Opinión

El ahorro al que nos vemos forzados del estado de alarma

La cuarentena ha reducido el consumo medio de la población

Ir a la compra se ha convertido en una de las pocas ocasiones para salir de casa en estos tiempos de confinamiento. La necesaria restricción de la libertad de circulación de los españoles durante el estado de alarma para frenar la velocidad de contagio ha llevado al Gobierno a ordenar el cierre de toda actividad de comercio minorista que no sea absolutamente necesaria para la supervivencia del ser humano (o sus mascotas). La verdad es que, yendo ayer al supermercado, clientes y trabajadores lo aceptaban con filosofía, incluso con el buen humor del que hace gala el pueblo español en tiempos difíciles, y que hace de la necesidad virtud. El comentario más común es que habíamos vuelto a cocinar - a la fuerza ahorcan - pero esto no era ningún problema porque así teníamos algo más que hacer.

Esa visita al supermercado me llevó a hacerme una pregunta: ¿qué parte de la cesta de la compra aún puedo adquirir y qué parte no? Puedo comprar carne picada para hacer unas hamburguesas en casa. Pero no puedo comprar un destornillador para hacer un arreglo. El ejemplo no es casual.

El consumo que se libere tras el confinamiento impulsará la economía

Para responder a esa pregunta debemos acudir a la Encuesta de Presupuestos Familiares que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE). El INE toma anualmente una muestra de 24.000 viviendas que registran todos sus gastos. Con esa información, se estima el consumo de los hogares para la Contabilidad Nacional y las ponderaciones del Índice de Precios al Consumo. Los últimos datos disponibles corresponden a 2018 y fueron publicados en julio de 2019. Pero no distarán mucho de la cesta de consumo actual de los españoles.

En 2018, el gasto medio por hogar fue de 29.871 euros y, por persona, de 12.019 euros. Y, ¿a qué dedicó el hogar medio esos casi 30.000 euros de gasto?

Al capítulo de vivienda, que incluye la comunidad de propietarios, el agua, la electricidad, el gas… destinó 9.181 euros, es decir, un 30,7% del total del gasto. Con diferencia, la partida más importante y que no se ve disminuida por las restricciones al movimiento de personas. En todo caso, al contrario, al estar más en casa gastaremos un poco más en estos consumos.

Mantener empresas y empleos hará que sea más fácil salir con fuerza de la contracción

El segundo capítulo por importancia es el de alimentos y bebidas no alcohólicas, a las que el hogar medio español destinó 4.223 euros en 2018 o, lo que es lo mismo, el 14,1% de su gasto. Este gasto se mantiene igual, incluso también aumentará algo al comer más en casa. Ya llevamos un 45% del gasto que no se verá afectado.

A continuación, tenemos el apartado de transporte en el que el hogar medio gastó 3.790 euros, el 12,7% del total del gasto. En este capítulo tenemos que distinguir la parte de automóviles (3,8%) y mantenimiento y reparación de vehículos (2,0%) que estarían totalmente cerrados y el de carburantes y lubricantes (4,3%) que verá reducido notablemente su consumo como consecuencia de reducir los desplazamientos a exclusivamente aquellos imprescindibles para ir a trabajar, ir al médico o hacer la compra. Podemos estimar que, del total de este capítulo, el gasto no accesible es el 9% y el realizable el 3,7%. Con esto, hasta ahora, mantenemos el 49% del gasto.

De ahí saltamos a hoteles y restaurantes, a los que, de media, los hogares españoles dedicaron 2.948 euros en 2018, es decir un 9,9% del total del gasto. Totalmente cerrados. Seguimos en el 49%.

Le siguen en importancia los capítulos de cultura y ocio, 1.643 euros al año (un 5,5%), y vestido y calzado, 1.463 euros (un 4,9% del gasto). Ambos prohibidos. Seguimos sin llegar a la mitad del gasto que hacíamos.

A muebles, artículos para el hogar y para el mantenimiento del hogar (incluido mi destornillador) destinamos, en 2018, 1.372 euros (un 4,7%). También cerrados a cal y canto.

A sanidad (seguros médicos, farmacia, dentista…) dedicamos el 3,4% del gasto, es decir 1.010 euros. Este es un gasto que podemos suponer que se mantiene, aunque muchos servicios médicos están restringiendo su actividad, por ejemplo, mi dentista. Estaríamos en el 52% del gasto permitido.

En el capítulo de comunicaciones (teléfono, móviles, la tele por cable, el fútbol en casa…) gastamos el año pasado 964 euros, un 3,2% del total. Esto lo seguiremos pagando, y usando intensivamente. Ya estamos en el 55% de gasto que podemos seguir realizando.

El siguiente capítulo, en este caso autorizado a seguir abriendo es del bebidas alcohólicas y tabaco (curiosamente, uno de los establecimientos considerados esenciales son los estancos). A ello destinamos 519 euros en 2018, (el 1,7% del gasto). Ya alcanzamos así el 57% de lo que gastábamos antes.

En enseñanza (colegios, libros, extra escolares, tasas universitarias, etc..) nos gastamos de media 461 euros por hogar, (1,5%), y nos lo seguiremos gastando, en su mayor parte, durante el confinamiento por el coronaravirus. Seguimos gastando el 58%.

Y, por último, tenemos otros bienes y servicios (2.298 euros y 7,7%) que incluyen, por ejemplo, peluquerías - estas que se cayeron a última hora - y todo lo que no entra en los anteriores. La mayor parte d esos establecimientos permanecerán cerrados durante el estado de alarma.

Suponiendo que se mantiene la renta durante la epidemia, y es mucho suponer, pues muchas familias españolas verán reducidos sus ingresos durante este período, la familia media española podrá comprar cerca de un 60% del gasto que realizaba antes del Decreto del estado de alarma. Parte del 40% restante lo podrá comprar por internet y, de hecho, se están incrementando las ventas a través de este canal. Pero para hacernos una idea, en 2018 (es verdad que era hace dos años y, desde entonces, han crecido mucho las compras a distancia) las ventas por internet representaban menos del 2% del total, y la mayor parte eran para reservar y pagar hoteles y viajes.

Si damos por buena la reducción de un 40% del consumo, el impacto en la actividad de este periodo de confinamiento será enorme. De ahí, que cuanto más hagamos por mantener empresas y empleos durante este período, más fácil será salir con fuerza de la contracción pues tendremos mucho consumo retenido esperando a ser liberado.

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Sr. Nadal, con la cuenta de la vieja, es así como usted dice. Yo en cambio, como liberal, y teniendo como principal economista de cabecera a Mises, y sobre todo su volumen la acción humana. Algo me dice que la aversión al consumo inmediato no va a ser como usted piensa. La incertidumbre con la que vamos a salir, creo que hará aumentar el ahorro y no el consumo.

Y todo ello, sin tener en cuenta el nivel de desempleo que va a dejar esta crisis, y por lo tanto la importante reducción de renta disponible.

Los modelos econométricos no nos gustan a los liberales. Preferimos centrarnos en los aspectos, motivaciones y decisiones humanas de forma individual. Y eso no lo contempla la Excel.

Creo que cerraremos 2020 en recesión. Y que la salida de esta crisis va a ser más lenta que la de 2008. No olvidemos que antes del Coronavirus ya estábamos decreciendo. Lo que sí es cierto, es que el chivo expiatorio de lo que viene será el Coronavirus, y no el enorme gasto público improductivo este país, y la expoliadora normativa tributaria de nuestros borregos gobernantes

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#1