Opinión

Crédito caro: razones y culpables

Pedir préstamos resulta costoso por la falta de cultura financiera

No hay lugar a dudas, ni creo que nadie lo pueda discutir, que las acciones llevadas a cabo por el BCE han ayudado a salir de una crisis con efectos devastadores y que donde sus efectos aún se sienten en la sociedad europea.

No solo ha ayudado a frenar y levantar la economía europea, hay que recordar que el BCE casi con toda probabilidad salvo la propia divisa única. Lo hizo Mario Draghi, con aquella famosa frase pronunciada a finales de julio de 2012: "Haré lo que haya que hacer, y créanme, será suficiente". También, salvo economías, por ejemplo la nuestra, recordemos que la prima de riesgo española, la diferencia frente a lo que paga Alemania por su deuda a diez años, superaba en aquellos momentos los 700 puntos básicos, donde además nadie quería financiarnos.

Desde aquel año 2012 mucho ha pasado y muchas han sido las decisiones tomadas por nuestro banco central, más aún cuando desde aquella fecha se han disparado los populismos baratos, tramposos y deleznables. Desde el Brexit, Salvini, los partidos ultras a ambos lados del espectro político... Es más, desde entonces las reformas una y otra vez reclamadas desde Fráncfort han sido siempre desoídas por los políticos... o llevadas a cabo de forma incompleta y a regañadientes.

Pero la economía es una moneda y siempre tiene dos caras. Hasta el momento, he descrito la parte bella, sin embargo hay un lado perdedor, la banca. Sí, por supuesto ya sé que para la mayor parte de la opinión pública hablar de blanca es prácticamente mentar la soga en la casa del ahorcado. Desconocen que no hay ningún país desarrollado, ninguna economía, donde su fortaleza no esté fundamentada y apoyada por su sistema financiero, aquí en Europa, además, con un sistema financiero muy basado en la actividad bancaria.

Comienza a cundir una cierta preocupación entre los círculos más interesados en los bancos. Por una parte, surgen ideas peregrinas y descabelladas como lo de hacer de Bankia una banca pública. No voy hacer comentario alguno, pues recientemente escribí en este diario sobre un idea más propia del 13 Rue del Percebe que de unos responsables políticos.

Las hipotecas a tipo fijo es una de las causas que impulsa los tipos en los préstamos

Otra de las cuestiones que comienzan a preocupar a la opinión pública es el posible encarecimiento del crédito. Los bancos viven de desintermediar plazos y tipos de interés, depósitos de dinero a plazos hasta el año y prestar a mucho más largo plazo, por ejemplo hipotecas a 30 años, residiendo su ganancia entre lo que pagan a los depositarios y cobran a los prestatarios.

Vayamos con algunos datos que den luz. De acuerdo con las cifras proporcionadas por el BCE en julio de este año, nuestros préstamos hipotecarios eran un 42,7 por ciento superiores a los de la zona euro. Los tipos facilitados por el BCE hacen que el interés en España sea del 2,24 por ciento, frente al 1,57 por ciento de la eurozona. Una cifra que destaca con la del año anterior, donde la tasa española era del 2,25 por ciento y la del resto de países del euro eran del 1,85 por ciento; es decir de un 22 por ciento más.

El primer análisis es que la banca española nos estafa, ya sabemos que en España la banca carga con todas las culpas. Eso sí, cuando analizamos la causa de este aumento estriba en que en nuestro país la banca se ha volcado en comercializar hipotecas a tipo fijo, frente a variable, aquí tenemos la principal causa, una comercialización mayor que en otras zonas de tipos fijos. En los últimos dos años han vuelto aparecer hipotecas a tipo fijo, algo que había desaparecido. Por cierto, actualmente los tipos fijos están cayendo, donde antes era normal un 2-2,25 por ciento, hoy se encuentran tipos alrededor del 1,5-1,75 por ciento. Por tanto, la realidad es que los tipos de los préstamos están bajando, no encareciéndose. Esta caída podría ser superior si no se hubiesen tomado medidas populistas, como la de cargar todos los gastos de pedir una hipoteca, salvo la tasación, a los bancos.

La falta de cultura financiera, motivo por el que pedir dinero al banco resulta más gravoso

Sigamos ahora con créditos al consumo y volvamos a los datos del BCE de agosto de 2019. En España nos situamos como el sexto país con los tipos más altos para los plazos de entre uno a cinco años, concretamente 8,04 por ciento, tres puntos por encima de los países de nuestro entorno. Supongo que ya habrá quien pida hoguera para los bancos. Antes de encender el fuego, debe conocerse que hay una razón que nuestros políticos podrían solucionar y conseguir bajar el tipo de interés: los ficheros positivos de acreedores. En este país tenemos ficheros de morosos, pero no de personas que cumplen escrupulosamente con sus pagos.

Con estos ficheros, aquellos buenos pagadores tendrían mucho más fácil conseguir crédito y además a un precio más barato. Estos ficheros existen en los países anglosajones, en África o en Latinoamérica.

Siempre criminalizamos a la banca desde tiempos inmemoriales. Ahora bien, nunca analizamos que medidas pueden instaurarse por el Gobierno, ficheros positivos, dejar de hacer leyes que criminalizan a los bancos, como la actual Ley de Créditos de Contratos Inmobiliarios, que encarecen el crédito.

Hay que tener en cuenta, además, en el tema del encarecimiento del crédito, la llegada de nuevos jugadores. Yo diariamente recibo en mi móvil la posibilidad de obtener créditos de hasta 60.000 a T.I.N. del 5,95 por ciento. Por cierto, ¿sabe la población española lo que es una T.I.N y una T.A.E.? No vaya a ser que la falta de cultura entre los ciudadanos sea también una causa de este crédito caro, frente a otros países de nuestro entorno.

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum0
forum Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.