Bolsa, mercados y cotizaciones

Una 'bolsa' de zapatillas para revolucionar el comercio de segunda mano

  • StockX quiere que vender zapatillas sea como operar en bolsa
  • El objetivo es todo tipo de productos: coches, vino, relojes...

John Luber tiene dos amores: la transparencia en los datos y las zapatillas. Hace cuatro trabajaba de consultor para IBM y en su tiempo libre pujaba a través de eBay por zapatillas raras, viendo que no había forma posible de saber cuánto debería pagar por cada par. Así que decidió recopilar los datos y crear una guía que sería la espina dorsal de su blog de datos Campless.

El timing de Luber fue bueno. Gracias a las ventas a través de Instagram y otras redes sociales, el mercado de reventa de zapatillas ha crecido hasta un volumen total de entre 200 y 500 millones de dólares, según las estimaciones de Matt Powell, analista de la firma de investigación NPD. 

Campless recibió el apoyo del multimillonario Dan Gilbert, dedicado al mundo de las hipotecas y dueño de los Cleveland Cavaliers de la NBA, y transformó su blog en StockX, un mercado online cuyo objetivo es que los precios de las zapatillas sean tan transparentes como los de las acciones en un mercado bursátil común. Luber explica que las demás webs son simplemente listados: "No sabes cuánto se paga en realidad por esas zapatillas". 

Ahora mismo, StockX tiene una base de datos con unos 5.000 modelos de zapatillas, cada uno con una foto que rota 360 grados y con gráficos de precios desde el lanzamiento del modelo hasta la actualidad, incluyendo precios de compraventa tanto a través de su web como de otras. También incorpora información tan detallada como los máximos y mínimos de 52 semanas (como en la bolsa) así como si determinadas tallas valen más o menos dinero.

Compraventa anónima... si se quiere

El mercado, eso sí, permite que las operaciones de compraventa se hagan anónimanente: cuando un usuario compra unas zapatillas, el vendedor las envía a la sede en Detroit de StockX, expertos verifican que son auténticas y no están usadas y entonces las envía, cobrando una comisión del 10% al vendedor, que solo tiene que poner un precio, ni biografías ni fotos. "Estas es la parte revolucionaria. No existe en ninguna clase de comercio excepto en el mercado de valores", asegura Luber. 

Pero el anonimato es opcional: la gente puede presumir si quiere de su colección. El actor Mark Whalberg, por ejemplo, invitó a StockX a que catalogara su colección, uniéndose a la lista de usuarios que publica su inventario de zapatillas. Estas listas son una de las múltiples maneras en las que Luber y sus 21 empleados bucean entre datos sobre el mercado, datos que también utilizan como consultores de bancos y hedge funds que quieren invertir en compañías de zapatillas deportivas. 

Luber explica que cuando la industria se interesó por Campless en 2014 empezó a negociar con diferentes inversores potenciales para transformar el blog en un mercado. Gilbert fue el primero en presentar una idea más ambiciosa: un mercado que también sirviera para revender ropa, relojes, vino y coches clásicos. Ambos acordaron que el boom de las zapatillas suponía un buen test para su idea de mercado, y StockX empezó a registrar transacciones en febrero, aunque Luber no da detalles financieros. 

Ahora, antes de empezar a trabajar en Ferraris, StockX tiene que probar que los consumidores realmente tomarán decisones con todos los datos que está recopilando. Chen Grazutis, analista de Bloomberg Intelligence, cree que los mayores interesados podrían ser las propias empresas, que busquen comprober la popularidad de sus modelos nuevos. 

La semana pasada, StockX dio su primer paso más allá de las zapatillas con lo que llamó initial public offering (IPO, oferta pública de venta en español) de una edición limitada de camisetas y pósters que Roc-A-Fell Records está vendiendo por el 20 aniversario del album debut del famoso rapero Jay-Z, Reasonable Doubt.

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