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Grecia dispuesta a mover ficha en aras de un acuerdo con los acreedores

Atenas, 8 jun (EFE).- Grecia sigue dispuesta a llegar a un acuerdo con los acreedores e incluso a mover ficha en aras de alcanzar cuanto antes una solución que permita desbloquear la ayuda antes de que expire la prórroga del rescate a finales de mes.

El portavoz del Gobierno, Gavriil Sakelaridis, informó hoy de que un equipo negociador ha viajado a Bruselas para dar un empuje a las conversaciones y explorar todos los puntos en común entre las dos propuestas que están sobre la mesa, la de Atenas y la de las llamadas instituciones: la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.

"La delegación griega en Bruselas tiene el mandato de hacer todo lo necesario para que sea posible un acuerdo", destacó Sakelaridis en rueda de prensa.

La delegación griega está encabezada por el ministro de Estado, Nikos Pappás, y el coordinador de las negociaciones con los acreedores de Grecia, Euklidis Tsakalotos.

Con ello Atenas parece ser la primera en mover ficha después del cruce de reproches habido a lo largo de los últimos días, en que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, dijo, entre otras cosas, que no había recibido ninguna propuesta griega, mientras que Atenas insistió en que la había presentado ya el lunes pasado.

En un claro intento de suavizar los tonos, Sakelaridis aseguró hoy que el primer ministro griego, Alexis Tsipras, tiene "excelentes relaciones" con Juncker.

Sakelaridis recalcó la importancia de la reunión que mantendrá el miércoles Tsipras con la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, en el margen de la cumbre europea de Bruselas.

El portavoz evitó entrar en los detalles sobre la misión de Pappás y Tsakalotos en la capital belga, pero recalcó que cualquiera que sea el acuerdo final, debe solucionar los problemas de liquidez de Grecia y abordar el problema de la deuda.

Varios medios locales apuntaron hoy que el equipo que ha viajado a Bruselas lleva consigo un borrador de nuevo acuerdo, basado en la propuesta inicial de Grecia, pero que incluye algunas de las recomendaciones de las instituciones.

Entre las modificaciones, figuraría una drástica reducción de las exenciones fiscales, con el objetivo de elevar la recaudación, uno de los puntos reclamados por las instituciones.

No obstante, en la reforma del impuesto sobre el valor añadido, Grecia mantiene su propuesta de aplicar tres tipos de IVA (6 %, 11 % y 23 %), mientras que los socios pedían solo dos tarifas (11 % y 23 %).

Sakelaridis reconoció que en esta cuestión todavía hay muchos aspectos "espinosos" que no puede aceptar la parte griega.

Grecia estaría también dispuesta, según las citadas informaciones, a acercar posiciones sobre el superávit primario.

Atenas había propuesto un superávit primario del 0,6 % del producto interior bruto (PIB) para este año y del 1,5 % para el próximo; las instituciones, por su parte, proponen el 1 % para 2015 y el 2 % para 2016.

En el tema de las jubilaciones, Atenas se mantiene firme en no reducir las prestaciones, pero sí contemplaría retocar detalles del sistema de cotización y de las jubilaciones anticipadas.

Mientras tanto, son cada vez más los ciudadanos a los que el hartazgo de tanta negociación ha llevado a pedir al Gobierno que firme el acuerdo aún cuando ello suponga traspasar sus líneas rojas.

Según una encuesta del instituto Metron Analysis para el diario "Parapolitiká" publicada este fin de semana, el 47 % de los ciudadanos considera que el Gobierno debe aceptar la propuesta planteada por los socios para que desbloqueen la financiación del país, frente al 35 % que defiende su rechazo.

Tal es el caso de Ioanna, una estudiante de 22 años, que en declaraciones a Efe sostiene que el Gobierno podría hacer un par de concesiones, incluso en las pensiones o en lo que respecta al IVA, pero que no debe permitir que se llegue al punto de no poder pagar pensiones y salarios, pues eso colapsaría el sector privado.

Károlos, un abogado con muchos años de experiencia, cree que "en ningún caso" el Gobierno debe dejarse imponer las condiciones que "pide la canciller" Angela Merkel, pues Grecia "estaría perdida".

No obstante, antes que la "ruptura" prefiere una "reconciliación", es decir, que el "Gobierno dé un poco marcha atrás" y adopte medidas que "pueda aceptar Europa".

Las opiniones de estos dos ciudadanos reflejan muy bien el sentir contradictorio de una población que no soporta más castigos pero que a la vez no quiere verse fuera del euro.

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