Opinión

El auge de las SPAC, Una alternativa al IPO tradicional

Una nueva fórmula de salida a bolsa cada vez más popular

Los mercados de capitales americanos no dejan de sorprendernos. Incluso en un año como 2020, en el que la pandemia causada por el coronavirus ha provocado la "madre de todas las crisis", las salidas a bolsa están cerca de alcanzar un record histórico, superando los niveles del 2000, año en el que la burbuja dot.com provocó un aluvión de ofertas públicas de suscripción de acciones (IPO en el argot anglosajón) sin precedentes. Ello ha contribuido a que, tan solo en el tercer trimestre del año, los grandes bancos de inversión en su conjunto hayan obtenido ingresos por un total de 4.900 millones de dólares en su negocio de IPO frente a 1.900 millones en el mismo trimestre del año anterior, según datos de Refinitiv.

Desde el 1 de enero al 13 de noviembre, 373 compañías han salido al parket americano, superando en un 60% la cifra de todo 2019 y acercándose a las 397 salidas a bolsa del 2000.

En cuanto a la tipología de las nuevas empresas cotizadas, tenemos que destacar dos puntos. El primero, es el gran peso del sector biotecnológico (un 24% del total) seguramente debido al entorno sanitario en el que nos encontramos. El segundo, todavía más llamativo, es el elevado peso de las llamadas SPAC (Special Purpose Acquisition Companies) con nada menos que 173 salidas a bolsa o un 48% del total. Las SPAC, también conocidas como Blank Check, son compañías cotizadas, carentes de actividad, cuyo fin es comprar una o varias empresas privadas, con el objetivo de poder cotizarla en un mercado de capitales. Para ello, el promotor o sponsor de la SPAC hará una ronda de capital entre inversores previa o durante la salida al mercado, acompañada de warrants que les darán derecho a comprar más acciones en una futura ampliación de capital con un descuento prefijado.

La CNMV se ha comprometido a apoyar otras modalidades de salidas a bolsa

En el momento de su constitución y levantamiento de fondos, la SPAC puede no tener identificada una empresa concreta, si bien lo normal es que su campo de actuación esté centrado en un sector o industria determinada. Para ello, la experiencia y trayectoria profesional del promotor, que recibirá un 20% de la SPAC una vez llevada a cabo la adquisición, será determinante a la hora de conseguir capital de inversores privados. Ello, las hace especialmente interesantes para fondos especializados en buy-outs como pueden ser los private equity u otros gestores empresariales con experiencia en M&A.

Una vez identificada la empresa objetivo, ésta será autorizada por el regulador y la SPAC tomará el nombre de la empresa adquirida. Por lo que respecta al inversor institucional, bajo la legislación americana, su aportación podrá ser reintegrada si pasados 2 años la inversión no se ha materializado o si el inversor no está de acuerdo con la adquisición propuesta por el sponsor de la SPAC. Además, a diferencia de los IPO en los que el inversor minorista no suele tener cabida, en el caso de las SPAC, el minorista podrá comprar acciones en el mercado antes de que se produzca la adquisición y por tanto beneficiarse de la apreciación potencial de la empresa adquirida.

Aunque las SPAC llevan décadas funcionando, su despegue se ha producido durante los últimos meses, en gran parte debido a la volatilidad derivada de la pandemia. Esta ha hecho que las compañías privadas que quieran salir a cotizar se sientan más cómodas sin tener que afrontar los riesgos que conlleva un IPO tradicional, entre otros, los largos períodos de preparación, la incertidumbre en cuanto al precio de salida y el apetito inversor, además de los altos costes de incorporación al mercado.

Algunas de las SPAC más publicitadas recientemente han sido algunas como Social Capital tras su adquisición de la compañía espacial Virgin Galactic, fundada por Richard Branson. Más recientemente, en el mes de agosto, Bill Ackman, fundador del hedge fund Pershing Square sacó a la bolsa neoyorkina la mayor SPAC de la historia, por valor de 4.000 millones, de los que una cuarta parte fueron aportados por el propio hedge fund. En este caso, la característica especial fue la renuncia por parte de Ackman a retener el 20% del capital de sociedad adquirida.

Por lo que respecta a los mercados europeos, aunque sus orígenes se remontan a 2005, el desarrollo de las SPAC ha sido menos espectacular que en los EEUU con tan solo 13 vehículos lanzados en las bolsas de Londres, París, Amsterdam y Milán desde 2016. En términos generales cabe destacar el mayor nivel de flexibilidad en cuanto a su regulación, especialmente en lo que concierne al valor de la empresa adquirida, el cual, a diferencia del caso americano, puede estar por debajo del 80% de la capitalización de la SPAC. Otra diferencia importante en alguno países europeos es la posibilidad por parte del sponsor de compartir con los inversores el nombre e información de las empresas objetivo.

Finalmente, en lo que concierne a nuestro país, todavía no hemos visto este tipo de vehículos en la bolsa española. No obstante, el pasado 12 de noviembre, en la presentación de la Guía sobre Mercados Cotizados para pymes elaborada por Fellow Funders Capital Markets en colaboración con el Consejo General de Economistas, Sebastián Albella, presidente de la CNMV y autor del prólogo de nuestra guía, manifestó el compromiso por parte de la institución de apoyar distintas modalidades de procesos de salidas a bolsa, haciendo especial referencia a las SPAC. Por tanto cabría esperar que en un futuro próximo veamos alguna SPAC Made in Spain debutando en el parket.

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