Opinión

Juventud, divino tesoro

Lógica preocupación entre los jóvenes que se ven sin futuro por una formación repleta de errores

La lamentable situación de la juventud española se ha convertido en un mal endémico por la incapacidad de abrir paso dignamente a los jóvenes. Todos loa años ganamos el campeonato de abandono escolar (16% en 2020, 17,3% en 2019), muy por encima en 2019 de Italia (13,5%), Alemania (10,3%), o Francia (8,2%), por no hablar de Finlandia (7,3%) o Suecia (6,5%).

Para distintos analistas no están claras las claves que pueden explicar cómo España no ha podido seguir el ritmo de los países europeos de su entorno (Portugal ha conseguido bajar del 44% de abandono en 2000 al 12,6% en 2019). En España, uno de cada seis estudiantes dejó los estudios entre los 18 y los 24 años, con tan sólo –y como mucho- el título de ESO.

Eso sí, España es el país europeo con más reformas educativas en menos años y todas han sido un auténtico fracaso: el 28,7% de los alumnos españoles de 15 años ha repetido curso alguna vez, frente al 11,3% de media de la OCDE.

Quizá tanto fracaso escolar en España se deba a que aquí carecemos de un sistema efectivo de Formación Profesional (FP). En efecto, España sigue a la cola en matriculaciones en FP, un 11% de graduados en grado medio entre los 25 y 34 años frente al 25% de media de los países de la UE. Incluso en algunos casos, como Suiza, es necesario el título de FP de grado medio para ejercer de camarero.

Todas las reformas educativas que ha acometido España han sido un auténtico fracaso

Para más inri, llegó el virus y el paro se disparó un 16,5% entre el último trimestre de 2019 y el último de 2020, pero es que entre los activos de 20-24 años el paro creció un 26,8%. En verdad, como para echar a correr.

Casi el 50% de los activos juveniles están en paro -en el caso de los que ha cursado FP de grado medio ese porcentaje es del 7,20%- el 38,7% de la población española entre 24 y 65 años sólo tiene estudios básicos, mientras que la media dela UE se sitúa en el 18,3%. En España, hoy, el 34% de los trabajos requieren cualificaciones bajas, es decir, se pueden desarrollar con el título de la ESO.

Detrás de este gravísimo desastre, está, entre otras causas, el turismo, cuya exigencia de cualificación es mínima. Luego está la terrible inestabilidad laboral tanto en las empresas y funciones públicas como en las privadas. Ya se ha visto recientemente, cuando llegó el virus, que una parte relevante de los sanitarios tiene, en la Sanidad Pública, contratos inestables y miserables.

Y aún hay que añadir que la empleabilidad (el porcentaje de colocados tras las licenciaturas) en las universidades públicas españolas es, simplemente, vergonzosa. Todo el mundo está de acuerdo en que lo que acabo de describir es un problema terrible y es de esperar que este Gobierno, en lugar de enzarzarse en estúpidas discusiones en torno a la Monarquía, empiece a proponer soluciones que no pueden demorarse más.

Me pregunto si alguien habrá escuchado a Pablo Iglesias, vicepresidente del Gobierno, decir una sola palabra acerca de estas cosas. O acerca de por qué los asalariados cargan con el 90% del IRPF cuando sólo representan menos del 45% del PIB.

¿Qué izquierda es ésta?

WhatsAppTwitterTwitterLinkedinBeloudBeloud