Nutrición e innovación

El sector del plátano encuentra una tecnología para salvar la cosecha

  • Los plátanos deteriorados exteriormente no se pueden vender y están probando la técnica de congelación
  • El sector trabaja con el Ministerio de Agricultura para buscar ayudas "revisables" según la situación
Madrid

La isla de La Palma es el segundo mayor productor de plátano del archipiélago canario y también de España. La mitad del Producto Interior Bruto de la isla bonita lo genera este sector, es decir, aporta el 35% de la producción de plátano de toda España, generando una dependencia de más de 10.000 familias en la isla. Por tanto, esta catástrofe volcánica que asola La Palma puede suponer un grave peligro para la producción platanera española.

Según los últimos datos aportados por el órgano de gestión de la Indicación Geográfica Protegida Plátano de Canarias ASPROCAN, las coladas de lava salientes de la erupción de Cumbre Vieja han dejado sepultadas más de 40 hectáreas de cultivo platanero y otras 400 se encuentran en la 'zona cero' con cenizas muy altas y sin agua.

Ante esta situación, el sector calcula que las pérdidas en la cosecha de este año, en el conjunto de la isla de La Palma superarán el 20 o incluso el 30%. En concreto, el gerente de ASPROCAN, Sergio Cáceres, cifra que las pérdidas en cultivos sepultados por la lava ascienden a un 50% de la producción perdida. A esto se suma que, indirectamente, los sucesivos cierres del aeropuerto de La Palma harán que afecte al 10% de la misma. 

Como referencia, el pasado año se recolectó un total de 420.000 toneladas de plátano de las cuales 9.000 se exportan diariamente a la Península, por tanto, carecer de infraestructuras aeroportuarias hace más complicado sacar el producto de la isla.

Si desglosamos el total por islas, Tenerife ha sido la que más toneladas ha producido el pasado año, concretamente 182.533, seguida de La Palma, con 148.658 toneladas. Tras la isla bonita está Gran Canaria, que registró una producción anual de 90.346 toneladas de plátano. Muy por debajo se sitúan el resto de islas del archipiélago.

Pero estas islas en sí no podrán asumir las pérdidas de La Palma porque, según explica Sergio Cáceres, la producción es continua y los terrenos "necesitan prepararse" además que la característica de la planta platanera es que "no se planta, si no que se reproduce" y asegura que hay plantas que "tienen más de cien años".

Plátanos congelados

Ante esta adversidad, el sector se ha puesto las pilas y está buscando alternativas para reducir pérdidas y por eso han acordado con el distribuidor de hortalizas La Unión Corp. el inicio de las pruebas de congelación plátanos dañados por las cenizas del volcán a través de "una nueva tecnología" que consigue mantener la fruta durante el tiempo que sea necesario "conservando todas sus cualidades de sabor y nutrientes una vez descongelada".

Tanto ASPROCAN como La Unión Corp. buscan con esto "luchar contra el desperdicio alimentario" de un producto "que se encuentra en perfecto estado" para su consumo y que por normativa europea no puede ser comercializado "por encontrarse dañado exclusivamente en su imagen exterior", asegura Sergio Cáceres. 

Por tanto, lo que van a hacer con esos plátanos va a ser tratados, cortados, envasados y congelados para donarlos a comedores sociales.

Pero esta opción es algo que pretenden implantar a futuro como "una cuarta gama del plátano de Canarias" para poder rentabilizar "ese 10% de la cosecha que se pierde por no tener un aspecto estético para la venta", reitera Sergio Cáceres.

Por el momento es un proyecto piloto ya que el trabajo "todavía tiene que ser manual, no hay maquinaria que pele los plátanos sin dañarlos". Pero es un primer paso en Investigación y Desarrollo que parece que va a tener continuidad. 

Ayudas al sector

El ministro de Agricultura, Luis Planas, ha trasladado al sector del plátano de Canarias que el Gobierno "se compromete" a cubrir las pérdidas, tanto directas como indirectas, de la producción y los daños de infraestructuras agrarias provocadas por el volcán "desde el principio hasta el final de la erupción". Algo que el sector recibe con entusiasmo.

Aún así, Sergio Cáceres reitera que lo que necesita el sector es un "sistema ágil y revisable a medida que se produzcan los daños". Lo que más necesitan a corto plazo, es decir, ahora mismo es "una inyección de ayudas" que están ya recibiendo pero "van a estar muy por debajo de los daños", asegura Cáceres. Aún así "nos permite seguir adelante", recalca.

Por tanto, las soluciones a corto son "muchos frentes abiertos" y el sector piensa que esto que se está haciendo desde las administraciones es "un primer balón de oxígeno". Pero la necesidades van a evolucionar y necesitan "un continuo bombeo de ayudas" que permitan atender las necesidades urgentes del sector.

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