Opinión

Gobierno con las manos atadas

Se presenta una difícil legislatura para Sánchez e Iglesias

El Gobierno termina mañana de configurar su Gabinete de ministros, con lo que comenzará en España el experimento inédito de un Ejecutivo de coalición cimentado en una mayoría muy exigua. Esta última circunstancia marcará toda la legislatura, sobre todo en lo que se refiere a los proyectos estrella de los que el presidente Sánchez hizo bandera.

Hasta nueve de estas iniciativas tienen serios visos de no prosperar, especialmente las que incumben a la economía. Así, resulta sencillo hablar de un nuevo mecanismo de revalorización de las pensiones, y de cambiar su financiación, si se olvida que estas medidas necesitan el plácet de la Comisión del Pacto de Toledo donde se sientan todos los partidos, desde Podemos a Vox. No será más fácil concitar las amplias mayorías que se requieren en el Congreso para cambiar la ley orgánica a la que se sujeta la reforma laboral de 2012, o para crear nuevos impuestos como el gravamen a la banca o la tasa Google. Medidas de tanto alcance tienen que tener su votación individualizada y no se pueden camuflar ni en leyes ómnibus ni en el proyecto de Presupuestos. Estos últimos tampoco tienen asegurada su aprobación, ya que requieren el apoyo de ERC, lo que implica transigir con las duras exigencias que Esquerra ya empieza a barajar. Y, en este punto, vuelve a dejarse a sentir la dificultad de concitar mayorías amplias, imprescindibles siquiera para plantearse una reforma del Estatut.

El Ejecutivo se asienta en una mayoría insuficiente para siquiera plantear reformas laborales o de pensiones

Sin duda, nada hay que lamentar en los obstáculos que se oponen a las imposiciones de ERC, a las alzas fiscales o a la involución en el mercado laboral. Sin embargo, también resulta innegable que la perspectiva de un Gobierno con manos atadas implica pagar el peaje de prolongar la parálisis institucional.

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