Nacional

Tirar el aceite por el fregadero, comprar pajitas o no reciclar la ropa tiene los días contados en España

  • El Consejo de Ministros aprobó una nueva ley para la gestión de residuos
  • El proyecto todavía tiene que pasar por el trámite parlamentario
  • La reducción del plástico de un solo uso es uno de sus grandes objetivos
Madrid

La costumbre de tirar el aceite de cocina usado por el fregadero tiene los días contados. El nuevo proyecto de ley de residuos, que aprobó el Consejo de Ministros a finales de mayo, obligará a los ayuntamientos a recogerlo de manera separada. Así, se incentivará a que la población recicle esta sustancia.

En concreto, el texto que se llevará al Congreso incorpora un calendario de implantación de nuevas recogidas separadas de residuos para su valorización, además de la ya existente para el papel, los metales, el plástico y el vidrio. Así, los municipios de más de 5.000 habitantes deberán recoger los biorresiduos domésticos a partir de 2022 y a partir de 2024 el resto de municipios. Los residuos textiles, aceites de cocina usados, residuos domésticos peligrosos y residuos voluminosos a partir de 2025.

La ley contempla, además, que la destrucción de excedentes de productos no perecederos no vendidos, tales como textiles, juguetes y aparatos eléctricos, entre otros, salvo que dichos productos deban destruirse conforme a otra normativa debiendo destinarse preferentemente a reutilización, así como la liberación intencionada de globos.

Otros cambios en el tratamiento de residuos implican a los de construcción y demolición, que deberán clasificarse por materiales, preferentemente en el origen a partir de 2022 y la demolición deberá ser selectiva a partir de 2024.

La reducción del uso de plásticos de un solo uso, el gran objetivo de la ley

El gran objetivo de esta ley es la reducción del uso de productos de plástico de un solo uso. La ley recoge las limitaciones europeas sobre el uso de este tipo de productos e incluye un nuevo impuesto a los envases de plástico no reutilizables para "avanzar en la prevención", que se fija en 0,45 euros el kilo. Entre los productos de plástico de un solo uso sujetos a reducción están los vasos para bebidas, incluidos sus tapas y tapones, y los recipientes alimentarios destinados al consumo inmediato, cuya comercialización ha de reducirse un 50% en 2026 con respecto a 2022 y un 70% para 2030 con respecto al mismo año.

Así, a partir del 1 de enero de 2023 quedará prohibida la distribución gratuita y se deberá cobrar un precio por cada uno de los productos de plástico que se entregue al consumidor, diferenciándolo en el ticket de venta. La ley también introduce medidas para otros artículos de plástico no compostable no incluidos en la normativa comunitaria (artículos monodosis, anillas de plástico y palitos de plástico de sujeción) para avanzar en su reducción y sustitución por productos de otros materiales.

Por otro lado, con la entrada en vigor de la norma, quedará prohibida la introducción en el mercado de otra serie de productos de plástico como pajitas, bastoncillos, cubiertos, platos, cualquier producto hecho con plástico oxodegradable así como las microesferas de plástico de menos de 5 milímetros.

Además, para las botellas de plástico, el texto establece objetivos de recogida separada en dos horizontes temporales: en 2025 se deben recoger separadamente el 77% en peso respecto al introducido en el mercado, aumentando al 90% en 2029.

Reciclar en bares y restaurantes

Además, el texto contempla actuaciones contra el despilfarro de alimentos, con el fin de reducir el 50% de los alimentos desechados per cápita a nivel de hogar, distribución minorista y consumo en el sector HORECA (hoteles, restaurantes y cafeterías), y rebajar un 20% las pérdidas de alimentos a lo largo de las cadenas de producción y suministro, en línea con los objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas para 2030.

Por otro lado, los bares y restaurantes tendrán que ofrecer "siempre" a los clientes y usuarios la posibilidad de consumo de agua no envasada de manera gratuita y complementaria a la oferta del establecimiento.

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Comentarios 3

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das
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lo que hay que hacer es incentivar el reciclaje con algo, no puede ser que reciclemos para que se lleven una pasta los mismos de siempre

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#1
Usuario validado en Google+
Nando Gracia
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El problema está en las grandes urbes,yo soy de campo y siempre lo he sido y el aceite siempre lo hemos reciclado haciendo jabón para lavar la ropa e incluso jabón para las manos,eso es lo que se debería volver a hacer para no seguir destruyendo el planeta donde vivimos...

Puntuación 4
#2
OKLAF74
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Canadá y países norte Europa bonifican económicamente por los beneficios obtenidos en en reciclaje, aquí mientras no opten por una actitud similar en vez de llenarse los bolsillos, por mi parte no reciclare NADA

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#3