híbrido que cuide el bienestar de los trabajadores para, así, generar compromiso con la marca y que el negocio crezca.

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