Opinión

Los intereses creados en el horóscopo de Pedro Sánchez

Muchos confían en la permanencia de Pedro Sánchez para su propio interés polìtico

Confieso que yo era uno de esos muchos que antes de la investidura apostaban por una legislatura efímera y convulsa. Lo segundo lo mantengo, pero confieso también que soy también uno de esos muchos que donde dijimos digo decimos ahora Diego y jugamos, si no a esos 1.400 días que piensa Sánchez seguir durmiendo en La Moncloa, si al menos a un gobierno de coalición para un trienio, si el escenario internacional no lo complica.

Parodiando a esa Leire Pajín, que desde su ardor zapateril hablaba de una "conjunción astral" que bendecía la era Obama-ZP, habría que decir que a favor de Sánchez juegan, si no el horóscopo, si los intereses creados de unos líderes y unas formaciones políticas, de uno y otro lado del arco parlamentario, que fían en la permanencia de este gobierno de coalición su futuro político y sus intereses económicos.

Podemos, ERC y PP  fían su futuro político a la permanencia del Gobierno

En primer lugar el socio necesario, ese Unidas Podemos, que con los peores resultados de su corta historia ha conseguido sentarse en el Consejo de Ministros, y que necesita rentabilizar su gestión en los asuntos sociales para no ser fagocitados por el pez grande del Ejecutivo, seguir siendo referente de la izquierda y para mantenerse en niveles económicos y de poder dentro de esa casta a la que hasta hace muy poco repudiaban.

Algo parecido ocurre con los independentistas de ERC, que como recordó su portavoz, Marta Vilalta, el gobierno de Sánchez es una "oportunidad para la independencia" y cuanto más duré mas pasos irán dando hacia ese, su último objetivo, amén de que trabajan ya en una coalición con el PSC de Iceta para gobernar en Cataluña y dar un golpe de gracia a sus íntimos enemigos Junts x Cat y compañía. Las mismas motivaciones que están también en la hoja de ruta del PNV y Bildu, que ya dijo Arnaldo Otegui que este gobierno es "una ventana de oportunidad".

Casado necesita hacer oposición durante tres años para ganar poder local, avanzar en la refundición del centroderecha y consolidarse en su propio partido

Pero lo más sorprendente, al menos para quien no esté al corriente de las tribulaciones y vicisitudes de la calle Génova, es que el Partido Popular también esté por la labor de conservar a Sánchez durante un tiempo prudencia y no inferior a unos mil días. "Este es el gobierno que quería el PP de Casado, con un presidente elegido en segunda votación y ganada con un resultado pírrico" comentaba un dirigente popular, justo después de la Junta Directiva Nacional posterior a la investidura en el Congreso.

Un gobierno, añadía, "que le permita hacer oposición durante tres años. Los dos primeros para ganar poder en las provincias y comunidades autónomas donde no gobierna, para abrir un calendario de refundación o convergencia del centroderecha, y para impedir que Casado pierda por tercera vez consecutiva unas elecciones generales".

Especial relevancia tiene este último punto, porque a pesar la unidad aparente, dentro del PP son muchos los que consideran que Pablo Casado es un "líder de transición" y no un futurible presidente, a menos que una larga travesía por el desierto de la oposición le consolide si sabe aprovecharla.

Y como para muestra dicen que para muestra un botón, pues aquí tenemos tres: Rafael Catalá, Isabel García Tejerina y Borja Sémper, cuyas renuncias en los últimos días se vinculan por reputados y cercanos compañeros de partido al convencimiento de que en el PP no hay posibilidades de "tocar poder institucional" a corto y medio plazo y buscan, legítimamente, afianzar su futuro profesional en el sector privado. Será…

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