Mazda es una empresa implicada en la reducción de emisiones y la electrificación. Ya vende el 94% de sus coches electrificados y ahora lanza dos versiones interesantes, el CX60 diésel mild hybrid y el MX30 eléctrico con un motor rotativo adicional. Los probamos.
Todos los fabricantes de automóviles están plenamente implicados en el desarrollo de la movilidad eléctrica y para ello están implementando diferentes etapas de electrificación. Desde los más sencillos sistemas mild hybrid hasta el coche 100 % eléctrico, pasando por los híbridos e híbridos enchufables. Aunque todas las marcas están en la misma guerra por la electrificación algunas hacen las cosas diferentes y un claro ejemplo lo tenemos en la compañía japonesa Mazda.
Mazda lleva muchos años caracterizándose por hacer las cosas de una manera diferente al resto de fabricantes y con la electrificación no podía ser de otra manera. Cuando el resto de compañías lanzan vehículos híbridos o eléctricos, en el caso de la compañía japonesa aporta nuevos sistemas de electrificación. Lo más innovador es un motor diesel de seis cilindros y nuevo desarrollo con tecnología mild hybrid pero, sobre todo, el MX 30 R-EV.
Este último es un modelo muy innovador 100 % eléctrico en su lanzamiento pero que recientemente ha ampliado su gama con una variante híbrida enchufable. Pero como todo en Mazda, no podía ser igual que en el resto, un motor de gasolina asociado con otro eléctrico y con una batería grande para permitir hacer más de 50 km en modo eléctrico. No, el concepto del Mazda MX 30 R-EV es único en el mercado.
MX30 R-EV, eléctrico de autonomía extendida
El punto de partida es el MX 30 que es un vehículo eléctrico cuya gama se amplía ahora con esta nueva variante. Sobre la base de la propulsión eléctrica aporta un motor rotativo único en el mundo que emplea gasolina para producir la electricidad necesaria. Pero solo el motor eléctrico es el que mueve las ruedas del coche. De esta manera, el nuevo MX30 R-EV admite carga normal y carga rápida como cualquier eléctrico. Además, tiene la funcionalidad de poder suministrar externamente potencia eléctrica hasta 1,5 kW y dispone de tres modos de conducción pensados para las diferentes situaciones.
Aunque Mazda lo define como un vehículo híbrido enchufable, también lo podríamos considerar como un eléctrico de autonomía extendida. Y es que cuando se agota la batería, se pone en marcha el motor de gasolina, rotativo, y éste produce la electricidad necesaria para el funcionamiento del vehículo. Al mismo tiempo también sirve para cargar la batería del coche.

La experiencia de conducción con el nuevo MX30 R-EV ofrece en todo momento un confort de marcha similar al del MX30 normal, totalmente eléctrico. La razón es que debido al uso de un sistema de propulsión en serie es el motor eléctrico el encargado de mover el vehículo en todo momento.
Por lo que respecta a su autonomía, hay cambios importantes con respecto al MX30 convencional. Y es que si el eléctrico puede recorrer hasta 200 km según los valores homologados, en este caso la cifra se reduce hasta los 85 km. Pero a cambio tendremos un propulsor de gasolina capaz de producir toda la electricidad necesaria.
Dos motores en serie
También es importante destacar las diferencias de potencia. El MX30 normal tiene una potencia de 145 CV y su velocidad máxima es de 140 km/h. En la versión hibrida enchuifable, la potencia aumenta hasta los 170 CV de su motor eléctrico, mientras que su propulsor de gasolina, que no proporciona más caballos al conjunto motriz, aporta otros 75 caballos. Y su velocidad es la misma, 140 km/h.
Sin duda otra de las claves que hace diferente a este vehículo es su motor rotativo. Pero por qué se emplea un motor así cuando en otros modelos similares se recurre a un propulsor de gasolina más pequeño, incluso al de una moto como en el caso del BMW i3. La razón es muy clara y es que un motor rotativo es mucho más compacto que uno convencional de cilindros en línea.
Pero lo que debe quedar claro es que en el MX30 R-EV es siempre el motor eléctrico el que mueve el vehículo, mientras que el motor rotativo se puede utilizar solo para producir la electricidad necesaria para mover el coche cuando se agota la batería. Y también se puede emplear para que al mismo tiempo recargue la batería.
Sin duda una novedad muy importante con la que hemos podido hacer una primera toma de contacto. El resultado es una combinación intermedia que permite a los usuarios de un vehículo habitualmente utilizado como eléctrico en algún momento permita hacer algún viaje más largo, un desplazamiento de vacaciones o algo parecido.
También permite un uso más de emergencia cuando por lo que sea no hayamos podido cargar el vehículo algo que ocurre cuando tenemos un coche eléctrico. Esta novedad es importante para la gama de Mazda pero sobre todo supone una prueba más que demuestra que la compañía japonesa siempre hace las cosas diferentes.
CX60 Diésel
Otro ejemplo también muy claro lo tenemos en el lanzamiento de un motor diesel de nuevo desarrollo de seis cilindros en línea. En un momento en el que los dirigentes, sobre todo en Europa, quieren demonizar las motorizaciones de gasóleo, sorprende que un fabricante japonés haga una puesta tan fuerte por el empleo de un propulsor de gasóleo en un coche. Este motor ofrece la máxima deficiencia e incluye los más avanzados sistemas para reducir las emisiones y rebajar el consumo. Es por ello un motor clave en la gama de modelos grandes de Mazda del futuro al menos a medio plazo.

Pero este CX 60, un SUV grande de 4,75 m de longitud y cinco plazas, ofrece una gama interesante para su modelo tope de gama en Europa. El punto de partida es la variante de 200 caballos que emplea este motor diesel y que puede estar asociado con un sistema de propulsión trasera o de tracción a las cuatro ruedas. En cuanto a la caja de cambios es siempre una automática de ocho marchas. La otra opción diesel es el propulsor igualmente de seis cilindros pero con 254 caballos solo disponible con tracción a las cuatro ruedas.
En cuanto al tope de gama es la motorización híbrida enchufable de gasolina que cuenta con un equipo motriz de 328 caballos. Esta potencia viene de los 192 caballos que proporciona su motor de gasolina de cuatro cilindros y 2,5 litros de cilindrada junto con los 175 caballos de su motor eléctrico. Este equipo propulsor asociado con una batería de 17,8 kW hora proporciona una autonomía homologada de 63 km.
El MX 30 E:RV y CX60 son las dos últimas adquisiciones electrificadas de la gama del fabricante japonés que ha hecho desde hace años una gran apuesta por reducir las emisiones en base a la electrificación de su gama. En 2022, el 94% de las ventas de Mazda en España correspondió a vehículos con etiqueta "eco" o "0 emisiones" al tener desde las versiones básicas sistemas mild hybrid, híbrido, híbrido enchufable y hasta las variantes 100 % eléctricas con el MX 30.
Buena iniciativa ecológica de Mazda
La producción de automóviles, como la de cualquier otra cosa, no puede tener un balance cero de emisiones. Hay una serie de procesos que no se pueden hacer sin contaminar. Pues bien, para eso Mazda España también se ha buscado una buena solución a medio plazo, la compensación.
Otros fabricantes ya han puesto en marcha iniciativas de plantar árboles para compensar sus emisiones. En el caso de Mazda es algo diferente, aunque basado también en plantar árboles. Gracias a un acuerdo con la empresa Cesefor, esta se ocupa de plantar los árboles pero también de mantener esos bosques y de hacerlos rentables, que es lo que no hace casi nadie.
El tema de la ecología y la protección del medio ambiente están basados en subvenciones, todo son subvenciones y ayudas públicas. El coche eléctrico solo se vende si hay subvenciones, los puntos de recarga solo se instalan si hay subvenciones, los paneles solares, los aerogeneradores... Y con plantar árboles ocurre lo mismo.
Bosques rentables en Soria
La diferencia de este proyecto de Mazda con Cesefor es que no solo se plantan árboles sino que se cuidan y se consigue que los bosques sean rentables, ya sea con su resina, con la madera cuando ya han llegado a su edad madura o con algún otro recurso.
Cesefor es un organismo de investigación privado que lleva 20 años funcionando y su objetivo prioritario es mejorar el futuro de los bosques. Para conseguirlo, lo que busca es potenciar la bioeconomía, conseguir que sean rentables esos bosques. Para ello se buscan diferentes fuentes de financiación, desde las resinas o la madera, hasta las setas que hay en el bosques. O cualquier otra cosa que pueda suponer una fuente de ingresos para asegurar el futuro de los bosques sin depender de las subvenciones. El ejemplo de la provincia de Soria, una de las más arboladas de España, es la mejor demostración de que se puede conseguir.