Opinión

El segundo confinamiento será mucho peor para el PIB

Una segunda ola de encierros puede ser nefasta para la economía

Israel volvió a decretar un encierro de tres semanas. Las restricciones parciales son una realidad de nuevo en España y Países Bajos. Casi una quinta parte de Reino Unido presenta limitaciones a la movilidad, y el Gobierno británico baraja parar el país por completo durante dos semanas en octubre. Con las infecciones de Covid-19 aumentando de nuevo en toda Europa, un bloqueo total 2.0 parece cada vez más probable.

Para las empresas, esto va a ser muy diferente al primer confinamiento - y, desafortunadamente, mucho, mucho más difícil también. ¿Cómo? Los gobiernos serán mucho más cautelosos y menos generosos en sus ayudas; los consumidores, ya exhaustos y nerviosos, gastarán menos y ahorrarán más; y las tensiones del sistema financiero irrumpirán inevitablemente en el mercado. La mayoría de las empresas salieron relativamente ilesas del primer confinamiento pero la segunda vuelta será mucho peor.

El pico en las infecciones de Covid-19 se parece más a una segunda ola con cada día que pasa. Francia y España han registrado más de 10.0000 casos al día, y en Reino Unido el total diario ha sobrepasado los 3.000. Afortunadamente, las hospitalizaciones aún son menos frecuentes que durante el primer pico de la primavera, y parte del aumento puede ser el resultado de que ahora se hacen más pruebas. Aun así, con razón o sin ella, los Gobiernos recurren al mismo instrumento contundente que utilizaron en primavera: cerrar restaurantes, pubs, escuelas, oficinas y tiendas para que todos nos quedemos en casa. Hasta que haya una vacuna, los cierres esporádicos serán la única manera de mantener el virus bajo control.

Hasta que no haya vacuna los cierres esporádicos son la única manera de contener al virus

Después de sobrevivir a la primera oleada, las empresas quizá podrían afrontar uno o dos meses más de parón. Incluso aunque parte de su plantilla haya vuelto a la oficina, los sistemas para trabajar desde casa siguen preparados. Todo el mundo tiene un portátil y un escritorio en su casa y sabe cómo reunirse por Zoom. Los supermercados tienen sus sistemas de reparto operativos; los restaurantes saben cómo atender pedidos domicilio; las escuelas imparten sus lecciones por internet, e incluso los peluqueros se desplazan a las casas de sus clientes. Si hay otro confinamiento total, saben cómo responder. Sin embargo, hay un problema. El bloqueo 2.0 va a ser muy diferente, y no todo lo que encajó en su lugar la primera vez funcionará una segunda vez. Habrá tres grandes diferencias.

Primero, los Gobiernos tienen menos margen de acción. Los programas masivos de ayuda tenía sentido cuando se esperaba que la economía se congelara sólo durante un par de meses. La deuda asumida para pagar todo eso ha sido ingente, pero tenía sentido como una medida puntual. Sin embargo, una segundo confinamiento cambia el escenario por completo. Todas esas ayudas a unas empresas que van a volver a quedar inactivas se antoja ya inasumible. ¿El resultado?: los despidos serán ya inevitables en muchas firmas, mientras sus proveedores o los propietarios de sus locales tendrán que recurrir a los tribunales para reclamar el pago de sus deudas.

Los Gobiernos no tienen margen y los programas de ayuda masivo carecen de sentido

En segundo lugar, la reanimación del consumo va a ser un problema. El gasto se derrumbó en primavera, pero se ha recuperado notablemente desde entonces. Había mucha demanda embalsada que se liberó de repente cuando las tiendas comenzaron a reabrir las tiendas. El problema es que la segunda vez no ocurrirá lo mismo. Si los consumidores temen por sus trabajos, gastarán menos y ahorrarán más. Las compras se pospondrán, y no se planificará ningún viaje. La demanda va a caer y caer y eso puede convertirse rápidamente en un círculo vicioso - e incluso un gobierno que ha estado releyendo frenéticamente a Keynes encontrará muy difícil detener eso.

Por último, cuidado con los signos de estrés financiero. Es notable que el mundo entero haya sido testigo del colapso más rápido y profundo en la producción que se haya registrado, y que los préstamos del gobierno se hayan elevado a niveles de guerra, sin pánico en Wall Street y en la City de Londres. Las acciones se derrumbaron en marzo, pero se recuperaron muy rápidamente. Entonces, ¿era demasiado bueno para ser verdad? Me temo que sí. La dura verdad es que no ha habido una recesión en la historia que no haya desencadenado algún tipo de crisis financiera también. Cuando se pierde mucho dinero, aparece en un balance en alguna parte. Es sólo una cuestión de cuál será el elegido. Con un segundo confinamiento, será ya imposible ocultarlo. ¿Quizás los bancos tendrán que aflorar ya los préstamos impagados? ¿Quizás el mercado inmobiliario se doblegue bajo el peso de los alquileres no atendidos? Tal vez los mercados de bonos comenzarán a resentirse ante los muy altos niveles de deuda pública contraída sobre todo por los países en desarrollo.

Con enormes cantidades de ayudas públicas, mucha innovación, y aprovechando al máximo la tecnología, la mayoría de las empresas salieron adelante y el sistema financiero también. Hubo cierres, especialmente entre los minoristas y las cadenas de restaurantes, pero no fueron tan masivos como se preveía. Sin embargo, eso no debería alimentar un excesivo optimismo sobre el impacto económico de una repetición el confinamiento. El cierre 2.0 será mucho más difícil y provocará muchas más víctimas.

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Usuario validado en elEconomista.es
Ariñañara
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No habrá segundo confinamiento. La economía española está destruida más allá de cualquier ayuda o rescate que le puedan dar. La UE va a implosionar bajo las fuerzas de su propio peso. Apostaron a derrocar a Trump y en esa apuesta no hay caballo ganador. El hundimiento es inminente.

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