Opinión

Acuerdo PSOE-UP: ¿de qué hablamos?

Las medidas propuestas por el tándem Sánchez e iglesias comprometen el crecimiento económico

Salvo sorpresa de última hora, todo parece encarrilado para un Gobierno de coalición del PSOE con Podemos. Este posible Ejecutivo preocupa en el área económica, aún estando bajo la batuta, el diseño y el control de Nadia Calviño.

La derogación parcial de la reforma laboral, que tantos puestos de trabajo salvó en la muy reciente crisis, es una de las medidas que acapara la atención de los empresarios y economistas. Esa reforma laboral, llevada a cabo por el Gobierno de Rajoy en el año 2012, se realizó bajo exigencias o, si se prefiere, indicaciones de Europa. El que el convenio de una empresa tenga mayor fuerza que el del sector es fundamental y mucho más en una situación de deterioro económico como en el que parece nos estamos metiendo en estos momentos. No hay que olvidar que estamos en una fase de desaceleración. Ahí está el empleo, que ya da signos de debilidad y sus perspectivas no son nada halagüeñas, especialmente en un contexto donde la ratio de parados asciende al 14 por ciento.

La subida del SMI aumenta aún más la precariedad de nuestro atrófico mercado laboral

Ya que hablamos del mercado laboral, hay que hacer mención a la subida del Salario Mínimo Interprofesional, SMI, el cual quieren situar en unos 1.000 desde los 900 actuales. La intención es que éste llegue a los 1.200 euros si se cumplen los cuatro años de Gobierno, algo que está por verse. Hasta el momento, y como avisó el Banco de España, a través de su Servicio de Estudios, estamos viendo como aquella salvajada de subida repercute negativamente en el mercado laboral. No son palabras ni elucubraciones mías, todo lo contrario, el propio secretario de Estado para la Seguridad Social lo reconocía públicamente. Él mismo hablaba de una caída en el colectivo de trabajadoras del hogar, así como en agricultura, donde una de las posibles causas, de acuerdo con sus palabras, es la de un trasvase a la economía sumergida. Una subida del SMI conlleva, además, el aumento de las bases de cotización a la Seguridad Social, por lo que los empresarios y autónomos se lo van a pensar mucho a la hora de contratar trabajadores. Es más, todo parece indicar que se está habiendo un trasvase de contratos a tiempo completo por otros a tiempo parcial, una forma de aumentar la economía sumergida y la precariedad de nuestro atrófico mercado laboral.

Por cierto, que la subida del SMI, si realmente no hay trasvase al empleo sumergido, sería aproximadamente de unos 1.000 millones, algo totalmente insuficiente para paliar el déficit de nuestro sistema de pensiones. Un sistema que, necesariamente, debe ser revisado y reformado, pues la brecha entre ingresos por cotizaciones y pagos por pensiones es totalmente deficitario y está en una situación que cuanto más tiempo tarde en resolverse más traumático será posteriormente el asunto. Ya no hay nada en la hucha y además la Seguridad Social acumula préstamo tras préstamo para poder pagar las nóminas de los jubilados.

Las ideas de subir impuestos y crear algunos nuevos no resuelve para nada el problema del incremento del gasto previsto. Según sus propias cuentas, el incremento de impuestos ascendería a unos 5.200 millones, que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) rebajó sensiblemente esa previsión, cifrando en 4.900 millones los ingresos extras. Esta cantidad es totalmente insuficiente para recortar nuestro desequilibrio fiscal, pensemos que Europa nos ha pedido que el déficit sea de un 0,65 por ciento del PIB o, en cifras, 5.000 millones de euros. Recordemos que nuestra Constitución reconoce que en 2020 hay que cumplir con los requisitos de Bruselas. Por más cuentas que se haga, parece imposible cumplirlos.

Con las subidas de tributos, incluyendo la del Impuesto de Sociedades todo parece indicar que llegaríamos a un 40 por ciento del PIB, pero es que el gasto del Estado es del 41,3 por ciento del indicador de nuestro indicador de actividad. Teniendo presente estos guarismos la pregunta es obligada ¿cómo va a ser posible que se cumplan los compromisos acordados entre ambos partidos? La necesidad de rebajar el déficit, la subida a los funcionarios del 2 por ciento, además de una equiparación en los salarios de Policía y Guardia Civil se come prácticamente la cifra de aumento de la recaudación. De dónde, perdón por la insistencia, va a salir el dinero para el resto de partidas que recoge el documento como son: Educación, Sanidad, despoblación, nuevas infraestructuras y demás medidas que quieren llevar a cabo. Han hecho números o ¿tan solo han plasmado un documento de marketing para venderlo y luego no hacerlo?

Por otra parte, la debilidad política del posible nuevo Ejecutivo es muy preocupante. Depende de una gran cantidad de partidos regionalistas muy minoritarios y de ERC. Ahora bien, ERC, su abstención, puede salirle muy cara al partido de Junqueras, las elecciones catalanas están a la vuelta de la esquina y en cualquier momento, teniendo a Puigdemont con el aliento en la nuca, puede costarle muy caro en las urnas. La idea de Pedro Sánchez era que unas nuevas elecciones le darían más poder, sin embargo la jugada le ha salido fatal. En la actualidad, el acuerdo entre ambos partidos ha llevado tan solo a debilitarse más, tanto al PSOE como especialmente a UP. Ya veremos si, dentro de un años o un par de años, no hay que convocar elecciones nuevamente. Dentro de ese Gobierno, hace poco Sánchez decía que no podría dormir. Va a haber una lucha de egos tremenda y, además, para sacar las leyes y medidas que quiere llevar a cabo no tiene los votos suficientes. ERC se abstiene, pero no va a darle carta blanca, más si las elecciones en Cataluña no cumplen con sus objetivos.

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