Bolsa, mercados y cotizaciones

El FMI 'borra' del crecimiento mundial 4 puntos porcentuales hasta 2021

  • Las economías emergentes enfrentan una combinación muy difícil
Christine Lagarde. Foto de Reuters

Durante los últimos seis meses, los riesgos para la estabilidad financiera han aumentado. No hace falta mencionar a los sospechosos habituales, desde la incertidumbre económica hasta los vaivenes del crudo pasando por las dudas generadas por el ajuste que atraviesa China. Una serie de factores que ya dejaron tronar a la tormenta perfecta a comienzos de este año, cuando la renta variable mundial se desplomó, la volatilidad incrementó de forma considerable y la posible recesión en muchas economías avanzadas dejó de ser una palabra tabú.

Aunque la tensa calma vuelve a hacer acto de presencia, el Informe sobre Estabilidad Financiera Global (GFSR, por sus siglas en inglés) presentado hoy en Washington indica que eventos como los ya mencionados ponen en duda la capacidad de las políticas actuales para mitigar el impacto de los riesgos económicos y políticos que ensombrecen el panorama mundial.

Gracias a los nuevos estímulos del Banco Central Europeo, la cautela de la Reserva Federal a la hora de subir los tipos de interés y los esfuerzos de Pekín para reforzar su marco político para impulsar el crecimiento y estabilizar su divisa, los mercados parecen haberse tomado un respiro tras los turbulentos meses de enero y febrero.

"La pregunta ahora es si los vaivenes de los últimos meses ha quedado atrás o es una señal de aviso de que necesitamos tomar más medidas", aseguraba en rueda de prensa, José Viñals, el consejero financiero del Fondo y director del Departamento Monetario y de Mercados de Capital de la institución.

Según Viñals, los síntomas experimentados por los mercados financieros globales durante los primeros compases de 2016 indican que "necesitamos hacer más para asegurar la estabilidad global". En este sentido, el funcionario del Fondo considera que los gobiernos deben tomar medidas adicionales para crear un conjunto de políticas equilibradas que reduzcan los riesgos y apoyen el crecimiento.

Los peligros de la volatilidad

De no ser así, los movimientos bruscos en los mercados financieros podrían intensificarse de forma recurrente y crear una tóxica espiral que debilitaría la confianza, el crecimiento, las condiciones financieras y el coste del apalancamiento.

En estas circunstancias, el GFSR estima que la economía mundial caería presa de "un estancamiento económico y financiero" que debilitaría el crecimiento mundial en cuatro puntos porcentuales con respecto al escenario base que coteja el Fondo para los próximos cinco años. Es decir, sería como "dejar de lado un año completo de crecimiento económico mundial".

Para evitar esta situación, Viñals recomienda atajar enfermedades heredadas durante los últimos años, como el legado heredado tras la crisis financiera en las economías avanzadas, el incremento de las vulnerabilidades en los mercados emergentes y los riesgos sistémicos para la liquidez del mercado. "Resolviendo estos retos podríamos incrementar el crecimiento económico mundial en un 1,7 puntos porcentuales más que nuestro escenario base en 2018", aseguró el documento.

En las economías avanzadas destacan los riesgos para la banca derivados de los cambios estructurales en marcha que deprimen su rentabilidad y afectan a su modelo de negocio. Desde los préstamos en mora o el exceso de capacidad bancaria son algunos de los retos que enfrenta el sector bancario europeo, así como la creación de una unión bancaria y un sistema de garantía de depósitos común.

La influencia de las materias primas

Para los mercados emergentes, es importante poder enfrentar los vientos en contra a nivel global. La caída de las materias primas ha desvelado las vulnerabilidades d tanto de empresas como de muchos soberanos. "Las economías emergentes enfrentan una combinación difícil de un crecimiento más lento, un endurecimiento de las condiciones de crédito y una mayor volatilidad en los flujos de capital", indicó el GFSR. En este sentido, el Fondo recalca que muchos países han enfrentado de forma sorprendente este difícil contexto.

Por otro lado, el FMI también hace mención a las compañías del sector energético, donde las presiones de financiación pueden agudizarse, lo que podría contagiar a los soberanos, en aquellos países donde los gobiernos gestionan las empresas energéticas, y al sector bancario, aunque las entidades bancarias cuentan con los colchones adecuados para enfrentar el aumento de impagos en los créditos concedidos a esta clase de compañías. Aún así, el FMI pide una mayor vigilancia de esta situación y una transparencia a la hora de identificar los activos en mora.

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