Opinión

Aumentos de gasto insostenibles

El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá

Poco tiempo pasó desde que se aprobó el nuevo préstamo del Estado a la Seguridad Social, de casi 14.000 millones, y se puede asegurar que no bastará para cubrir el gasto de este ejercicio. En una año normal, sólo la paga extraordinaria de noviembre de los pensionistas obligaría a recurrir a este mecanismo, sobre todo después de que la pasada navidad el Fondo de Reserva, la hucha de las pensiones, quedara casi agotada.

 En los últimos años, el gasto crece con rapidez debido al envejecimiento demográfico y a decisiones políticas tan erróneas como volver a vincular estas prestaciones al IPC, o impedir la implantación del factor de sosteniblidad. Pero en 2020 esas dificultades crecerán por las exigencias de una crisis histórica. La ingente destrucción de empleo que ya impulsa minará los ingresos por cotizaciones sociales, al tiempo que multiplicará la demanda de subsidios de paro. Es más el gasto derivado de estos últimos aún aumentará en mayor grado. Ése será el efecto de medidas como permitir su cobro a los parados que trabajen como temporeros agrícolas, a quienes fueron despedidos durante su periodo de prueba o a los trabajadores fijos-discontinuos (aunque hayan agotado su prestación). Pero la situación del sistema público de protección aún se agravará, si salen adelante los planes de aprobar una renta mínima ciudadana, con un coste añadido superior a los 3.000 millones anuales.

El aumento de la presión sobre la Seguridad Social exigirá préstamos del Estado, y alzas de la deuda pública aún mayores

Su estado ya es crítico, con un déficit que ronda el 2% del PIB. Los préstamos del Estado sólo constituyen un parche que además exige pagar el precio de elevar todavía más la deuda del conjunto del sector público. En estas circunstancias, los incrementos del gasto en la Seguridad Social resultan ya insostenibles.

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