Opinión

El alza fiscal en juego tras el 4-M

Ayuso y Gabilondo, dos modelos fiscales frente a frente

Las elecciones madrileñas del 4 de mayo constituyen el campo donde se enfrentarán, con efecto para toda España, dos modelos de política fiscal y de respuesta ante la crisis antagónicos.

Lo evidencia el contundente mensaje en elEconomista de la presidenta y candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, al comprometerse a acometer "la mayor rebaja de la historia", para todos los niveles de renta, en el tramo autonómico del IRPF, y mantener las bonificaciones tributarias vigentes en el territorio que gobierna desde 2019. En el lado opuesto, se sitúa el aspirante socialista Ángel Gabilondo. No deben confundir sus palabras descartando toda subida de impuestos durante dos años. El mensaje de Gabilondo se ve desmentido por la actitud en política fiscal, con especial repercusión en Madrid, que abraza el Gobierno del presidente Sánchez. El lunes presentará al consejo de expertos que asesorará al Ejecutivo central en su futura reforma impositiva. Y en el orden del día acaparan todo el protagonismo la "revisión" de deducciones y exenciones en IRPF y Sociedades, junto a la "armonización" de los tributos de Patrimonio, Sucesiones y Donaciones. Es ya evidente que esa última palabra no es más que un eufemismo empleado para atacar las bonificaciones que Madrid aplica a tan anacrónicos tributos.

El Gobierno busca en Madrid el aval para una reforma fiscal que elevaría los impuestos de forma general en España

Resulta también obvio que la reforma impositiva se diseña sobre supuestos falsos como la acusación lanzada a la capital de ser un paraíso fiscal (pese a que es la autonomía que más recauda y más contribuye a los fondos de solidaridad interterritoriales) o el mito de la baja presión fiscal que disfrutan los españoles. Lo que se dirime, por tanto, el 4-M es el riesgo de que se produzca una subida fiscal que empezará en Madrid pero afectará a toda España.

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