Opinión

Graves daños infligidos al turismo

  • Los ataques del Gobierno al sector constituyen una irresponsabilidad
  • Ha faltado labor diplomática para frenra los vetos de otros países
El turismo alemán en Baleares se redujo sensiblemente este año.

La campaña de verano en el turismo ya se encuentra muy avanzada y permite prever que sus resultados estarán aún por debajo de las modestas expectativas con las que partían.

Las estadísticas reflejan una llegada de visitantes extranjeros prácticamente simbólica en julio que el mayor movimientos del turismo nacional, dentro de España, es incapaz de compensar. Sin duda, el auge de los rebrotes, y la mala gestión de estas emergencias por parte de algunos Ejecutivos autonómicos (especialmente el catalán), en nada ayudan a atraer turistas de otras partes del mundo.

Pero, sobre todo, debe tenerse en cuenta el efecto de los vetos que múltiples países, algunos en una situación sanitaria semejante a la española, han puesto a nuestro país. La falta de reflejos del Ministerio de Exteriores a la hora de propiciar negociaciones que pusieran coto a estas restricciones va a salir muy cara a la economía de nuestro país. No obstante, la responsabilidad del Gobierno rebasa a Exteriores.

Basta recordar los gratuitos menosprecios que el sector turístico sufrió, todavía en plena desescalada, por parte de los ministros de Unidas Podemos Yolanda Díaz y Alberto Garzón. Es más, culminada la apertura de fronteras, el director de las alertas sanitarias tempranas, Fernando Simón, llegó al extremo inaudito de ver una buena noticia en el hecho de que Bélgica recomendaba a sus ciudadanos no viajar a nuestro país.

Actitudes de esta índole revelan un flagrante desconocimiento de la importancia del turismo para el PIB español. Se trata de comportamientos irresponsables que contribuirán a que la ya histórica recesión en marcha en España se agrave con una aún mayor destrucción de empleo.

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