Opinión

La economía, perdedora en el 14-F

El PIB catalán, uno de los grandes perjudicados tras el 14-F

Las organizaciones empresariales, consultadas por elEconomista, son unánimes a la hora de expresar su temor ante los escenarios para la formación de Gobierno que se dibujan tras las últimas elecciones catalanas.

 En nada contribuye a su tranquilidad, las declaraciones de ayer de Pere Aragonès, quien reafirmó la intención de ERC de encabezar un Govern sustentado por una "amplia" alianza independentista. Resulta fácil intuir lo que se puede esperar de un escenario en el que los secesionistas intentarán sacar los máximos réditos a su mayoría absoluta ampliada, empujados además por el refuerzo del que disfruta un partido radical y anti-sistema como la CUP. Las prioridades económicas, pese a la crisis histórica que aún se desarrolla, volverán a quedar relegadas en favor del impulso al procés, y de políticas que agraven el enfrentamiento con el Estado central y la división interna de la sociedad catalana. Sin duda, la opción de crear otro bloque soberanista no es la única al alcance de ERC. Es posible que los republicanos no quieran desaprovechar la oportunidad de alienar a Junts per Cat, y prefieran formar Gobierno con la facción catalana de Podemos (En Comú) contando con apoyos puntuales del PSC. También en este caso las perspectivas económicas son negativas. Todos ellos son partidos que no sólo abogan por seguir elevando los impuestos en Cataluña.

Las opciones más probables para la formación del nuevo 'Govern' preocupan a las organizaciones empresariales

Coinciden también en exigir en el Congreso de los Diputados medidas tan perniciosas como la armonización fiscal autonómica, el eufemismo que se refiere a la eliminación de todas las bonificaciones a tributos como Sucesiones y Donaciones. Ante estos escenarios, la economía se revela como la gran perdedora del 14-F.

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