Motor

Los coches baratos desaparecen: la falta de rentabilidad y la electrificación acaban con ellos

  • Se reduce en el mercado la presencia de modelos del segmento A y B
  • La patronal europea aboga por regular la circulación de los 'kei cars'
Campa de vehículos. Foto: iStock

¿Busca renovar su vehículo? ¿Se ha percatado del incremento de precio que han experimentado los modelos? Pues ármese de paciencia, ya que en la actualidad y en los próximos meses será imposible encontrar modelos económicos en el mercado. Y es que la compra de un vehículo se antoja misión imposible de un tiempo a esta parte. Una situación que complica la renovación del parque automovilístico —que ya se sitúa en los 14 años de media—, la reducción de las emisiones, así como un problema en materia de seguridad vial.

El escenario que vive el sector de la automoción es complejo: tiene que acometer inversiones multimillonarias en materia de electrificación, las marcas chinas entran en los mercados europeos con ofertas de derribo y los elevados tipos de interés tampoco incitan a la compra de un vehículo, menos si se trata de un eléctrico. Lo cierto es que los fabricantes automovilísticos presentan resultados históricos tras la salida de la pandemia. Y no lo hacen precisamente con la venta de más vehículos. De hecho, sucede todo lo contrario: venden menos unidades que antes de la pandemia. Por poner un ejemplo, en el primer semestre del año, tan solo Kia, Toyota y Volvo Cars recuperaron las ventas que tuvieron en el mismo periodo de 2019, ejercicio previo a la pandemia. Por poner cifras a la reducción de los volúmenes de venta, si en 2019 se comercializaron en todo el mundo un total de 91,2 millones de vehículos, en 2022 esta cifra se situó en los 81,6 millones de unidades. Además, el precio de los vehículos de acceso de algunos grupos automovilísticos se ha incrementado un 41% desde 2019, mientras que la inflación acumulada desde entonces se sitúa en el 21%.

Con todo este caldo de cultivo, las marcas ya no solo es que hayan elevado el precio de sus modelos, sino que se han centrado en la creación de valor en vez de en los volúmenes. Ante esta tesitura, los fabricantes han dejado de producir modelos asequibles, como los del segmento A y B, es decir, los pequeños.

En Europa, los segmentos A y B fueron los más competitivos a la hora de hacerse con un vehículo. En la actualidad, dichos segmentos están escasamente poblados y poco comercializados a medida que los fabricantes de vehículos buscan segmentos más rentables, como el C donde también se sitúan los SUV, para satisfacer la demanda de los consumidores.

El número de vehículos de los segmentos A y B en Europa alcanzó su punto máximo en 2014 con 190 modelos, pero en la actualidad ha caído a 160 y se prevé que siga disminuyendo hasta 124 modelos de cara a 2024, y probablemente seguirá disminuyendo hasta 2035, según datos de S&P Global Mobility.

A nivel mundial, las ventas de vehículos del segmento A se han reducido desde los casi 6,5 millones de unidades comercializadas en 2010 a una previsión de entregas de 5 millones para 2023. S&P Global Mobility pronostica una disminución continua durante los próximos años, y solo el mercado del sur de Asia está preparado para crecer hasta 2035.

Los precios promedio de los vehículos comenzaron a elevarse por encima de las tasas de inflación en 2019 a medida que evolucionaron las demandas de los consumidores. El mercado se alejó de los modelos sedán y hatchback de bajo coste hacia estilos de carrocería SUV, los cuales son más caros.

En el período de 2020 a 2022, las limitaciones de la cadena de suministro empujaron a los fabricantes a priorizar los niveles de equipamiento superiores con mayores ganancias y mayor contenido. Esto cambió la forma en la que operan los fabricantes de vehículos, incluida la eliminación de los niveles de equipamiento básicos para los vehículos del segmento C en EEUU.

El precio de los eléctricos, un problema

La asequibilidad de los vehículos se complica aún más si se trata de vehículos eléctricos. La adopción en el parque de este tipo de modelos es lenta en España en comparación con sus homólogos europeos. En Europa y Estados Unidos registra crecimientos a doble dígito. Algo comprensible si se tiene en cuenta que se encuentra en una etapa expansiva.

Con la electrificación del sector, encontrar un vehículo barato se convierte en un auténtico desafío. Y es que la mayoría de los fabricantes están produciendo modelos eléctricos de alto precio, con el objetivo de amortizar los costes.

Para intentar paliar este problema en el Viejo Continente, los fabricantes están decantándose por otro tipo de químicas en las baterías de ion litio. Así, si lo común es contar con baterías ion litio con química NMC (níquel, manganeso y cobalto), algunos productores han apostado por químicas LFP (ferrofosfato de litio). Esta última composición química se caracteriza por una menor densidad, lo que también implica menor autonomía. Una solución que permite a los fabricantes poner a la venta modelos eléctricos por debajo de los 25.000 euros.

Aterrizaje de las marcas chinas

A esta situación hay que añadir el masivo aterrizaje de las automovilísticas chinas en el mercado europeo. Las compañías del gigante asiático han entrado con fuerza en determinados mercados del Viejo Continente. Entre ellos, España, que es el mercado preferido por las marcas chinas para desembarcar en Europa.

Y es que las compañías chinas cuentan con gran experiencia en la producción de vehículos eléctricos. No solo eso, sino que poseen gran parte de la cadena de valor del cátodo. Pero el problema se agrava si se tiene en cuenta que el abandono en la fabricación de modelos del segmento A y B sea aprovechado por las marcas chinas a través de canales no tradicionales.

Así, S&P Global Mobility, apunta a que en el mercado estadounidense, esos vehículos podrían ser diseñados por fabricantes de automóviles de China continental, pero construidos e importados desde México, eximiéndolos así del arancel del 25% aplicado a los vehículos ensamblados en China.

Acea pide regular los 'kei cars'

Los fabricantes se están dando cuenta de la situación. Sus previsiones de venta de vehículos eléctricos se revisan a la baja. Una situación que se explica por los elevados tipos de interés, los cuales dificultan la adquisición de un modelo eléctrico.

Dadas las circunstancias, la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (Acea) ha pedido que se regule la circulación de los conocidos como kei cars. Este tipo de vehículos cuentan con una categoría fiscal en Japón, caracterizados por contar con impuestos más bajos, así como una reducción en los seguros, entre otras ventajas.

Estos modelos se caracterizan por su reducido tamaño. Concretamente, no pueden superar los 3,4 metros de longitud, así como tampoco pueden exceder los 1,48 metros de anchura. No es el único requisito, ya que su cilindrada no puede superar los 660 c.c. y su potencia máxima tampoco puede superar los 64 CV.

Para el presidente de Acea, Luca de Meo, los kei cars "son el ejemplo perfecto del tipo de cosas que también deberíamos poder hacer en Europa". En opinión del también consejero delegado del Grupo Renault, este tipo de modelos han de contar con "apoyo financiero, con tasas de adquisición reducidas en un tercio en comparación con los turismos normales, con peajes de autopistas reducidos en un 20%, manteniendo los centros de las ciudades accesibles para los habitantes de la periferia". No es lo único, puesto que el presidente de la patronal europea también aboga por que estos modelos no se enfrenten a las mismas condiciones de estacionamiento que los turismos.

Así las cosas, las opciones para adquirir un vehículo nuevo barato se desvanecen en un mercado que ya no está interesado en el volumen, sino en la rentabilidad.

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