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El último salvavidas para mantener a flote al conservador: el seguro

  • Rinden 5 veces más que un depósito y 3 veces más que la renta fija.

Ser ahorrador conservador no es sencillo en los tiempos que corren -y eso que la ausencia de inflación lo pone fácil-. Más que nada porque lo de conseguir rentabilidad sin asumir riesgo se ha acabado, al menos vía depósitos y de la renta fija más segura (es decir, las letras y bonos que emite el Estado).

Algunos aún recordarán cómo mediante estos dos activos se podían conseguir retornos del 5% hace apenas cuatro años, en plena crisis de deuda periférica, mientras que ahora, en el mejor de los casos, hay que conformarse con un 0,4%, que es lo que paga el depósito más rentable hoy en día entre las grandes entidades.

Sin embargo, en medio de este panorama, aún queda una tabla de salvación para el más conservador. Se trata del seguro de ahorro que, pese a que sus rentabilidades también han bajado, todavía mantiene rendimientos superiores al de sus competidores.

"Los seguros de ahorro pueden garantizar tipos para el cliente cercanos al 1% anual y pueden ser una buena alternativa a los tipos de interés ofrecidos por las entidades bancarias en sus depósitos, que no dejan de disminuir siendo cada vez más cercanos a cero, siempre y cuando se cumplan ciertas condiciones de inversión", explica Carlos González García, director técnico de seguros de Tressis.

Ese retorno del 1%, que puede parecer poco, es cinco veces más de lo que entrega de media un plazo fijo y tres veces más de lo que se espera que pague la renta fija europea el año que viene -la expectativa es que sus rendimientos alcancen el 0,28%-.

Y cobra aún más sentido si se tiene en cuenta la ausencia de inflación: los precios en España acumulan seis meses consecutivos de descensos, lo que significa que el retorno real para el inversor (es decir, el interés una vez descontada la inflación) es todavía mayor a ese 1%.

Desde que acabó la guerra del depósito, en enero de 2013 ante la recomendación del Banco de España (BdE) a la banca de limitar sus intereses al 1,75% para evitar que los márgenes del sector continuaran deteriorándose, "los ahorradores han tenido que adaptarse a la nueva situación existente en los mercados financieros, caracterizados por tipos de interés muy reducidos e incrementando la inversión en productos de seguros de ahorro como alternativa a los depósitos bancarios tradicionales", reconocen desde Mapfre, donde sí que han notado un mayor interés por parte del ahorrador en estos vehículos en los últimos años.

Aspectos a valorar

Sin embargo, el seguro sigue siendo en muchos casos el gran desconocido, en cuanto a su funcionamiento y en cuanto a cuáles son sus garantías. Eso explica, en parte, que el patrimonio en depósitos se encuentre en máximos históricos a pesar de sus escasas rentabilidades.

Pero, ¿qué se debe tener en cuenta antes de contratar uno? "Lo fundamental es analizar en profundidad qué tolerancia al riesgo queremos asumir", señala Pablo López-Aranguren, director del canal asesor de Aegon. "En un entorno con tipos tan bajos, hay que hacer la reflexión de si estamos dispuestos a tolerar algo de riesgo para obtener mayor rentabilidad de la que ofrecen los depósitos o la deuda a corto plazo. De este modo, aunque el mercado sufra volatilidades, si el cliente está bien perfilado, puede estar tranquilo", añade.

Establecer cuál es la tolerancia al riesgo es fundamental porque existen seguros que brindan un interés garantizado y otros, como explican desde Mapfre, que no garantizan un interés fijo pero que ofrecen una ecuación rentabilidad-riesgo que permite alcanzar rentabilidades interesantes por encima de la deuda pública. Estos últimos, reconocen, cada vez tienen mayor aceptación entre los ahorradores.

Sin embargo, de vuelta a los perfiles más conservadores, que es el que predomina en España, en los seguros tradicionales "lo más habitual es que los tipos de interés estén garantizados por anticipado, en plazos de 3 o 6 meses o incluso un año", apunta González, de Tressis. Además "cualquier renovación suele mantener un tipo de interés superior a los establecidos en ofertas bancarias y es debido a que el seguro de ahorro es un seguro de vida y las inversiones que realiza la aseguradora para garantizar los tipos son a plazos más largos, lo que permite ofrecer tipos de interés más elevados", añade. Así, por ejemplo, uno de los que ofrece Mutua Madrileña (el Plan Ahorro Plus) promete un interés del 1%, el cual se revisa cada tres meses.

Otro de los aspectos que se debe tener en cuenta antes de invertir dinero en un seguro de ahorro es el plazo de inversión, es decir, el tiempo máximo que el ahorrador estará dispuesto a mantener esa inversión, además de la posibilidad de rescatar el dinero antes del vencimiento de la póliza y las condiciones de la misma. En función de la edad, "también es importante pensar cuántos años quedan para la jubilación y si el dinero ahorrado se va a necesitar en esos años", explica Rose Marie Boudeguer, directora del servicio de estudios de Banca March.

Por ejemplo, el que comercializa Zurich, bajo el nombre de Zurich Inversión, garantiza una rentabilidad anual del 2 por ciento a 15 años, pero permite el rescate anticipado (total o parcial) a partir del primer año según las condiciones que establezca el contrato en cuestión.

Pero también es posible encontrar seguros que vencen a más corto plazo, con rendimientos que oscilan entre el 0,65% y el 1,25% y con inversiones mínimas aptas para todos los bolsillos. Se trata, en todos los casos, de intereses mayores a los que arrojan otros activos conservadores. Pero, ¿cómo es posible si la mayor parte de su cartera está invertida en deuda? La explicación es sencilla y es que la mayoría de los seguros que se comercializan en el mercado construyeron sus carteras en el pasado con emisiones de largo plazo que, en la actualidad, siguen pagando cupones más altos que los que se pueden encontrar ahora.

Esa es la parte buena, porque la mala es que cuando ese papel venza y el seguro necesite reinvertir el dinero en un futuro próximo sus opciones para rentabilizar la inversión serán mucho más limitadas, lo que irremediablemente implicará rentabilidades más bajas para el ahorrador. Cuando eso pase, con las perspectivas de inflación en la mano para los próximos años, el más conservador tampoco se podrá agarrar a la tabla de salvación que representan hoy en día los seguros de ahorro.

Según la principal referencia que usa el Banco Central Europeo (BCE) para conocer las expectativas que tienen los mercados (el 5y5y inflation swap forward), éste estima que dentro de cinco años la previsión de inflación para dentro de otros cinco se situará en el 1,32 por ciento.

Hablemos de garantías

Aceptando, no obstante, que las rentabilidades actuales del seguro de ahorro son más elevadas que las que ofrecen otros productos conservadores, la pregunta que se hacen muchos es qué garantías brindan. Si por algo tienen buena aceptación los depósitos entre los ahorradores es porque los primeros 100.000 euros están cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) español en el caso de que una entidad quiebre. Sin embargo, tampoco debe perderse de vista que las funciones del FGD llegaron a extralimitarse en los últimos años, ya que sus fondos también se usaron para las nacionalizaciones e intervenciones de entidades con problemas, así como en los procesos de adjudicación de algunos de los bancos subastados.

No existe ningún fondo similar, por el contrario, para garantizar la inversión realizada en un seguro de ahorro. Sin embargo, eso no significa que se encuentren exentos de protección. En primer lugar, las garantías de estos productos las entrega la propia solvencia de la aseguradora. Pero aún así, con independencia de la solera de la compañía en cuestión, todas las aseguradoras están supervisadas además por la Dirección General del Seguro (DGS), que vigila sus cuentas, controla la calidad de los activos en los que invierten, comprueba sus niveles de solvencia... En definitiva, observa de cerca su actividad para evitar problemas.

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