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Las niñas ya sueñan con ser futbolistas (pero no cobrarán como Messi)

  • Esta profesión se sitúa entre las cinco más citadas por primera vez
  • Las mujeres suponen menos del 10% en esta disciplina deportiva

Bajo la pregunta ¿qué quieres ser de mayor?, la última encuesta que realiza anualmente Adecco a niños y niñas de entre 4 y 16 años evidenció una nueva realidad en España: por primera vez las niñas soñaban con ser futbolistas. De este modo, un 7,1% de las consultadas, de una muestra de 1.800, elegía esta profesión, situándola entre las cinco más señaladas.

Este cambio viene motivado en parte por la existencia de referentes femeninos en el mundo deportivo en general y en el futbolístico en particular, que sirven de ejemplo y de inspiración para mostrar a las generaciones más jóvenes que es posible ganarse la vida con el deporte. Como dato revelador, el 17 de marzo del 2019 se batió el récord del mundo de asistencia a un partido de clubes de fútbol femenino: 60.739 personas se dieron cita en el Wanda Metropolitano.

El deporte femenino ha avanzado mucho en los últimos años gracias a esfuerzo y lucha. De hecho, los Juegos Olímpicos de Londres 2012 fueron la primera cita olímpica en la que todos los países contaron con al menos una mujer como representante. De cara los próximos Juegos, aplazados hasta este año, se espera la mayor participación femenina de la historia, casi un 49%.

Pese a estas cifras, queda mucho camino por recorrer. En 2020 en España se firmaba por primera vez el Convenio Colectivo del Fútbol Femenino, que recoge derechos que las jugadoras no tenían reconocidos hasta ahora. Las deportistas suelen tener sueldos mucho más bajos (en la lista Forbes de los 100 deportistas mejor pagados solo aparecen dos mujeres), menos patrocinadores, peores condiciones de contrato y una presencia casi invisible en los medios de comunicación.

Y, sin embargo, el deporte es una gran herramienta de empoderamiento femenino. Como destacan desde ONU Mujeres, puede inspirar cambios y romper los estereotipos de género, y eso es lo que las mujeres están haciendo desde hace décadas: demostrar que son igual de capaces, resilientes y fuertes que los hombres, no solo a nivel físico sino también estratégico, como líderes e innovadoras.

Muestra de ello son, por ejemplo, algunas de las jugadoras de LaLiga Iberdrola que han puesto en marcha diferentes proyectos. Según un estudio de Apuestas-deportivas.es la mayoría de las deportistas emprendedoras ha optado por seguir la línea del deporte al promover planes de entrenamientos especiales y al inaugurar campus deportivos, otras han apostado por las tiendas en línea ofreciendo ropa, libros e incluso productos alimenticios, mientras que algunas de ellas han ido por el lado más social, abriendo diversas ONG.

Una herramienta de empoderamiento

En 2019 más de 900.000 mujeres estaban federadas en España, según datos del Ministerio de Cultura y Deporte. Esta cifra implica un crecimiento del 38,5% respecto a hace una década y marca un récord histórico. Eso sí, se sitúa muy lejos de los más de 3 millones de hombres federados. Y es que las mujeres suponen apenas un 23% del total de licencias.

A este respecto, las federaciones con más mujeres entre sus filas, en números absolutos, son las de baloncesto, montaña y escalada, golf, fútbol, voleibol y atletismo. En lo que respecta a la feminización del deporte (esto es la mujer representa una proporción mayor), se encuentran las disciplinas de gimnasia, con un 90,4%; baile deportivo, con un 80%; voleibol, con un 75%, y patinaje con un 62%. Por el contrario, suponen menos del 10% en deportes como el fútbol, el motociclismo, el billar o el tiro al vuelo. Las disciplinas más igualitarias son los deportes de hielo, con un 48,9% de mujeres; la natación un 46,4%; o el atletismo, con un 45,1%.

Para Phumzile Mlambo-Ngcuka, secretaria general adjunta de la ONU y directora ejecutiva de ONU mujeres, el deporte ofrece a las niñas y mujeres "conexiones sociales y refugio ante la violencia presente en sus hogares y comunidades, a la vez que les ayuda a entender sus cuerpos y desarrollar la confianza en sí mismas, necesaria para hablar sin reservas. Esto es especialmente pertinente durante la adolescencia, cuando las jóvenes se enfrentan a la presión de tener que encajar en estereotipos femeninos tradicionales, lo que lleva a muchas de ellas a abandonar el deporte".

Este organismo, junto al Comité Olímpico Internacional, puso en marcha en 2016, coincidiendo con el inicio de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, la iniciativa One Win Leads to Another (Una victoria lleva a otra), un programa de empoderamiento de las mujeres y las niñas a través del deporte. En este sentido, OWLA combina la práctica de deporte con formación que las prepara para la vida y se dirige a las chicas de las comunidades más vulnerables, las cuales suelen ser también violentas. Solo como dato, el 89% de las participantes afirmaba ser una líder a final del programa frente al 46% que lo declaraba al inicio.

Para alentar a las jóvenes en la práctica deportiva, es imprescindible contar con referentes. España cuenta con nombres como la nadadora Mireia Belmonte, la karateca Sandra Sánchez, la halterófila Lydia Valentín, o la jugadora de bádminton Carolina Marín. A nivel de equipos destacan, por ejemplo, la selección española femenina de rugby XV, que se ha proclamado campeona de Europa por octava vez -quinta consecutiva-, la de balonmano o la de baloncesto.

En los últimos Juegos Olímpicos celebrados en Brasil, las olímpicas españolas ganaron 9 de las 17 medallas logradas. Las consiguieron Mireia Belmonte, Maialen Chourraut, Carolina Marín, Ruth Beitia, Eva Calvo, Lidia Valentín, la selección de baloncesto y el equipo de gimnasia rítmica.

En este sentido, los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad como altavoz de estas deportistas para llegar a un público amplio y diverso. En España entre 1990 y agosto de 2019 las emisiones de deportes femenino apenas fueron el 2% del total, según los datos de Barlovento. En el caso de la prensa deportiva impresa, ocupan el 5% de las noticias a tenor de los datos de la Universidad Carlos III de Madrid.

Además de servir de inspiración, que las mujeres lleguen a las altas esferas deportivas implica que puedan presionar para conseguir que el deporte sea más igualitario. "Las atletas de éxito no solo enseñan a las chicas que, si quieren, pueden llegar a lo más alto; muchas de ellas aprovechan su notoriedad para abrir un necesario debate sobre la igualdad de género y promover los derechos de las mujeres", apunta directora ejecutiva de ONU mujeres.

Un ejemplo de ello fueron las tenistas Serena Williams y Victoria Azarenka que denunciaron la pérdida de posiciones en el ranking que tuvieron que afrontar tras pausar sus carreras por la maternidad. La cuestión atrajo la atención de la prensa y, en diciembre de 2018, la Women's Tennis Association (WTA) anunció que cambiaría su normativa de clasificación para que, en caso de embarazo, enfermedad o lesión, la atleta mantuviese su posición en la lista.

"El deporte puede ser más que una fuente de oportunidades para las mujeres y niñas en el terreno de juego; el deporte también puede ser un catalizador de la igualdad de género y del empoderamiento de la mujer en toda la sociedad", señala Phumzile Mlambo-Ngcuka.

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