Motor

Esta es la razón por la que tu coche tarda más en arrancar este verano

  • Las altas temperaturas afectan a uno de sus elementos más importantes
Foto: Dreamstime.

Las altas temperaturas que hemos sufrido (y seguiremos sufriendo) durante este verano en las sucesivas olas de calor no solo afectan a las personas, ya que también ponen en jaque a nuestros vehículos. Así, los coches pueden verse afectados de forma negativa y mostrar diferentes síntomas.

Uno de ellos es la tardanza del coche en arrancar. Metemos la llave, hacemos contacto...y el vehículo tarda en arrancar. ¿A qué se debe? ¿Por qué pasa en verano? Los expertos de Norauto preguntados en El País Motor lo tienen claro: obedece a un problema en nuestras baterías.

La razón es que, con el calor, el ácido que contienen las baterías en su interior se va secando y esto provoca que la circulación de la electricidad de la batería disminuya. Esto es lo que conlleva ese retraso en el arranque del motor que en ocasiones es imperceptible pero que, en definitiva, sucede y apunta a una disminución de la vida útil de la batería.

De hecho, si la batería se encuentra en el final de esa vida útil (suele estar entre los cuatro y los cinco años, explican desde Norauto), las altas temperaturas no solo pueden retrasar el arranque del motor, sino ir más allá y averiar de forma definitiva esa batería.

Las averías producidas en las baterías son las que más intervenciones en carretera provocan, un 23% del total según Mapfre, mientras que los datos de RACE son muy similares y aún más detallados: en el último prepandémico, el de 2019, contabilizarón más de 98.000 averías, un 22% del total. 

Consejos para reducir al máximo las averías en la batería de tu coche

Estas cifras dejan claro que es indispensable prestar atención a todas las señales que esta herramienta pueda ofrecernos y anticiparnos así a esas roturas y evitarnos sorpresas desagradables durante los viajes. Los expertos de Norauto recomiendan algunos consejos.

El primero de ellos es un clásico: mover el coche de forma periódica y no dejarlo todo el verano parado. Y no basta con dar una pequeña vuelta o simplemente arrancarlo, es muy recomendable estar al volante al menos 20 minutos para que el alternador pueda cargar la batería.

Otro método de toda la vida es aparcar el coche en lugares con sombra o, si se puede, en un garaje. De esta forma podremos proteger la batería de esas altas temperaturas al no estar expuesta al sol y evitaremos riesgos mayores.

Revisar las baterías cada cierto tiempo también es otra forma de reducir los riesgos. En concreto, lo que hay que comprobar es que los bornes de la batería no aparezcan oxidados ni que se aprecien signos de desgaste o de pérdidas de ese ácido que conduce la electricidad.

Por último, pero no menos importante: hay que estar atento a los síntomas que va emitiendo el coche que pueden desvelar problemas en la batería. Por ejemplo, que los elevalunas eléctricos funcionen a menor velocidad o que muestre mayores dificultades para arrancar de lo normal incluso en temperaturas más benignas.

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