Opinión

La industria electrointensiva necesita respuestas ya

La industria quiere disponer de precios competitivos

A día de hoy, la no aprobación del Estatuto de Consumidores Electrointensivos, -pese a que el Real Decreto Ley 20/2018 de 7 de diciembre de medidas urgentes para el impulso de la competitividad económica de la industria preveía que se aprobara en seis meses, antes de junio pasado-, genera una gran intranquilidad.

Esta situación perjudica la competitividad de la industria básica española y pone en riesgo la actividad de nuestras plantas, más si cabe dada la ausencia de una convocatoria de subastas del servicio de interrumpibilidad para el próximo año. Este servicio clave, que prestan los electrointensivos al sistema y que había servido hasta ahora para paliar parte de los altos costes de electricidad que soporta nuestra industria, es hoy una interrogante en toda regla en referencia a lo que sucederá en 2020.

Adicionalmente este año, a la ya de por sí compleja situación de la industria electrointensiva, se añade una señal más de preocupación para el país al bajar su actividad industrial. La disminución del consumo eléctrico industrial cae un 5,7 por ciento en los últimos doce meses, según el indicador IRE de Red Eléctrica.

Parece que la situación del Gobierno en funciones ha sido la razón para la no aprobación del RD del Estatuto de Consumidores Electrointensivos, pero es cierto también que el mismo Gobierno en funciones aprobó el pasado 22 de noviembre un RDL fijando una rentabilidad razonable a las instalaciones renovables, que justificó con el objetivo de eliminar la incertidumbre regulatoria de los proyectos en ese campo. Pues bien, eso es precisamente lo que requiere la industria electrointensiva, que se elimine la incertidumbre para industrias que hacen sus deberes y están comprometidas con la descarbonización de la economía. Para industrias que también crean valor y son clave para nuestra economía.

Mientras no se apruebe el ansiado Estatuto con medidas y dotación presupuestaria suficientes para paliar el diferencial de entre 20 y 25 euros por MWh más que pagamos frente a nuestros competidores franceses y alemanes, es preciso que el Gobierno -en funciones o con todas sus atribuciones- apruebe inmediatamente medidas que mejoren la competitividad de la industria básica para que se recupere la certidumbre en un futuro viable y se apuntale este pilar básico del estado del bienestar.

Urge eliminar la incertidumbre para un sector que está comprometido con la descarbonización

Desde AEGE proponemos una hoja de ruta para acompasar esa transformación justa que necesita la industria en la transición ecológica, tanto a corto plazo a 2020 y 2021 como a medio plazo. En este año sólo hemos recibido la compensación por el CO2 indirecto, mientras que nuestros competidores europeos -que disfrutan de una energía eléctrica en mercado 10 euros MWh más económica que la nuestra-, vienen recibiendo desde 2014 la compensación por el extra-coste de financiación de las renovables, reducción en peajes... ayudas que la Comisión Europea tiene aprobadas y que aquí cuesta que se hagan realidad. De ahí surge ese ya aludido diferencial de entre 20y 25 euros MWh.

Las casi 80 plantas y los 180.000 trabajadores que representan las empresas asociadas en AEGE observan entre la incertidumbre y la perplejidad cómo pasa el tiempo sin que se aprueben las medidas que se reconocieron como necesarias y urgentes para los electrointensivos cuando se sancionó el RDL 20/2018 hace doce meses.

La industria española se merece una política industrial y energética coherentes y coordinadas, porque es la que proporciona riqueza, empleo estable, cualificado y de calidad. La industria asociada en AEGE (siderurgia, metalurgia, gases industriales, química y otros), que representa el 10 por ciento de la demanda eléctrica peninsular española está ronca de reclamar un suministro eléctrico competitivo, estable y predecible, equivalente al que disfrutan sus competidores franceses y alemanes, que es en la actualidad un 30 por ciento más barato.

Nuestra industria requiere disponer de precios eléctricos competitivos para evitar los riesgos de deslocalización que la acechan. En los próximos años, la penetración masiva de renovables, solar fotovoltaica y eólica, debería ser una de las claves para lograr ese suministro eléctrico competitivo mediante la firma de contratos a medio y largo plazo, pero para eso queda tiempo. Ahora es hoy y hoy necesitamos medidas urgentes que favorezcan costes eléctricos más bajos en línea con los de nuestros competidores europeos.

Esperemos que esas medidas urgentes lleguen pronto y den certidumbre a la industria electrointensiva, uno de los motores de arrastre de nuestra economía y que está presente en la España vaciada.

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