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Vuelve el paisaje y la luz de La Albufera con el estreno de la segunda parte de "El embarcadero"

  • Un recorrido por los principales escenarios de rodaje de la serie
  • De la Valencia contemporánea a la más rural, en La Albufera, atrapada en los paisajes de Cañas y Barro, de Vicente Blasco Ibáñez
  • La zona ya se puso de moda en 1978 con el rodaje de "Cañas y Barro"
La Barraca del Palmar es, en la actualidad, un espacio gastronómico (foto: Grupo El Alto)

El cine, y ahora las series, son un filón para descubrir lugares, paisajes. El estreno de la primera temporada de "El Embarcadero", hace justo un año, revolucionó las idílicas y tranquilas tierras -a excepción de los meses de verano- que constituyen el Parque Natural de La Albufera.

Estaban ahí, y eran de sobra conocidas, pero la impecable fotografía de "El Embarcadero", las convirtió en objeto de deseo. Ya pasó con "La isla mínima", dirigida por Alberto Rodríguez, y el Brazo de los Jerónimos, en las marismas del Guadalquivir. El trabajo del director de fotografía, Álex Catalán, consiguió mostrar sus paisajes como nadie lo había hecho hasta entonces. O como la serie española "Hierro", cuyos paisajes se convirtieron en un personaje más, con una poderosa identidad propia, y resultaron clave de su éxito.

Las dos temporadas de la serie se rodaron seguidas, en 2018, la mayor parte en escenarios naturales de La Albufera (fotos: Movistar+)

El estreno de la segunda (y última) parte de "El embarcadero", la serie de Álex Pina para Movistar+, en colaboración con Vancouver Media y Atresmedia Studios, vuelve a poner en el mapa La Albufera y a fijar en nuestras retinas su luz y sus paisajes. Son los mismos, las dos temporadas de este "thriller sentimental", de ocho capítulos cada una, fueron rodadas a la vez, en 2018, la mayor parte en escenarios naturales de Valencia y La Albufera. Y esos escenarios son tan protagonistas como el triángulo formado por Álvaro Morte (Óscar), Verónica Castro (Alejandra) e Irene Arcos (Verónica), y el viaje emocional que representa la serie.

27 kilómetros

Los exteriores del rodaje transcurren casi íntegramente entre Valencia capital y La Albufera. Tan importantes son los escenarios, que el nombre original pensado para la serie fue "27 kilómetros", la distancia exacta que separa las dos vidas de su protagonista, en la ciudad de Valencia y en La Albufera. Un pequeño camino entre dos mundos, no solo muy distintos, sino radicalmente opuestos. Dos espacios que representan dos vidas diferentes.

La casa de Verónica (Irene Arcos) forma parte de la finca arrocera conocida como La Baldovina.

En Valencia, la acción transcurre entre la imponente y vanguardista Ciudad de las Artes y las Ciencias y sus alrededores (el Paseo de la Alamenda, la Avenida de Francia...). Un escenario urbano, vertical, moderno y sofisticado, que casi siempre se retrata de noche o en planos oscuros. Allí vive Óscar con su mujer, Alejandra. El rodaje de las escenas en su casa se realizó en una de las habitaciones del Hotel Meliá Valencia, en la Avenida de las Cortes Valencianas.

Los arrozales, la laguna y los canales son protagonistas en la serie.

En La Albufera está la casa de Verónica, un mundo rural, natural y salvaje, luminoso, con un inmenso horizonte de agua y arrozales. Para el rodaje, que transcurrió mientras los campos se iban transformando por los tiempos que marca el cultivo del arroz, se utilizaron drones. El resultado es una sucesión de espectaculares vistas aéreas de los arrozales, surcados por canales y salpicados de casas de labranza, edificios con motores hidráulicos con sus chimeneas, graneros y secaderos que conforman las fincas agrícolas y las casonas principales.

Una de ellas, la finca La Baldovina, uno de los conjuntos arquitectónicos más representativos del paisaje arrocero, es uno de los centros del rodaje. Aunque pertenece al término municipal de Sueca, se encuentra muy cerca de El Palmar, la población que constituye el corazón de La Albufera. Situada junto al Canal de Dalt, es la antigua residencia de una familia aristocrática ligada al arroz, que data de finales del siglo XIX. Los exteriores de la casa señorial recrean el núcleo del pueblo de ficción, donde se encuentra el cuartel de la Guardia Civil en el que trabaja Conrado (Roberto Enríquez). Es propiedad privada, y ante la avalancha de turistas y curiosos, han terminado limitando su acceso.

A la finca pertenece la idílica casa de Verónica, una solitaria y modesta caseta deshabitada de ventanas azules y fachada blanca, ennegrecida en su interior por un incendio, a la que se accede por el carrer del Jesuset de l'Hort, desde El Palmar. Las tierras que rodean el conjunto principal de la finca y la caseta se inundan a voluntad, en función de los tiempos que marca el cultivo del arroz, por lo que su silueta no resulta tan idílica fuera de la época de inundación invernal. Es lo que se conoce como la perellonà, un espectáculo único en La Albufera, que consiste en el cierre de compuertas de las golas que comunican La Albufera con el mar, generalmente entre noviembre y febrero, cuando los campos empiezan a secarse. Es la época de máximo esplendor paisajístico y de mayor extensión de la laguna.

El Palmar

El rodaje se realizó, además, en infinidad de caminos y arrozales, con localizaciones en algunas de las pocas barracas originales que aún se conservan en El Palmar, un pequeño pueblo de apenas 800 habitantes -y más de 30 restaurantes- convertido en isla durante parte del año. Es la única de las localidades ribereñas que tiene acceso directo a la laguna.

Las principales localizaciones del rodaje están situadas en la población de El Palmar, corazón de La Albufera

La revolución que ha supuesto el paso de la serie no ha sido nada comparada con el rodaje de "Cañas y Barro", a partir de la obra de Vicente Blasco Ibáñez. Estrenada en 1978, la serie supuso un éxito rotundo que transformó la economía del pueblo: los habitantes fueron abandonando la actividad pesquera y agrícola para convertirse en centro turístico y gastronómico. El olor de los arroces y guisos cocinados en la lumbre que desprenden sus restaurantes desde media mañana es un espectáculo.

Pocas barracas han sobrevivido al olvido y al fervor urbanístico de la zona. Una de ellas, la Barraca del Palmar (Pintor Martí Girbés, 11), ha servido de escenario para el rodaje. Totalmente restaurada, convertida en museo en su interior, en la actualidad es un espacio gastronómico para eventos gestionado por el Grupo El Alto.

También en El Palmar, en uno de sus embarcaderos, se rodó la escena en la que Verónica y sus amigos realizan un paseo en barco a modo de homenaje tras la muerte de Óscar.

Más localizaciones

Otras localizaciones de la serie: la playa de El Saler, donde Alejandra tira las cenizas de Óscar, su marido, en compañía de su madre (Cecilia Roth) y su amiga, Katia (Marta Miláns); y el embarcadero de Catarroja, el punto de la laguna en el que aparece el coche de Óscar tras su suicidio. También es el escenario de la fotografía promocional de la serie.

El agua inunda las tierras de cultivo del arroz durante la perellonà

Al puerto y embarcadero de Catarroja se llega desde la población del mismo nombre, situada al norte de la laguna de La Albufera, siguiendo el carrer del Puerto Catarroja. Es el lugar de atraque, construcción y reparación de los albuferencs (las embarcaciones típicas de la laguna), y un lugar perfecto para ver la puesta del sol, uno de los espectáculos que brinda el Parque Natural de la Albufera, y que tan bien retrata "El Embarcadero".

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