Opinión

Despoblación

Algunas soluciones para resolver el grave problema de la España vaciada

Esta situación, es decir, la pérdida de población de una más que notable parte de España, no es de ahora, pero es ahora cuando "tarde, mal y nunca" quiere abordarse.

Según el informe que acaba de publicar el Banco de España, casi 3.500 municipios están en riesgo de desaparecer demográficamente. Sólo Finlandia, Estonia y Letonia tienen una despoblación peor que España. En esta situación, en España está el 42% de los municipios. La comparación con otros países de la Unión Europea es, simplemente, lamentable: en Francia sólo el 7% de los municipios está en riesgo, en Italia el 4% y en Alemania el 1%.

Pero este grave asunto no tiene su origen ayer sino que nace en el modelo de desarrollo que va desde 1950 hasta 1980. Un modelo de crecimiento que nunca quiso medir los costes. Una economía que, en términos usados por la catedrática de Geografía de la Universidad Complutense, Mercedes Molina, ha sido una "economía de aglomeración": concentración de la inversión y del empleo en las grandes ciudades. Y Molina añade: "este modelo no lo ha alimentado sólo el mercado, también y muy significativamente las políticas públicas".

El disparate urbanizador español se ha puesto de manifiesto con la pandemia, cuando los expertos recomendaron "la mayor separación social" posible. Nos topamos entonces con informaciones sorprendentes, según las cuales las zonas europeas que aglutinan las mayores densidades no se ubican en los países de mayor población. Así, y para mencionar sólo a los países de nuestro entorno, Alemania con 83.082.000 habitantes tiene una densidad de población de 224 habitantes por kilómetro cuadrado, Gran Bretaña con 66.563.000 habitantes ofrece 262 habitantes/km2, Francia con 65.236.000 tiene 114, Italia con 60.466.000 arroja una densidad de 197 habitantes/km2, y España con 46.791.000 habitantes, sólo 93 por kilómetro cuadrado. Es evidente que la población no se distribuye de manera regular en todo el territorio, sino que se concentra de mayor o menor manera en los núcleos urbanos. Los principales países, tanto en superficie como en población, como Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia, Portugal o Polonia, agrupan a sus habitantes en una franja comprendida entre el 45 y el 60% de la superficie. Sólo algunos países se salen de esos límites: son los del Benelux que han urbanizado hasta el 80 % de su territorio pero sobre todo España que tiene a sus habitantes hacinados en el 12,5% del país.

En 1978 tuvo lugar el primer Congreso de Ordenación del Territorio y allí se trató este problema, pero las conclusiones no fueron oídas por nadie en el Estado.

¿Cuál es la solución? Desde luego, ninguna fácil, y aunque ya se dedican recursos públicos para paliar las carencias, el Banco de España señala:

"Estas políticas pueden reducir las disparidades territoriales, pero en ocasiones también pueden redundar en pérdidas de eficiencia".

¿Qué falta, entonces? Faltan infraestructuras de transporte, energéticas, sanitarias… y desde el punto de vista administrativo es preciso recrear las comarcas (los municipios son tan ineficientes como numerosos).

A este propósito, la economista Mariana Mazzucato recodaba en una entrevista que "la mayoría de las políticas de los gobiernos consisten básicamente en aportar dineros: subsidios, préstamos o avales en forma de apoyo a los distintos sectores. No se centran en resolver problemas. Debemos aspirar a una política que se enfoque en problemas concretos y se oriente por resultados".

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