Opinión

Pagos contactless: una fuente de ventajas más allá de la pura higiene

Auge de los pagos digitales

La pandemia del COVID-19 ha sido sobre todo un drama sanitario y social en el que todavía continuamos inmersos, pero, desde el reconocimiento de sus terribles consecuencias, no podemos obviar que ha actuado también como un acelerador de tendencias sociales muy diversas.

La más citada es quizás la generalización del teletrabajo, que hasta la irrupción del coronavirus en nuestras vidas parecía una medida excepcional que comprometía la productividad, y que hoy es la forma en que trabajan de forma predominante y con normalidad millones de personas en todo el mundo.

Pero la aprensión al contacto físico en sus acciones más cotidianas de muchas personas y la especial disciplina y sensibilidad de los pequeños y grandes comercios para brindar experiencias seguras a sus clientes ha multiplicado también exponencialmente los pagos contactless, tanto mediante tarjetas que ya brindaban esa opción, como, de forma destacada, mediante la adopción masiva de agregadores de tarjetas o cuentas bancarias para pagar en comercios, también conocidos como wallets, como Apple Pay o Google Pay.

Según Mastercard, en 2020 los pagos contactless se incrementaron un 25% en todo el mundo respecto al año anterior, y se calcula que Apple Pay ya es la plataforma empleada en el 10% de las transacciones con tarjeta a nivel global.

España no es ajena a este cambio, como acredita el décimo informe de 'Tendencias en Medios de Pago' a cargo de Minsait y de Afi. Interpelados sobre qué formas de pago con móvil utilizan en comercios físicos, el 84,3% de los españoles sitúan en primer lugar acercar sus smartphones a un datáfono: un porcentaje muy superior a tecnologías que están quedando rápidamente obsoletas, como el uso de códigos QR o los pagos in-app.

Desde Qonto, el neobanco pensado y al servicio de las pymes y autónomos, hemos constatado también esta misma tendencia: en 2020, el 20% de las transacciones de nuestros clientes en España fueron a través de tecnología contactless –una cifra que, además, prevemos que se amplíe en 15 puntos más en 2021. Conscientes de que esta forma de pago está en auge, no solo ofrecemos tarjetas con opción contactless a nuestros clientes, sino que hemos formalizado acuerdos que garantizan su total compatibilidad tanto con Apple como con Google Pay.

Pero, ¿cabe esperar que la del contactless sea una tendencia pasajera, o realmente brinda beneficios a los pequeños y medianos empresarios más allá de la pura higiene de evitar toquetear datáfonos o cajeros automáticos?

En Qonto, estamos convencidos de que esas ventajas incrementales existen. En primer lugar, en términos de seguridad de las transacciones. Pese a que, paradójicamente, el informe de Minsait y Afi al que nos referíamos antes desvela que el 26,5% de los españoles somos reacios a utilizar el móvil para pagar en comercios físicos por falta de confianza, el pago contactless se basa en la denominada tokenización, en virtud de la cual se crea un código único para cada transacción y el comercio ni ve ni captura los datos de nuestra tarjeta. En caso de robo, ese código no permite además ningún uso fraudulento de la misma.

Pero además, los pagos contactless brindan una mayor trazabilidad y simplifican la gestión de gastos, porque, en lugar de obligarnos a recopilar y tabular cada mes tickets físicos emitidos por datáfonos, los envían directamente al historial de la plataforma que utilicemos ya nuestro propio email, de modo que digitaliza automáticamente esos recibos y los vuelven fácilmente accesibles.

Así que, en un contexto en el que, además, las redes físicas de cajeros están reduciéndose, los pagos contactless tiene por delante un futuro prometedor y brindan ventajas objetivas y estructurales a las pymes y autónomos en la realización de pagos tanto en punto de venta como vía e-commerce.

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