Opinión

Encarecimiento del carnet de conducir

El pasado 1 de julio tenía prevista su entrada en vigor, vía Real Decreto, la obligatoriedad de asistir a 8 horas de formación presencial para acceder al examen teórico de conducir, una medida de la Dirección General de Tráfico tras la que se encuentra la patronal de autoescuelas tradicionales con el fin de mantener su modelo educativo e impedir la emergencia de otro alternativo y más competitivo como es el de las autoescuelas online. La inestabilidad política ha aplazado la puesta en marcha de la medida, que aún no tiene nueva fecha pero que, según parece, sigue su curso.

Desde la Plataforma de Autoescuelas Digitales (PAD) –representadas por Dribo, Miteórico, Obikar, y Autoescuela Súper Express, entre otras- creemos, en primer lugar, que es una afrenta a la libre competencia, señal de falta de dinamismo de un sector que sigue anclado en prácticas arcaicas y que, además, se apoya en la regulación para mantener su status quo en perjuicio de los consumidores. Imponer la presencialidad y dejar en desventaja competitiva a las autoescuelas digitales supone limitar la libertad del alumno para optar por una opción formativa más asequible y acorde a sus necesidades. De hecho, según una encuesta sociológica que acabamos de realizar, la mitad de los jóvenes valora negativamente las clases presenciales obligatorias, y a 2 de cada 3 les parece injusto tener que pagar más por ello. Y es que esta medida incrementará el coste en cerca de 444 euros por matriculado. Un aumento que se explica, por un lado, por la diferencia de precios que actualmente existe entre las autoescuelas tradicionales y las digitales; y, por otro lado, por el coste de desplazamiento que tendrán que afrontar los alumnos para poder asistir a las 8 horas de clases.

La medida de la DGT perjudica a las autoescuelas digitales y a las zonas rurales

Tras una comparación entre ambos modelos de autoescuelas, se observa que el precio medio de las digitales es cerca de 250 euros inferior. Además, la normativa reforzaría la práctica de venta conjunta de los dos servicios principales de las autoescuelas: la formación teórica y la práctica, supuestamente individuales. Una situación de cautividad para el consumidor que no existe en los mercados digitales, que permiten reducir los costes marginales de búsqueda de información y los gastos administrativos de cambio de expediente.

Además, como decíamos, los costes de desplazamiento se encarecerán de forma notable para la población que no dispone de autoescuela en su lugar de residencia. Este hecho, que a priori puede no parecer alarmante sobre todo en las grandes ciudades, cobra otra magnitud si recordamos que el 80 por ciento de los municipios no cuentan con una autoescuela, es decir, el 52 por ciento del territorio nacional, o en términos de población, un total de 5,6 millones de personas. Para ellos, el sobrecoste total medio será de 191,09 euros por alumno y curso, más de 11,5 millones de euros anuales en la economía española. Castilla y León, Extremadura, Aragón y Castilla-La Mancha serán las comunidades más perjudicadas, pues las distancias que tendrán que recorrer sus habitantes para cumplir con las exigencias de tráfico podrían variar entre 12 y 33 kilómetros de media.

Falta de dinamismo en un sector con prácticas arcaicas y que no beneficia a los consumidores 

Todo ello pone de claro manifiesto que la medida que prevé imponer la DGT se ha planteado sin tener en cuenta el impacto económico. Tráfico e Interior perjudican con este decreto a la población rural, a los jóvenes y a todos aquellos colectivos con dificultad para conciliar horarios. También a las propias autoescuelas, en un país en el que cada año desciende el número de personas que deciden obtener el carnet de conducir.

Las autoescuelas digitales apostamos por la formación online como herramienta que garantiza la calidad formativa con menor coste para los alumnos y bajo la supervisión de la DGT. Los millennials, pero sobre todo los jóvenes de la generación Z, considerados nativos digitales, están revolucionando todos los sectores, incluido el pedagógico, y es necesario establecer fórmulas innovadoras que garanticen una educación personalizada adaptada a perfiles de alumnos habituados a comunicarse e interactuar en la red. Resulta paradójico que desde el Gobierno se trabaje para liderar la revolución digital y crear un "país de startups", y que a la vez se pretenda poner freno a la formación online favoreciendo sistemas de enseñanza más conservadores. Desde la PAD estamos totalmente comprometidos con la necesidad de mejorar la formación de los futuros conductores y de trabajar en la sensibilización, pero no entendemos que para ello sea necesario exigir una asistencia presencial, coartando así la libertad del alumno, la libre competencia y el esfuerzo económico y personal que han realizado muchas pequeñas autoescuelas por mirar al futuro y digitalizarse.

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