Opinión

Mantener el incentivo que el Ibex ofrece

Desde 2010, el Ibex se deja un 27 por ciento. Pero esa caída no tiene en cuenta los dividendos. Cuando los pagos se incluyen, la rentabilidad cambia su signo a positivo y se dispara hasta el 18 por ciento.

La retribución, por tanto, se convierte en la mejor arma que el selectivo posee para retener al inversor y evitar que venda en un momento que le podría generar pérdidas. Por si fuera poco, el hecho de que las cotizadas paguen en efectivo evita el efecto dilutivo que para el accionista tiene el scrip dividend, lo que eleva aún más el atractivo que los dividendos del Ibex ofrecen. En aras de mantener tan importante incentivo, conviene que las empresas se replanteen su intención de abrir la puerta al regreso del pago en acciones, pese a los menores beneficios.

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