Opinión

Mentiras

Hace unos días pude ver un documental en la 2 de RTVE sobre un tipo cuyo nombre me sonaba, pero no recordaba de qué. Se trataba de Roger Ailes, muerto hace dos años, poco después de que los desmanes sexuales, los abusos y los chantajes cometidos durante décadas saltaran a la prensa de repente, acabando con su "brillante" carrera.

Él fue quien creó Fox News, una máquina formidable de agitación y propaganda conservadora; fue el hombre que hizo de las fake news un arte y quien demostró que en el éxito político pesan poco las ideas y mucho la crispación y el espectáculo. Se dice que fue él quien llevó hasta la Casa Blanca a Nixon, Reagan, Bush padre e hijo, y también a Donald Trump.

Su explicación para el montaje en el que basaba sus mentiras no deja de ser convincente:"Tienes dos tipos sobre un escenario. Uno de ellos anuncia una solución para los problemas de Oriente Próximo. El otro se cae en el foso de la orquesta. ¿Cuál de los dos crees que aparecerá en el telediario de la noche?"

A través de Fox News, a la cual le impuso el lema fair and balanced (justa y equilibrada), tan falso como todo en su vida, Roger Ailes socavó de forma letal la credibilidad de la prensa tradicional. Sin un referente comúnmente aceptado, la realidad se hizo manipulable. Dejaron de existir la verdad y la mentira: todo se convirtió en simples opiniones.

Ailes detectó el flanco más débil de la prensa tradicional: el elitismo. Los medios que intentan ser rigurosos y fiables se dirigen a una élite y sólo una pequeña franja de la sociedad está realmente interesada en la información veraz; la gran mayoría prefiere consumir un tipo de espectáculo que se adapte a sus prejuicios y, sobre todo, le entretenga.

Roger Ailes hizo de las `fake news´un arte y demostró que la política se basaba en el espectáculo

Pero la cosa viene de lejos. Nietzsche ya lo escribió en sus "Fragmentos Póstumos", que ha recogido entre nosotros Emilio Lamo de Espinosa: "Contra el positivismo, que se queda en el fenómeno, "sólo hay hechos", yo diría, no, precisamente no hay hechos, sólo interpretaciones. No podemos constatar ningún factum "en sí": quizá sea un absurdo querer algo así. "Todo es subjetivo", decís vosotros: pero ya eso es interpretación, el "sujeto" no es algo dado, sino algo inventado y añadido, algo puesto por detrás. — ¿Es en última instancia necesario poner aún al intérprete detrás de la interpretación? Ya eso es invención, hipótesis".

Ahí late la herencia del historicismo alemán, tan crítico con la Ilustración y siempre sirviendo a nacionalismos e idealismos. También la defensa de la "diversidad" de razones, siempre asentadas en "el pueblo".

Todo esto de Nietzsche se puede resumir en tres ideas: todo es interpretación, pues no hay hechos sino para alguien; el conocimiento es una "perspectiva" de lo real; y el conocimiento parte de los impulsos que son, a su vez, un ansia de dominio, una "voluntad de poder".

Aunque lo de Nietzsche sea verdad, no creo que Roger Ailes hubiera leído a Nietzsche, como tampoco la llamada "nueva izquierda", tan partidaria de la "Imaginación al poder" y "Sed realistas, pedid lo imposible".

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