Opinión

Planificación y coordinación, claves para el transporte aéreo de las vacunas del COVID-19

La aviación está preparada para llevar la vacuna

La carga aérea juega un papel fundamental en la distribución de vacunas y medicamentos en tiempos normales a través de sistemas de suministro globales ya establecidos. Y lo mismo ocurrirá con el transporte de las vacunas del COVID-19.

Está previsto que el transporte por vía aérea se realice a más de 200 países para hacerla llegar a casi 8.000 millones de personas en un corto periodo de tiempo: una operación logística global sin precedentes que supone un gran desafío.

El transporte de la vacuna se realizará por varios medios, y uno de ellos será el aéreo, que ofrece ventajas frente a otro tipo de distribución como son, principalmente, la rapidez, la seguridad y la conectividad, todos ellos aspectos vitales ya que cuanto más rápido sea el proceso, menos probable es que las vacunas sufran desviaciones de temperatura o contaminación. También el transporte aéreo es mucho más seguro, tanto desde el punto de vista del menor riesgo de accidentes, como por evitar posibles robos. Además, el volumen de carga es mucho mayor que a través de camiones. Para que nos hagamos una idea, un 747 podría transportar el equivalente a 20 camiones de unos 330,00 litros.

Para abordar este reto, la industria de la aviación está completamente preparada para trabajar codo con codo con los distintos gobiernos, agencias, empresas farmacéuticas fabricantes de las vacunas y con los operadores logísticos, para garantizar un despliegue global eficiente de la distribución de la vacuna COVID-19.

Pero para el éxito de esta distribución, es imprescindible una planificación cuidadosa y coordinada por los gobiernos e implementada por toda la cadena logística de la industria del transporte aéreo. Los gobiernos deben tomar la iniciativa para facilitar esta cooperación en toda la cadena de suministro logístico al no tratarse de operaciones comerciales habituales.

Además, las vacunas deben transportarse de acuerdo con los requisitos normativos internacionales, a temperaturas controladas y sin retrasos para garantizar la calidad e integridad del producto.

En este sentido, las prioridades para su distribución son la disponibilidad de instalaciones adecuadas y equipos especiales con temperatura controlada, la disponibilidad de personal debidamente capacitado para garantizar que se mantenga la integridad de las vacunas y, al mismo tiempo, dado que las vacunas serán productos de gran valor, deben establecerse medidas para garantizar que los envíos permanezcan seguros contra posibles robos e interrupciones en la cadena de suministro.

La aviación está preparada y es necesaria para llevar el fármaco a todo el mundo

Asimismo, en los controles fronterizos se debe trabajar eficaz y juntamente con las autoridades sanitarias y aduaneras para garantizar las aprobaciones reglamentarias oportunas. Y esto podría ser un desafío particular dado que, como parte de las medidas de prevención de COVID-19, muchos gobiernos han implementado medidas que podrían aumentar los tiempos de procesamiento en frontera.

Otras prioridades deben enfocarse a la concesión de permisos de sobrevuelo, derechos de tráfico temporal y aterrizaje para operaciones que lleven la vacuna COVID-19. Por ello, garantizar la conectividad aérea es clave.

Además, debemos poder disponer de tripulaciones para mover esa carga y, en este sentido, lo más adecuado sería agilizar que, al igual que el personal esencial, sean incluidos en los primeros grupos de vacunación junto con el equipo de sanitarios y grupos de riesgo y sin tener que pasar por requerimientos de test y cuarentenas, tal como sucedió durante el proceso de abastecimiento de mascarillas y equipamiento médico.

La distribución del antígeno supone una operación logística global sin precedentes

Por todo ello, recientemente IATA ha publicado una "Guía para la Logística y Distribución de Vacunas y Productos Farmacéuticos", con el apoyo de organizaciones internacionales, que proporciona recomendaciones para los gobiernos y la cadena de suministro logístico que ayuden a establecer medidas de seguridad y priorizar aspectos esenciales para el éxito de esta operación global. Es decir, aborda, entre otros, la disponibilidad de instalaciones aeroportuarias de almacenamiento con temperatura controlada y planes de contingencia adecuados cuando tales instalaciones no estén disponibles; la definición de funciones y responsabilidades de las partes involucradas en la distribución de vacunas, en particular, de las autoridades gubernamentales y las ONG para ayudar a una distribución segura, rápida y equitativa lo más amplia posible; y los controles fronterizos y de seguridad anteriormente mencionados.

En definitiva, el transporte terrestre ayudará especialmente en regiones con economías desarrolladas y capacidad de fabricación local. Pero definitivamente las vacunas no pueden distribuirse a nivel mundial sin el uso significativo del transporte aéreo cuya experiencia en el transporte de vacunas no es nada nuevo. La aviación está preparada porque ha transportado medicamentos con temperatura controlada desde sus orígenes y para ello IATA crea e implementa programas y estándares a nivel global desde hace años.

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