Opinión

La energía solar: un nuevo motor económico

Espectacular ganancia en competitividad de la energía fotovoltaica

Durante varias décadas se ha destacado a la energía solar fotovoltaica como un actor prometedor dentro del mix energético pero al mismo tiempo, también secundario. En los últimos años, esta tecnología ha vivido etapas muy diferentes: crecimiento, estancamiento, cambios regulatorios, barreras burocráticas... No obstante, lo cierto es que hoy podemos decir que la energía solar vuelve a brillar y se ha convertido en un activo clave dentro del sector, entre otros motivos, debido a sus ventajas competitivas frente a otros tipos de energía. Muestra de ello es que el pasado año 2019 se registró el valor de generación anual más elevado de la historia.

Este crecimiento ha permitido a la fotovoltaica convertirse en la forma más económica y limpia de producir energía eléctrica. Además, su contribución social a las comunidades en las que opera merece una mención especial. La construcción de plantas solares supone una gran oportunidad para el desarrollo de las comunidades en las que estas se asientan y la reactivación de las economías, a través de la creación de empleo estable y de calidad, elementos vitales de cara a poder asegurar una transición energética justa.

La fotovoltaica es pieza fundamental para abaratar los costes eléctricos a corto plazo

Una de las claves para alcanzar un precio de la energía más asequible está en la tecnología fotovoltaica. Se trata de una de las piezas fundamentales para poder abaratar los costes de la electricidad en el corto plazo. El coste de la construcción de instalaciones fotovoltaicas se ha visto reducido en más de la mitad en los últimos años. El crecimiento de esta tecnología ha permitido alcanzar unos niveles de eficiencia excelentes, lo que permite disminuir los costes de instalación y mantenimiento, en parte causado por la gran competencia existente a nivel global para conseguir licitaciones en la industria. Por otro lado, los niveles cada vez más elevados de profesionalización en el sector, así como la inversión en I+D+i por parte de las compañías han contribuido a esa reducción de costes a través del impulso de la economía circular. En este sentido, el esfuerzo y trabajo realizado durante los últimos años han contribuido a posicionar a la tecnología solar como una de las más apropiadas para jugar un papel esencial en las estrategias de descarbonización y reactivación de la economía.

Con la crisis sanitaria derivada de la expansión del Covid-19, hemos sido testigos de cómo gran parte de la industria global y, por tanto, sus economías, se han paralizado a causa de la pandemia. Ahora que, poco a poco, comenzamos a salir de esta situación, es momento de la reactivación económica y, sin lugar a dudas, la energía solar es un gran aliado en esta batalla. Hay varios motivos de peso que justifican la necesidad de impulsar la energía solar en la recuperación de la economía. Por un lado, el sector ha sido de los menos dañados por el confinamiento y por lo tanto necesitará un margen de tiempo más estrecho que otros sectores para recuperar su velocidad de crucero. Por otro, el impulso de las energías verdes supondría una salida sostenible a la crisis, facilitando además la transición ecológica, objetivo que se encuentra en los planes de las administraciones y gobiernos de muchos países.

En estos momentos en los que las grandes empresas debemos poner todo nuestro empeño para recuperar el tejido empresarial y productivo, es necesario el diseño de un nuevo sistema de subastas de energías renovables, un reto enormemente ligado a los objetivos asociados a la transición energética, donde está previsto alcanzar un peso de energías renovables de hasta el 74%i en el mix eléctrico español de cara a 2030. La sociedad es cada vez más consciente de que las renovables suponen la mejor opción y su inclusión en el mix rebaja de manera significativa el precio de la electricidad de manera estable, lo que aumenta la competitividad y fortaleza de nuestra economía. Por este motivo, es indispensable que estas nuevas subastas tengan en cuenta el impulso y promoción de nuevos modelos de energía, así como estrategias energéticas, económicas y sociales con la energía solar como impulsor de estos objetivos.

En su libro Abundancia, Peter Diamandis y Steven Kotler describen cómo el crecimiento exponencial de las tecnologías avanzadas nos permitirá cerrar la brecha de escasez y unos niveles de desigualdad social cada vez más abruptos. Una energía asequible y sostenible gracias a la tecnología solar fotovoltaica puede ser el inicio del fin de la pobreza energética y el de un mundo de abundancia que todas las sociedades necesitan, además de una respuesta contundente y necesaria para salir reforzados tras la crisis sanitaria en la que nos encontramos.

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