Nacional

Sanidad pide a la UE que regule los esmaltes de uñas de larga duración tras la alerta lanzada por los dermatólogos

  • Esmaltes y pegamentos estéticos contienen acrilatos con riesgos para la salud
  • La proliferación de negocios de manicura y su uso doméstico ha agravado el problema
Imagen: Dreamstime.

Seis meses después de que los dermatólogos españoles exigieran una regulación de los esmaltes de uñas permanentes y semipermanentes y de los pegamentos utilizados en cosmética, Sanidad ha decidido pasar a la acción y solicitar a la Comisión Europea que se limite el uso de estos productos a los profesionales de la estética. El órgano ejecutivo europeo ya había realizado una encuesta entre los países miembros tras detectar notificaciones de efectos no deseados. 

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), dependiente del Ministerio de Sanidad, ha trasladado a Europa la alerta lanzada por los dermatólogos españoles en su último congreso nacional, que tuvo lugar en Barcelona el pasado verano. Estos profesionales sanitarios hicieron pública entonces su preocupación por el aumento de casos de dermatitis alérgica registrados en sus consultas, que relacionan directamente con las lacas de uñas de larga duración -tanto permanentes como semipermanentes- y los pegamentos estéticos utilizados con las pestañas postizas o extensiones. También con los adhesivos usados con las uñas acrílicas o las de gel. Estos productos están formados por acrilatos, unos compuestos químicos igualmente empleados en medicina y que conllevan riesgos para la salud si no se aplican correctamente. 

Negocio de manicura. Imagen: Dreamstime.

"El mal uso de cosméticos que contienen acrilatos junto con la percepción de que no hay repercusión para la salud está incrementando los casos de dermatitis por contacto no sólo en profesionales sino también en usuarios no formados", denunció en el congreso Tatiana Sanz, miembro del Grupo de Dermatitis de Contacto y Alergia Cutánea de la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV). 

El Sistema Español de Cosmetovigilancia, dependiente de la Aemps, ya había informado de notificaciones por parte de los profesionales de estética de casos de sensibilización al aplicar estos productos, no así de casos provocados por el uso doméstico, una realidad que ha emergido en las consultas médicas. 

Resulta sencillo adquirir kits para realizar estos tratamientos en casa, donde los usuarios pueden relajarse a la hora de prevenir futuros problemas en la piel

La proliferación de salones dedicados a la manicura y pedicura permanentes en España ha dibujado un nuevo escenario de hábitos ya consolidados entre los consumidores. Por un precio de entre 10 y 20 euros, estos tratamientos estéticos se realizan a clientes que acuden cada dos o tres semanas. Sólo en Madrid capital,  y según datos de la Cámara de Comercio del año 2018, existen más de 3.700 locales dedicados a este negocio que ha mutado de floreciente a consolidado en el último lustro. 

Los profesionales que aplican los productos con acrilatos en su composición deben utilizar medidas de protección pertinentes y descritas en el etiquetado de los mismos. Sin embargo, resulta sencillo adquirir kits para realizar estos tratamientos en casa, donde los usuarios pueden relajarse a la hora de prevenir futuros problemas en la piel. Estos kits de laca permanente o semipermanente tienen un coste muy asequible, desde 8 euros y hasta los 20, según las marcas. 

Acrilatos, un arma de doble filo

En realidad, los acrilatos no son un problema, sino cómo se usan. "Son excelentes materiales que hay que saber utilizar y reservar para un fin justificado", según Mª Elena Gatica, dermatóloga del mismo grupo especialista en dermatitis de contacto de la AEDV. Se trata de un compuesto derivado del petróleo cuya unidad mínima es un monómero. Al tratarse de una partícula tan pequeña, el monómero puede penetrar en la piel y provocar lesiones y reacciones alérgicas. Su uso es seguro cuando los monómeros se encadenan para formar partículas mayores, los polímeros, que ya no tienen acceso a los tejidos humanos. En los esmaltes permanentes y semipermanentes, el monómero está presente en el producto, y el polímero solo se moldea tras el secado realizado con lámparas de luz ultravioleta. Si se producen deficiencias en este proceso, se dispara el riesgo de que restos de monómeros dañen la piel. 

Una sensibilización al esmalte o al pegamento de pestañas es capaz de provocar alergias a otros productos como pegamentos quirúrgicos y de uso médico

Este tipo de reacción alérgica se manifiesta a través de síntomas como la inflamación, el enrojecimiento cutáneo, alteraciones en las uñas, sensación de hormigueo e incluso cefaleas o problemas respiratorios. Uno de los peligros que entraña es que la lesión no queda limitada a la zona próxima de aplicación del producto con acrilatos -las manos o el contorno de los ojos y párpados, en el caso de las pestañas postizas- sino que se va contagiando por mero contacto de las manos o via aerotransportada a otras localizaciones del cuerpo. Esto complica que el afectado relacione la reacción con la aplicación de estos tratamientos.

No obstante, la amenaza principal de los acrilatos para los dermatólogos implica que pueden causar reacciones cruzadas entre sus distintos tipos, lo que tendría una grave repercusión en la vida futura del paciente. Es decir, una sensibilización al esmalte o al pegamento de pestañas es capaz de provocar alergias a otros productos como pegamentos quirúrgicos o adhesivos usados en odontología o traumatología. 

La petición de medidas regulatorias por parte de la Sanidad española ha coincidido, asimismo, con una campaña publicada esta semana por la Aemps para concienciar del uso adecuado de los productos cosméticos.

Infografía del decálogo sobre el buen uso de los cosméticos. Imagen: Aemps.

El Sistema Español de Cosmetovigilancia ha detectado que cierto número de casos notificados se deben a un uso inadecuado de los cosméticos por parte de los consumidores. De ahí la necesidad de publicar un decálogo de recomendaciones destinadas a evitar posibles riesgos. Seguir las instrucciones del etiquetado, desechar productos que presenten alteraciones en el color o textura, no mezclar con otros o no utilizar cosméticos para fines no contemplados por el fabricante son algunas de las pautas lanzadas desde la Aemps. 

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