Opinión

Financiación bancaria responsable

La banca, un soporte para la financiación de las empresas desde el inicio de la crisis

Los bancos europeos y las empresas respondieron con mayor cautela al aumento de incertidumbre sobre el impacto económico de la crisis sanitaria en el tercer trimestre. Así, se desprende de la última Encuesta de Préstamos del Banco Central Europeo, que constata también una disminución de la demanda de financiación. Superar la pandemia es una condición necesaria para la recuperación económica. Pero también es imprescindible que las entidades garanticen la mejor financiación posible y que las empresas y autoridades sienten las bases de un crecimiento sostenido a pesar de la actual incertidumbre.

Según las respuestas de más de 143 bancos de la zona euro a la encuesta realizada entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, el sector percibe un aumento de los riesgos debido al deterioro en las perspectivas, tanto de la situación económica general como de la solvencia de prestatarios y sectores concretos, y, en menor medida, debido al valor de las garantías solicitadas. Las perspectivas económicas para el futuro próximo en la zona euro ya no son tan halagüeñas como se pensaba antes de la nueva fase de deterioro observada en la evolución de la pandemia.

El descenso de la demanda de nueva financiación por parte de las empresas se debe a varios factores. La disminución de las solicitudes habría sido consecuencia, principalmente, de las menores inversiones en capital fijo y de una reducción de las necesidades de liquidez para financiar existencias y capital circulante, coherente esto último con la recuperación de la facturación en la mayoría de las empresas, tras el desplome observado en el segundo trimestre vinculado al estado de alarma. El descenso de la demanda también se explicaría, aunque en menor medida, por las menores necesidades de financiación para operaciones de fusiones, adquisiciones y reestructuración empresarial.

Los resultados de la encuesta en España no son muy diferentes a los de la zona euro, sobre todo si se tiene en cuenta la mayor financiación crediticia recibida por las empresas españolas desde el inicio de la crisis: un punto por encima del promedio europeo, hasta un aumento anual del 7,5%. Los bancos españoles tuvieron claro desde el primer momento que tenían que poner todos sus recursos para preservar la economía, acompañar a sus clientes y colaborar con las autoridades en las medidas de apoyo. Y lo hicieron de forma eficaz y transparente, primando la responsabilidad en la aprobación de créditos como es su obligación y le pedían las autoridades. Era fundamental en aquel momento, y lo sigue siendo ahora, preservar la estabilidad financiera imprescindible para la futura normalidad económica. Por lo que respecta a las empresas, con la elevada financiación recibida en el inicio de la pandemia habrían tratado de garantizarse la liquidez en un periodo incierto por su duración de shock económico.

Las medidas excepcionales de expansión monetaria adoptadas por el Banco Central Europeo (BCE) han sido fundamentales para reforzar la estabilidad de los mercados y mejorar el acceso a la financiación mayorista. Pero han sido los bancos la principal vía de financiación de las empresas europeas con independencia de su tamaño, han trasladado de forma eficaz la mejora de las condiciones de financiación puestas encima de la mesa por el BCE a la economía real. Los bancos centrales necesitan certidumbre sobre el futuro para diseñar, comunicar y ejecutar su estrategia monetaria. En el mismo sentido, sus decisiones son determinantes para aumentar la certidumbre ya que influyen directamente en las expectativas de los agentes económicos.

La incertidumbre derivada de la crisis sanitaria sin duda está deprimiendo las expectativas de las empresas, mientras el BCE centra una parte importante de sus esfuerzos en reducir la volatilidad de los mercados, algo necesario a todas luces. Preservar la estabilidad de los bancos también está en la lista de prioridades de las autoridades, no por el bien del sector, sino por el bien del conjunto de la sociedad a la que sirve. Las entidades financieras han de mantener su fortaleza, su rentabilidad y su solvencia para poder desempeñar su misión de ayudar a familias y empresas.

En pro de este objetivo, los bancos redoblan esfuerzos para mantener la financiación que precisa la economía, de acuerdo a criterios objetivos y responsables, tal y como han hecho siempre, para que la recuperación económica arraigue sobre la base de empresas solventes capaces de mantener su actividad pese a las dificultades del complejo contexto actual. La financiación necesaria debe llegar a estas compañías y la misión de los bancos es identificarlas para prestarles todo su apoyo y que puedan seguir adelante, aunque el camino que han de recorrer sea el más incierto de nuestra historia.

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