Opinión

La cacería al Rey emérito y la estabilidad del gobierno

La estabilidad institucional en un país nace del respeto mismo de las instituciones entre sí. Que un partido político con responsabilidades de gobierno sea el origen de los peores y más rastreros ataques hacia la jefatura del Estado es, además de una anomalía en los países occidentales, una fuente de conflictos e inestabilidad que no cuadra con los pronósticos de gobierno duradero, único y sin oposición que se están realizando desde el mismo ejecutivo. Vamos, que no ayuda para nada a las décadas de gobierno PSOE-Podemos que se nos anuncian el sistemático acoso a la monarquía y sus símbolos por parte de uno de los dos socios, con el consentimiento cómplice del otro. Porque lo primero que deberán hacer si se atreven a presentar una reforma del modelo de Estado es, además de tener una mayoría inicial que la apoye, disolver las Cortes y darles a los españoles la palabra sobre tan trascendental cambio del país. Es más fácil para ellos seguir erosionando la figura del Rey emérito y de su sucesor a través de videos impropios de cualquier partido serio y responsable, llegar a la sede parlamentaria ese acoso adornándolo de apoyos procedentes de las formaciones rupturistas y antiespañolas, y empezar a preparar una nueva ley de la Corona que evite la inviable reforma agravada sustituyéndola por un control político asfixiante para la institución, que probablemente se ejercerá desde la vicepresidencia segunda con responsabilidades en el CNI.

La coalición de izquierdas que gobierna en España ya ha demostrado en varias ocasiones que no hay obstáculo insalvable para conseguir sus fines, ni siquiera la ley cuando ésta se interpone ante ellos. Con esta probable nueva ley para regular el funcionamiento de la Monarquía, actúan igual que con el Poder Judicial, burlando la falta de acuerdo con leyes preparadas para denigrar la monarquía parlamentaria y asestarle por la puerta de atrás un golpe mortal al Rey, que perderá atribuciones constitucionales mientras la nueva legislación esté en vigor y no la anule el Tribunal Constitucional. Si no se puede renovar el CGPJ por la falta de acuerdo que exige la Cara Magna, se cambia la ley para maniatar a los jueces en sus funciones; si no se puede derribar la monarquía por el sistema de contrapesos que establecieron los padres fundadores, se cuela un articulado en la Cámara, controlada por una mayoría radicalizada, que permitirá reducir a la mínima expresión el papel del jefe del Estado.

La reclamación de una república como modelo institucional, tal y como la plantean los antimonárquicos que anidan en el ejecutivo, esconde a los ciudadanos un buen puñado de falsedades. Engaña a la opinión pública menos informada afirmando que el consenso del 78 fue un cambalache entre cuadros de mando del franquismo reunidos en oscuros habitáculos en los que nació una ley fundamental dictatorial. Aquel consenso fue transparente, y el intento de cambio de régimen se está haciendo de forma inversa. Utilizando resortes del Estado como la Fiscalía, empleando como ariete a medios públicos con activos externalizados para agitar debates interesados contra la Corona.

Regularizaciones fiscales han realizado millones de ciudadanos, de apellidos tan variopintos como Borbón o Monedero. Que levante la mano el que no haya tenido un resbalón en su declaración a la Hacienda pública. Es un problema administrativo que se resuelve con la normativa en la mano, como ha hecho el anterior monarca. Nada impide ahora, como tampoco lo impedía antes, que pueda regresar a España porque ningún juez le investiga o le ha imputado posible delito alguno. Y aquí reside otra de las falacias de la operación de acoso a la monarquía: la ilusoria idea de una república limpia de toda corrupción y por supuesto gobernada por la izquierda es un deseo prístino e inmaculado que borrará del país comportamientos como los de don Juan Carlos, vienen a decir. Como si Chirac o Sarkozy, jefes de estado elegidos en las urnas, no hubieran tenido asuntos turbios que ha tenido que revisar la justicia francesa.

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Comentarios 6

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To el día
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Todo el día dando la vara en todos los medios con el Rey emérito. Juan Carlos I, lo que se dice muy inteligente no parece, pero de ahí a estar valorando que pase la Navidad con su familia hay un trecho...

Por cierto ¿Para cuando las sentencias del Saqueo ERES de Andalucia?

Ah no...

ESO NO.

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#1
Las cucarachas de las cloacas
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Al cazador cazado, le queda menos que a una candela de papeles, por mucho que muchos se empeñen en seguir dándole lengüetazos en el ano y degustando los excrementos del gran cazador.

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#2
yomismo
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Dice el articulista para justificar al Emerito, que quien no ha cometido un error administrativo con su declaracion. Pudo añadir o a quien no le han regalado 100 millones de euros o a quien no han pillado cazando elefantes con su amante

Puntuación 3
#3
Facior
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Esto es una vergüenza. Que el Rey emérito regularice su situación con hacienda, y que me he tenido que enterar por la prensa de de Papúa Nueva Guinea. Un cuestión tan importante, y ni la televisión española, ni la prensa han dicho absolutamente nada.

Sin embargo, de los que nos han robado la independencia del Poder Judicial, de eso nos está hablando la televisión nacional a todas horas. Desde luego, si alguien nos roba la independencia de poder judicial podrá robar todo lo que le dé la gana impunemente. Solo así se entiende que la TV y el Español no hablen de otra cosa.

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#4
-
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¿ Estamos convencidos de que Felipe VI, no sigue haciendo de comercial de ventas, en la misma empresa que el papá o el cuñado ?

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#5
Usuario validado en elEconomista.es
lolopapamoreno
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Victor es un periodista al servicio del Pp sin más . No entiendo que hace en un periódico economico. Ni el valor de una pluma al servicio del tráfico de influencias.

Puntuación 0
#6