Bolsa, mercados y cotizaciones

El Ibex 35 cierra con un descenso del 0,38%, hasta 8.419 puntos

IBEX 35

17:38:00
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¿Dónde estará Santander a finales de mayo? Aciértalo y gana el segundo iPad. El índice de referencia de la bolsa española cerró la sesión con un leve retroceso del 0,38%, hasta 8.419 puntos, tras oscilar entre un máximo de 8.524,2 puntos y un mínimo de 8.397,8 puntos. Los inversores movieron hoy 2.127 millones de euros. A pesar de la caída, abril cierra triunfal, con un avance mensual del 6,3%. Destaca la caída de la prima de riesgo, que se sitúa en los 292 puntos básicos. Bankia se dispara un 190% tras el desdoblamiento por la ampliación de capital.

"Las ligeras caídas que hemos visto hoy no han empañado el gran cierre mensual que ha tenido lugar de forma general en las bolsas europeas. La potente vuelta mensual sugiere que los mínimos vistos este mes de abril han sido muy probablemente el suelo de la fase lateral bajista de los últimos tres meses y el punto de origen de un movimiento que va a tratar de dar continuidad a la tendencia alcista iniciada a mediados del año pasado", comenta Joan Cabrero en Ecotrader.

En plazos cortos lo más destacable ha sido ver como las bolsas europeas han pasado de estar hace apenas una semana probando la solidez de soportes clave a encarar resistencias que meses atrás frenaron los ascensos y provocaron una importante caída.

"El alcance de este entorno resistivo es normal que pueda frenar temporalmente el avance alcista pero, recortes al margen, todo apunta a que es cuestión de tiempo de que las resistencias acaban siendo batidas y veamos nuevos máximos del año de forma generalizada, máxime si al otro lado del Atlántico el Nasdaq 100 logra batir la resistencia que suponen los máximos de 2012 en los 2.880 puntos", añade. En el caso concreto del Ibex 35, la resistencia batir son los 8.600 puntos.

El peor valor de la jornada fue Jazztel, que retrocedió un 4,19%. Santander cayó un 1,15%, BBVA un 0,66%, Inditex un 0,2%, Telefónica un 0,09% e Iberdrola un 0,05%. Repsol subió un 0,25% y Abengoa fue el mejor con una ganancia del 2,37%. (Un vistazo al Ibex 35, al Eco 10 y al resto del mercado)

"La bolsa ve exclusivamente la caída de la prima de riesgo y lo demás queda en un plano secundario", explicó un operador a Reuters, que añadió que "hay expectativas de que el BCE baje 25 puntos básicos los tipos de interés en la zona del euro".

En EEUU, Wall Street registra descensos moderados después de que el índice manufacturero de Chicago cayera a mínimos de tres años y medio, haciendo olvidar el fuerte repunte de la confianza del consumidor. Lo más interesante en Wall Street es ver al Nasdaq 100 atacando en el corto plazo la zona de resistencia que suponen los máximos del año pasado en los 2.880 puntos, algo que se antoja de vital importancia para que se pueda seguir confiando en un escenario de alzas adicionales en las próximas semanas en el mercado americano.

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Jaime Oro
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Las medidas fiscales de indagación en las cuentas en el extranjero de los contribuyentes que ha impuesto Pincho y su cómplice en el crimen, Montoro, tienen por objetivo controlar el dinero que los españoles pueden poner a salvo de una hipotética y probable salida de España del euro. El oro está exento. ¿Por qué? Porque el oro, esté dentro o fuera de España, no se vería afectado por una salida del euro. Se verían afectados sus propietarios pero de manera muy positiva al poder mantener sus ahorros e incluso revalorizarlos. Y cada vez hay más voces en Europa que hablan no de una salida del euro sino de una expulsión que empieza a ser más que merecida: http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/novoee/economia/noticias/4784664/04/13/Una-salida-temporal-del-euro-solucion-para-paises-en-situacion-critica.html. Yo me protegería. No es recomendación sino mi opinión. Ustedes verán. ¡Larga vida al oro!

Puntuación -7
#1
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Jaime Oro
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Y hablando de persecución fiscal, no se si han leído el caso de Facalciani en la prensa. Se trata del informático que ha desvelado los datos de clientes que mantenían cuentas en el HSCB y cuyos fondos provenían o de actividades dudosamente legales o dinero ocultado por los contribuyentes al Estado Depredador en distintos lugares de Europa. Por cierto, muchos de ellos los propios políticos que han creado semejante Estado. Simplemente resaltar la insistente intención de este personaje en achacar la crisis al fraude fiscal. Que los bancos participaron en el exceso crediticio que llevó a la crisis de deuda, sin duda alguna; que los propios Estados no sólo lo consintieron sino que además instigaron, modificaron leyes, propiciaron fusiones bancarias que les permitiese gestionar indirectamente a los bancos, e incluso participaron del botín fiscal que la burbuja crediticia generó, la más mínima duda. Ahora, ¿cómo pudo el fraude fiscal provocar esta crisis o ninguna otra? De ninguna forma.

Olvidemos la crisis y supongamos una economía productiva normal y sana con un Estado que gasta lo que recauda -no ha sido el caso en esta crisis-. El fraude fiscal ocasionaría simplemente un menor gasto público. Esta crisis tiene mucho que ver con un gasto público desorbitado y la necesidad del Estado en instigar burbujas que incrementasen de manera artificial e insostenible los ingresos fiscales. Suponiendo que el Estado se limitase a cumplir con sus funciones naturales, este fraude tan sólo habría generado, si acaso, una posible disminución en la calidad de los servicios que de manera natural le corresponden al Estado -la defensa, la justicia, y todo aquello que los particulares no pueden desarrollar por su cuenta y como resultado de su actividad industrial y empresarial-. Claro, también podría haber causado igualmente una optimización de los recursos disponibles y con ello un ahorro para los contribuyentes a cambio de unos servicios similares -aplicación de principios empresariales al sector público, vaya-. El dinero de los defraudadores hubiese quedado disponible para apoyar una economía productiva a través de inversiones en bolsa, crédito o financiación de múltiples proyectos. ¿Crisis como consecuencia del fraude fiscal? En ningún sitio.

Pero, ¿el fraude fiscal puede provocar exceso de deuda y la cadena de quiebras consecuencia de las malas inversiones realizadas a costa del crédito barato instigado por el propio Estado? Es que este es el origen de la crisis actual. En todo caso, la ausencia de ese fraude fiscal hubiese permitido a los Estados aguantar uno o dos años más antes de entrar en los déficits monumentales en sus cuentas públicas o, dicho por las claras, retrasar en un par de años su situación de quiebra. Pero lo mismo se hubiese conseguido dejando caer a los bancos que prestaron más de lo debido, como el HSBC donde trabajaba este tal Falciani -hubiese ido directamente al desempleo-, castigando directamente a los defraudadores con la pérdida de los depósitos y cobrándose el Estado, por procedimiento legal e idéntico al utilizado en Chipre, la deuda con estos presuntos defraudadores.

Por lo demás el fraude fiscal no tiene nada que ver con el origen de esta crisis. Este señor sabrá de informática lo que quiera; de economía no tiene ni la más puñetera idea. Es un demagogo clásico. ¡Larga vida al oro!

Puntuación -4
#2
cazuela
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engordando pardillos

Puntuación 1
#3
Pardo
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Siempre me acuerdo de lebrero y su techo en los 9000 mas o menos y en el mejor de los casos.

Puntuación 7
#4
Plomo
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Pues el oro baja y baja, y yo ya he visto en mi

ciudad cerrar varias tiendas de compro oro.

Puntuación 7
#5
burroibex
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Alguien me puede decir cuando cotizan las acciones de BBVa que han dado como dividendo

Puntuación -1
#6
Compro Oro
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1

30-04-2013 / 09:03

Jaime Oro

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Las medidas fiscales de indagación en las cuentas en el extranjero de los contribuyentes que ha impuesto Pincho y su cómplice en el crimen, Montoro, tienen por objetivo controlar el dinero que los españoles pueden poner a salvo de una hipotética y probable salida de España del euro. El oro está exento. ¿Por qué? Porque el oro, esté dentro o fuera de España, no se vería afectado por una salida del euro. Se verían afectados sus propietarios pero de manera muy positiva al poder mantener sus ahorros e incluso revalorizarlos. Y cada vez hay más voces en Europa que hablan no de una salida del euro sino de una expulsión que empieza a ser más que merecida: http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/novoee/economia/noticias/4784664/04/13/Una-salida-temporal-del-euro-solucion-para-paises-en-situacion-critica.html. Yo me protegería. No es recomendación sino mi opinión. Ustedes verán. ¡Larga vida al oro!

2

30-04-2013 / 09:04

Jaime Oro

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Y hablando de persecución fiscal, no se si han leído el caso de Facalciani en la prensa. Se trata del informático que ha desvelado los datos de clientes que mantenían cuentas en el HSCB y cuyos fondos provenían o de actividades dudosamente legales o dinero ocultado por los contribuyentes al Estado Depredador en distintos lugares de Europa. Por cierto, muchos de ellos los propios políticos que han creado semejante Estado. Simplemente resaltar la insistente intención de este personaje en achacar la crisis al fraude fiscal. Que los bancos participaron en el exceso crediticio que llevó a la crisis de deuda, sin duda alguna; que los propios Estados no sólo lo consintieron sino que además instigaron, modificaron leyes, propiciaron fusiones bancarias que les permitiese gestionar indirectamente a los bancos, e incluso participaron del botín fiscal que la burbuja crediticia generó, la más mínima duda. Ahora, ¿cómo pudo el fraude fiscal provocar esta crisis o ninguna otra? De ninguna forma.

Olvidemos la crisis y supongamos una economía productiva normal y sana con un Estado que gasta lo que recauda -no ha sido el caso en esta crisis-. El fraude fiscal ocasionaría simplemente un menor gasto público. Esta crisis tiene mucho que ver con un gasto público desorbitado y la necesidad del Estado en instigar burbujas que incrementasen de manera artificial e insostenible los ingresos fiscales. Suponiendo que el Estado se limitase a cumplir con sus funciones naturales, este fraude tan sólo habría generado, si acaso, una posible disminución en la calidad de los servicios que de manera natural le corresponden al Estado -la defensa, la justicia, y todo aquello que los particulares no pueden desarrollar por su cuenta y como resultado de su actividad industrial y empresarial-. Claro, también podría haber causado igualmente una optimización de los recursos disponibles y con ello un ahorro para los contribuyentes a cambio de unos servicios similares -aplicación de principios empresariales al sector público, vaya-. El dinero de los defraudadores hubiese quedado disponible para apoyar una economía productiva a través de inversiones en bolsa, crédito o financiación de múltiples proyectos. ¿Crisis como consecuencia del fraude fiscal? En ningún sitio.

Pero, ¿el fraude fiscal puede provocar exceso de deuda y la cadena de quiebras consecuencia de las malas inversiones realizadas a costa del crédito barato instigado por el propio Estado? Es que este es el origen de la crisis actual. En todo caso, la ausencia de ese fraude fiscal hubiese permitido a los Estados aguantar uno o dos años más antes de entrar en los déficits monumentales en sus cuentas públicas o, dicho por las claras, retrasar en un par de años su situación de quiebra. Pero lo mismo se hubiese conseguido dejando caer a los bancos que prestaron más de lo debido, como el HSBC donde trabajaba este tal Falciani -hubiese ido directamente al desempleo-, castigando directamente a los defraudadores con la pérdida de los depósitos y cobrándose el Estado, por procedimiento legal e idéntico al utilizado en Chipre, la deuda con estos presuntos defraudadores.

Por lo demás el fraude fiscal no tiene nada que ver con el origen de esta crisis. Este señor sabrá de informática lo que quiera; de economía no tiene ni la más puñetera idea. Es un demagogo clásico. ¡Larga vida al oro!

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30-04-2013 / 09:03

Jaime Oro

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Las medidas fiscales de indagación en las cuentas en el extranjero de los contribuyentes que ha impuesto Pincho y su cómplice en el crimen, Montoro, tienen por objetivo controlar el dinero que los españoles pueden poner a salvo de una hipotética y probable salida de España del euro. El oro está exento. ¿Por qué? Porque el oro, esté dentro o fuera de España, no se vería afectado por una salida del euro. Se verían afectados sus propietarios pero de manera muy positiva al poder mantener sus ahorros e incluso revalorizarlos. Y cada vez hay más voces en Europa que hablan no de una salida del euro sino de una expulsión que empieza a ser más que merecida: http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/novoee/economia/noticias/4784664/04/13/Una-salida-temporal-del-euro-solucion-para-paises-en-situacion-critica.html. Yo me protegería. No es recomendación sino mi opinión. Ustedes verán. ¡Larga vida al oro!

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Y hablando de persecución fiscal, no se si han leído el caso de Facalciani en la prensa. Se trata del informático que ha desvelado los datos de clientes que mantenían cuentas en el HSCB y cuyos fondos provenían o de actividades dudosamente legales o dinero ocultado por los contribuyentes al Estado Depredador en distintos lugares de Europa. Por cierto, muchos de ellos los propios políticos que han creado semejante Estado. Simplemente resaltar la insistente intención de este personaje en achacar la crisis al fraude fiscal. Que los bancos participaron en el exceso crediticio que llevó a la crisis de deuda, sin duda alguna; que los propios Estados no sólo lo consintieron sino que además instigaron, modificaron leyes, propiciaron fusiones bancarias que les permitiese gestionar indirectamente a los bancos, e incluso participaron del botín fiscal que la burbuja crediticia generó, la más mínima duda. Ahora, ¿cómo pudo el fraude fiscal provocar esta crisis o ninguna otra? De ninguna forma.

Olvidemos la crisis y supongamos una economía productiva normal y sana con un Estado que gasta lo que recauda -no ha sido el caso en esta crisis-. El fraude fiscal ocasionaría simplemente un menor gasto público. Esta crisis tiene mucho que ver con un gasto público desorbitado y la necesidad del Estado en instigar burbujas que incrementasen de manera artificial e insostenible los ingresos fiscales. Suponiendo que el Estado se limitase a cumplir con sus funciones naturales, este fraude tan sólo habría generado, si acaso, una posible disminución en la calidad de los servicios que de manera natural le corresponden al Estado -la defensa, la justicia, y todo aquello que los particulares no pueden desarrollar por su cuenta y como resultado de su actividad industrial y empresarial-. Claro, también podría haber causado igualmente una optimización de los recursos disponibles y con ello un ahorro para los contribuyentes a cambio de unos servicios similares -aplicación de principios empresariales al sector público, vaya-. El dinero de los defraudadores hubiese quedado disponible para apoyar una economía productiva a través de inversiones en bolsa, crédito o financiación de múltiples proyectos. ¿Crisis como consecuencia del fraude fiscal? En ningún sitio.

Pero, ¿el fraude fiscal puede provocar exceso de deuda y la cadena de quiebras consecuencia de las malas inversiones realizadas a costa del crédito barato instigado por el propio Estado? Es que este es el origen de la crisis actual. En todo caso, la ausencia de ese fraude fiscal hubiese permitido a los Estados aguantar uno o dos años más antes de entrar en los déficits monumentales en sus cuentas públicas o, dicho por las claras, retrasar en un par de años su situación de quiebra. Pero lo mismo se hubiese conseguido dejando caer a los bancos que prestaron más de lo debido, como el HSBC donde trabajaba este tal Falciani -hubiese ido directamente al desempleo-, castigando directamente a los defraudadores con la pérdida de los depósitos y cobrándose el Estado, por procedimiento legal e idéntico al utilizado en Chipre, la deuda con estos presuntos defraudadores.

Por lo demás el fraude fiscal no tiene nada que ver con el origen de esta crisis. Este señor sabrá de informática lo que quiera; de economía no tiene ni la más puñetera idea. Es un demagogo clásico. ¡Larga vida al oro!

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Olvidemos la crisis y supongamos una economía productiva normal y sana con un Estado que gasta lo que recauda -no ha sido el caso en esta crisis-. El fraude fiscal ocasionaría simplemente un menor gasto público. Esta crisis tiene mucho que ver con un gasto público desorbitado y la necesidad del Estado en instigar burbujas que incrementasen de manera artificial e insostenible los ingresos fiscales. Suponiendo que el Estado se limitase a cumplir con sus funciones naturales, este fraude tan sólo habría generado, si acaso, una posible disminución en la calidad de los servicios que de manera natural le corresponden al Estado -la defensa, la justicia, y todo aquello que los particulares no pueden desarrollar por su cuenta y como resultado de su actividad industrial y empresarial-. Claro, también podría haber causado igualmente una optimización de los recursos disponibles y con ello un ahorro para los contribuyentes a cambio de unos servicios similares -aplicación de principios empresariales al sector público, vaya-. El dinero de los defraudadores hubiese quedado disponible para apoyar una economía productiva a través de inversiones en bolsa, crédito o financiación de múltiples proyectos. ¿Crisis como consecuencia del fraude fiscal? En ningún sitio.

Pero, ¿el fraude fiscal puede provocar exceso de deuda y la cadena de quiebras consecuencia de las malas inversiones realizadas a costa del crédito barato instigado por el propio Estado? Es que este es el origen de la crisis actual. En todo caso, la ausencia de ese fraude fiscal hubiese permitido a los Estados aguantar uno o dos años más antes de entrar en los déficits monumentales en sus cuentas públicas o, dicho por las claras, retrasar en un par de años su situación de quiebra. Pero lo mismo se hubiese conseguido dejando caer a los bancos que prestaron más de lo debido, como el HSBC donde trabajaba este tal Falciani -hubiese ido directamente al desempleo-, castigando directamente a los defraudadores con la pérdida de los depósitos y cobrándose el Estado, por procedimiento legal e idéntico al utilizado en Chipre, la deuda con estos presuntos defraudadores.

Por lo demás el fraude fiscal no tiene nada que ver con el origen de esta crisis. Este señor sabrá de informática lo que quiera; de economía no tiene ni la más puñetera idea. Es un demagogo clásico. ¡Larga vida al oro!

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Las medidas fiscales de indagación en las cuentas en el extranjero de los contribuyentes que ha impuesto Pincho y su cómplice en el crimen, Montoro, tienen por objetivo controlar el dinero que los españoles pueden poner a salvo de una hipotética y probable salida de España del euro. El oro está exento. ¿Por qué? Porque el oro, esté dentro o fuera de España, no se vería afectado por una salida del euro. Se verían afectados sus propietarios pero de manera muy positiva al poder mantener sus ahorros e incluso revalorizarlos. Y cada vez hay más voces en Europa que hablan no de una salida del euro sino de una expulsión que empieza a ser más que merecida: http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/novoee/economia/noticias/4784664/04/13/Una-salida-temporal-del-euro-solucion-para-paises-en-situacion-critica.html. Yo me protegería. No es recomendación sino mi opinión. Ustedes verán. ¡Larga vida al oro!

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Olvidemos la crisis y supongamos una economía productiva normal y sana con un Estado que gasta lo que recauda -no ha sido el caso en esta crisis-. El fraude fiscal ocasionaría simplemente un menor gasto público. Esta crisis tiene mucho que ver con un gasto público desorbitado y la necesidad del Estado en instigar burbujas que incrementasen de manera artificial e insostenible los ingresos fiscales. Suponiendo que el Estado se limitase a cumplir con sus funciones naturales, este fraude tan sólo habría generado, si acaso, una posible disminución en la calidad de los servicios que de manera natural le corresponden al Estado -la defensa, la justicia, y todo aquello que los particulares no pueden desarrollar por su cuenta y como resultado de su actividad industrial y empresarial-. Claro, también podría haber causado igualmente una optimización de los recursos disponibles y con ello un ahorro para los contribuyentes a cambio de unos servicios similares -aplicación de principios empresariales al sector público, vaya-. El dinero de los defraudadores hubiese quedado disponible para apoyar una economía productiva a través de inversiones en bolsa, crédito o financiación de múltiples proyectos. ¿Crisis como consecuencia del fraude fiscal? En ningún sitio.

Pero, ¿el fraude fiscal puede provocar exceso de deuda y la cadena de quiebras consecuencia de las malas inversiones realizadas a costa del crédito barato instigado por el propio Estado? Es que este es el origen de la crisis actual. En todo caso, la ausencia de ese fraude fiscal hubiese permitido a los Estados aguantar uno o dos años más antes de entrar en los déficits monumentales en sus cuentas públicas o, dicho por las claras, retrasar en un par de años su situación de quiebra. Pero lo mismo se hubiese conseguido dejando caer a los bancos que prestaron más de lo debido, como el HSBC donde trabajaba este tal Falciani -hubiese ido directamente al desempleo-, castigando directamente a los defraudadores con la pérdida de los depósitos y cobrándose el Estado, por procedimiento legal e idéntico al utilizado en Chipre, la deuda con estos presuntos defraudadores.

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Olvidemos la crisis y supongamos una economía productiva normal y sana con un Estado que gasta lo que recauda -no ha sido el caso en esta crisis-. El fraude fiscal ocasionaría simplemente un menor gasto público. Esta crisis tiene mucho que ver con un gasto público desorbitado y la necesidad del Estado en instigar burbujas que incrementasen de manera artificial e insostenible los ingresos fiscales. Suponiendo que el Estado se limitase a cumplir con sus funciones naturales, este fraude tan sólo habría generado, si acaso, una posible disminución en la calidad de los servicios que de manera natural le corresponden al Estado -la defensa, la justicia, y todo aquello que los particulares no pueden desarrollar por su cuenta y como resultado de su actividad industrial y empresarial-. Claro, también podría haber causado igualmente una optimización de los recursos disponibles y con ello un ahorro para los contribuyentes a cambio de unos servicios similares -aplicación de principios empresariales al sector público, vaya-. El dinero de los defraudadores hubiese quedado disponible para apoyar una economía productiva a través de inversiones en bolsa, crédito o financiación de múltiples proyectos. ¿Crisis como consecuencia del fraude fiscal? En ningún sitio.

Pero, ¿el fraude fiscal puede provocar exceso de deuda y la cadena de quiebras consecuencia de las malas inversiones realizadas a costa del crédito barato instigado por el propio Estado? Es que este es el origen de la crisis actual. En todo caso, la ausencia de ese fraude fiscal hubiese permitido a los Estados aguantar uno o dos años más antes de entrar en los déficits monumentales en sus cuentas públicas o, dicho por las claras, retrasar en un par de años su situación de quiebra. Pero lo mismo se hubiese conseguido dejando caer a los bancos que prestaron más de lo debido, como el HSBC donde trabajaba este tal Falciani -hubiese ido directamente al desempleo-, castigando directamente a los defraudadores con la pérdida de los depósitos y cobrándose el Estado, por procedimiento legal e idéntico al utilizado en Chipre, la deuda con estos presuntos defraudadores.

Por lo demás el fraude fiscal no tiene nada que ver con el origen de esta crisis. Este señor sabrá de informática lo que quiera; de economía no tiene ni la más puñetera idea. Es un demagogo clásico. ¡Larga vida al oro!

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Olvidemos la crisis y supongamos una economía productiva normal y sana con un Estado que gasta lo que recauda -no ha sido el caso en esta crisis-. El fraude fiscal ocasionaría simplemente un menor gasto público. Esta crisis tiene mucho que ver con un gasto público desorbitado y la necesidad del Estado en instigar burbujas que incrementasen de manera artificial e insostenible los ingresos fiscales. Suponiendo que el Estado se limitase a cumplir con sus funciones naturales, este fraude tan sólo habría generado, si acaso, una posible disminución en la calidad de los servicios que de manera natural le corresponden al Estado -la defensa, la justicia, y todo aquello que los particulares no pueden desarrollar por su cuenta y como resultado de su actividad industrial y empresarial-. Claro, también podría haber causado igualmente una optimización de los recursos disponibles y con ello un ahorro para los contribuyentes a cambio de unos servicios similares -aplicación de principios empresariales al sector público, vaya-. El dinero de los defraudadores hubiese quedado disponible para apoyar una economía productiva a través de inversiones en bolsa, crédito o financiación de múltiples proyectos. ¿Crisis como consecuencia del fraude fiscal? En ningún sitio.

Pero, ¿el fraude fiscal puede provocar exceso de deuda y la cadena de quiebras consecuencia de las malas inversiones realizadas a costa del crédito barato instigado por el propio Estado? Es que este es el origen de la crisis actual. En todo caso, la ausencia de ese fraude fiscal hubiese permitido a los Estados aguantar uno o dos años más antes de entrar en los déficits monumentales en sus cuentas públicas o, dicho por las claras, retrasar en un par de años su situación de quiebra. Pero lo mismo se hubiese conseguido dejando caer a los bancos que prestaron más de lo debido, como el HSBC donde trabajaba este tal Falciani -hubiese ido directamente al desempleo-, castigando directamente a los defraudadores con la pérdida de los depósitos y cobrándose el Estado, por procedimiento legal e idéntico al utilizado en Chipre, la deuda con estos presuntos defraudadores.

Por lo demás el fraude fiscal no tiene nada que ver con el origen de esta crisis. Este señor sabrá de informática lo que quiera; de economía no tiene ni la más puñetera idea. Es un demagogo clásico. ¡Larga vida al oro!

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Jaime Oro

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Las medidas fiscales de indagación en las cuentas en el extranjero de los contribuyentes que ha impuesto Pincho y su cómplice en el crimen, Montoro, tienen por objetivo controlar el dinero que los españoles pueden poner a salvo de una hipotética y probable salida de España del euro. El oro está exento. ¿Por qué? Porque el oro, esté dentro o fuera de España, no se vería afectado por una salida del euro. Se verían afectados sus propietarios pero de manera muy positiva al poder mantener sus ahorros e incluso revalorizarlos. Y cada vez hay más voces en Europa que hablan no de una salida del euro sino de una expulsión que empieza a ser más que merecida: http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/novoee/economia/noticias/4784664/04/13/Una-salida-temporal-del-euro-solucion-para-paises-en-situacion-critica.html. Yo me protegería. No es recomendación sino mi opinión. Ustedes verán. ¡Larga vida al oro!

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30-04-2013 / 09:04

Jaime Oro

Puntuación 0

Y hablando de persecución fiscal, no se si han leído el caso de Facalciani en la prensa. Se trata del informático que ha desvelado los datos de clientes que mantenían cuentas en el HSCB y cuyos fondos provenían o de actividades dudosamente legales o dinero ocultado por los contribuyentes al Estado Depredador en distintos lugares de Europa. Por cierto, muchos de ellos los propios políticos que han creado semejante Estado. Simplemente resaltar la insistente intención de este personaje en achacar la crisis al fraude fiscal. Que los bancos participaron en el exceso crediticio que llevó a la crisis de deuda, sin duda alguna; que los propios Estados no sólo lo consintieron sino que además instigaron, modificaron leyes, propiciaron fusiones bancarias que les permitiese gestionar indirectamente a los bancos, e incluso participaron del botín fiscal que la burbuja crediticia generó, la más mínima duda. Ahora, ¿cómo pudo el fraude fiscal provocar esta crisis o ninguna otra? De ninguna forma.

Olvidemos la crisis y supongamos una economía productiva normal y sana con un Estado que gasta lo que recauda -no ha sido el caso en esta crisis-. El fraude fiscal ocasionaría simplemente un menor gasto público. Esta crisis tiene mucho que ver con un gasto público desorbitado y la necesidad del Estado en instigar burbujas que incrementasen de manera artificial e insostenible los ingresos fiscales. Suponiendo que el Estado se limitase a cumplir con sus funciones naturales, este fraude tan sólo habría generado, si acaso, una posible disminución en la calidad de los servicios que de manera natural le corresponden al Estado -la defensa, la justicia, y todo aquello que los particulares no pueden desarrollar por su cuenta y como resultado de su actividad industrial y empresarial-. Claro, también podría haber causado igualmente una optimización de los recursos disponibles y con ello un ahorro para los contribuyentes a cambio de unos servicios similares -aplicación de principios empresariales al sector público, vaya-. El dinero de los defraudadores hubiese quedado disponible para apoyar una economía productiva a través de inversiones en bolsa, crédito o financiación de múltiples proyectos. ¿Crisis como consecuencia del fraude fiscal? En ningún sitio.

Pero, ¿el fraude fiscal puede provocar exceso de deuda y la cadena de quiebras consecuencia de las malas inversiones realizadas a costa del crédito barato instigado por el propio Estado? Es que este es el origen de la crisis actual. En todo caso, la ausencia de ese fraude fiscal hubiese permitido a los Estados aguantar uno o dos años más antes de entrar en los déficits monumentales en sus cuentas públicas o, dicho por las claras, retrasar en un par de años su situación de quiebra. Pero lo mismo se hubiese conseguido dejando caer a los bancos que prestaron más de lo debido, como el HSBC donde trabajaba este tal Falciani -hubiese ido directamente al desempleo-, castigando directamente a los defraudadores con la pérdida de los depósitos y cobrándose el Estado, por procedimiento legal e idéntico al utilizado en Chipre, la deuda con estos presuntos defraudadores.

Por lo demás el fraude fiscal no tiene nada que ver con el origen de esta crisis. Este señor sabrá de informática lo que quiera; de economía no tiene ni la más puñetera idea. Es un demagogo clásico. ¡Larga vida al oro!

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Las medidas fiscales de indagación en las cuentas en el extranjero de los contribuyentes que ha impuesto Pincho y su cómplice en el crimen, Montoro, tienen por objetivo controlar el dinero que los españoles pueden poner a salvo de una hipotética y probable salida de España del euro. El oro está exento. ¿Por qué? Porque el oro, esté dentro o fuera de España, no se vería afectado por una salida del euro. Se verían afectados sus propietarios pero de manera muy positiva al poder mantener sus ahorros e incluso revalorizarlos. Y cada vez hay más voces en Europa que hablan no de una salida del euro sino de una expulsión que empieza a ser más que merecida: http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/novoee/economia/noticias/4784664/04/13/Una-salida-temporal-del-euro-solucion-para-paises-en-situacion-critica.html. Yo me protegería. No es recomendación sino mi opinión. Ustedes verán. ¡Larga vida al oro!

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Y hablando de persecución fiscal, no se si han leído el caso de Facalciani en la prensa. Se trata del informático que ha desvelado los datos de clientes que mantenían cuentas en el HSCB y cuyos fondos provenían o de actividades dudosamente legales o dinero ocultado por los contribuyentes al Estado Depredador en distintos lugares de Europa. Por cierto, muchos de ellos los propios políticos que han creado semejante Estado. Simplemente resaltar la insistente intención de este personaje en achacar la crisis al fraude fiscal. Que los bancos participaron en el exceso crediticio que llevó a la crisis de deuda, sin duda alguna; que los propios Estados no sólo lo consintieron sino que además instigaron, modificaron leyes, propiciaron fusiones bancarias que les permitiese gestionar indirectamente a los bancos, e incluso participaron del botín fiscal que la burbuja crediticia generó, la más mínima duda. Ahora, ¿cómo pudo el fraude fiscal provocar esta crisis o ninguna otra? De ninguna forma.

Olvidemos la crisis y supongamos una economía productiva normal y sana con un Estado que gasta lo que recauda -no ha sido el caso en esta crisis-. El fraude fiscal ocasionaría simplemente un menor gasto público. Esta crisis tiene mucho que ver con un gasto público desorbitado y la necesidad del Estado en instigar burbujas que incrementasen de manera artificial e insostenible los ingresos fiscales. Suponiendo que el Estado se limitase a cumplir con sus funciones naturales, este fraude tan sólo habría generado, si acaso, una posible disminución en la calidad de los servicios que de manera natural le corresponden al Estado -la defensa, la justicia, y todo aquello que los particulares no pueden desarrollar por su cuenta y como resultado de su actividad industrial y empresarial-. Claro, también podría haber causado igualmente una optimización de los recursos disponibles y con ello un ahorro para los contribuyentes a cambio de unos servicios similares -aplicación de principios empresariales al sector público, vaya-. El dinero de los defraudadores hubiese quedado disponible para apoyar una economía productiva a través de inversiones en bolsa, crédito o financiación de múltiples proyectos. ¿Crisis como consecuencia del fraude fiscal? En ningún sitio.

Pero, ¿el fraude fiscal puede provocar exceso de deuda y la cadena de quiebras consecuencia de las malas inversiones realizadas a costa del crédito barato instigado por el propio Estado? Es que este es el origen de la crisis actual. En todo caso, la ausencia de ese fraude fiscal hubiese permitido a los Estados aguantar uno o dos años más antes de entrar en los déficits monumentales en sus cuentas públicas o, dicho por las claras, retrasar en un par de años su situación de quiebra. Pero lo mismo se hubiese conseguido dejando caer a los bancos que prestaron más de lo debido, como el HSBC donde trabajaba este tal Falciani -hubiese ido directamente al desempleo-, castigando directamente a los defraudadores con la pérdida de los depósitos y cobrándose el Estado, por procedimiento legal e idéntico al utilizado en Chipre, la deuda con estos presuntos defraudadores.

Por lo demás el fraude fiscal no tiene nada que ver con el origen de esta crisis. Este señor sabrá de informática lo que quiera; de economía no tiene ni la más puñetera idea. Es un demagogo clásico. ¡Larga vida al oro!

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Olvidemos la crisis y supongamos una economía productiva normal y sana con un Estado que gasta lo que recauda -no ha sido el caso en esta crisis-. El fraude fiscal ocasionaría simplemente un menor gasto público. Esta crisis tiene mucho que ver con un gasto público desorbitado y la necesidad del Estado en instigar burbujas que incrementasen de manera artificial e insostenible los ingresos fiscales. Suponiendo que el Estado se limitase a cumplir con sus funciones naturales, este fraude tan sólo habría generado, si acaso, una posible disminución en la calidad de los servicios que de manera natural le corresponden al Estado -la defensa, la justicia, y todo aquello que los particulares no pueden desarrollar por su cuenta y como resultado de su actividad industrial y empresarial-. Claro, también podría haber causado igualmente una optimización de los recursos disponibles y con ello un ahorro para los contribuyentes a cambio de unos servicios similares -aplicación de principios empresariales al sector público, vaya-. El dinero de los defraudadores hubiese quedado disponible para apoyar una economía productiva a través de inversiones en bolsa, crédito o financiación de múltiples proyectos. ¿Crisis como consecuencia del fraude fiscal? En ningún sitio.

Pero, ¿el fraude fiscal puede provocar exceso de deuda y la cadena de quiebras consecuencia de las malas inversiones realizadas a costa del crédito barato instigado por el propio Estado? Es que este es el origen de la crisis actual. En todo caso, la ausencia de ese fraude fiscal hubiese permitido a los Estados aguantar uno o dos años más antes de entrar en los déficits monumentales en sus cuentas públicas o, dicho por las claras, retrasar en un par de años su situación de quiebra. Pero lo mismo se hubiese conseguido dejando caer a los bancos que prestaron más de lo debido, como el HSBC donde trabajaba este tal Falciani -hubiese ido directamente al desempleo-, castigando directamente a los defraudadores con la pérdida de los depósitos y cobrándose el Estado, por procedimiento legal e idéntico al utilizado en Chipre, la deuda con estos presuntos defraudadores.

Por lo demás el fraude fiscal no tiene nada que ver con el origen de esta crisis. Este señor sabrá de informática lo que quiera; de economía no tiene ni la más puñetera idea. Es un demagogo clásico. ¡Larga vida al oro!

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Olvidemos la crisis y supongamos una economía productiva normal y sana con un Estado que gasta lo que recauda -no ha sido el caso en esta crisis-. El fraude fiscal ocasionaría simplemente un menor gasto público. Esta crisis tiene mucho que ver con un gasto público desorbitado y la necesidad del Estado en instigar burbujas que incrementasen de manera artificial e insostenible los ingresos fiscales. Suponiendo que el Estado se limitase a cumplir con sus funciones naturales, este fraude tan sólo habría generado, si acaso, una posible disminución en la calidad de los servicios que de manera natural le corresponden al Estado -la defensa, la justicia, y todo aquello que los particulares no pueden desarrollar por su cuenta y como resultado de su actividad industrial y empresarial-. Claro, también podría haber causado igualmente una optimización de los recursos disponibles y con ello un ahorro para los contribuyentes a cambio de unos servicios similares -aplicación de principios empresariales al sector público, vaya-. El dinero de los defraudadores hubiese quedado disponible para apoyar una economía productiva a través de inversiones en bolsa, crédito o financiación de múltiples proyectos. ¿Crisis como consecuencia del fraude fiscal? En ningún sitio.

Pero, ¿el fraude fiscal puede provocar exceso de deuda y la cadena de quiebras consecuencia de las malas inversiones realizadas a costa del crédito barato instigado por el propio Estado? Es que este es el origen de la crisis actual. En todo caso, la ausencia de ese fraude fiscal hubiese permitido a los Estados aguantar uno o dos años más antes de entrar en los déficits monumentales en sus cuentas públicas o, dicho por las claras, retrasar en un par de años su situación de quiebra. Pero lo mismo se hubiese conseguido dejando caer a los bancos que prestaron más de lo debido, como el HSBC donde trabajaba este tal Falciani -hubiese ido directamente al desempleo-, castigando directamente a los defraudadores con la pérdida de los depósitos y cobrándose el Estado, por procedimiento legal e idéntico al utilizado en Chipre, la deuda con estos presuntos defraudadores.

Por lo demás el fraude fiscal no tiene nada que ver con el origen de esta crisis. Este señor sabrá de informática lo que quiera; de economía no tiene ni la más puñetera idea. Es un demagogo clásico. ¡Larga vida al oro!

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Las medidas fiscales de indagación en las cuentas en el extranjero de los contribuyentes que ha impuesto Pincho y su cómplice en el crimen, Montoro, tienen por objetivo controlar el dinero que los españoles pueden poner a salvo de una hipotética y probable salida de España del euro. El oro está exento. ¿Por qué? Porque el oro, esté dentro o fuera de España, no se vería afectado por una salida del euro. Se verían afectados sus propietarios pero de manera muy positiva al poder mantener sus ahorros e incluso revalorizarlos. Y cada vez hay más voces en Europa que hablan no de una salida del euro sino de una expulsión que empieza a ser más que merecida: http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/novoee/economia/noticias/4784664/04/13/Una-salida-temporal-del-euro-solucion-para-paises-en-situacion-critica.html. Yo me protegería. No es recomendación sino mi opinión. Ustedes verán. ¡Larga vida al oro!

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Y hablando de persecución fiscal, no se si han leído el caso de Facalciani en la prensa. Se trata del informático que ha desvelado los datos de clientes que mantenían cuentas en el HSCB y cuyos fondos provenían o de actividades dudosamente legales o dinero ocultado por los contribuyentes al Estado Depredador en distintos lugares de Europa. Por cierto, muchos de ellos los propios políticos que han creado semejante Estado. Simplemente resaltar la insistente intención de este personaje en achacar la crisis al fraude fiscal. Que los bancos participaron en el exceso crediticio que llevó a la crisis de deuda, sin duda alguna; que los propios Estados no sólo lo consintieron sino que además instigaron, modificaron leyes, propiciaron fusiones bancarias que les permitiese gestionar indirectamente a los bancos, e incluso participaron del botín fiscal que la burbuja crediticia generó, la más mínima duda. Ahora, ¿cómo pudo el fraude fiscal provocar esta crisis o ninguna otra? De ninguna forma.

Olvidemos la crisis y supongamos una economía productiva normal y sana con un Estado que gasta lo que recauda -no ha sido el caso en esta crisis-. El fraude fiscal ocasionaría simplemente un menor gasto público. Esta crisis tiene mucho que ver con un gasto público desorbitado y la necesidad del Estado en instigar burbujas que incrementasen de manera artificial e insostenible los ingresos fiscales. Suponiendo que el Estado se limitase a cumplir con sus funciones naturales, este fraude tan sólo habría generado, si acaso, una posible disminución en la calidad de los servicios que de manera natural le corresponden al Estado -la defensa, la justicia, y todo aquello que los particulares no pueden desarrollar por su cuenta y como resultado de su actividad industrial y empresarial-. Claro, también podría haber causado igualmente una optimización de los recursos disponibles y con ello un ahorro para los contribuyentes a cambio de unos servicios similares -aplicación de principios empresariales al sector público, vaya-. El dinero de los defraudadores hubiese quedado disponible para apoyar una economía productiva a través de inversiones en bolsa, crédito o financiación de múltiples proyectos. ¿Crisis como consecuencia del fraude fiscal? En ningún sitio.

Pero, ¿el fraude fiscal puede provocar exceso de deuda y la cadena de quiebras consecuencia de las malas inversiones realizadas a costa del crédito barato instigado por el propio Estado? Es que este es el origen de la crisis actual. En todo caso, la ausencia de ese fraude fiscal hubiese permitido a los Estados aguantar uno o dos años más antes de entrar en los déficits monumentales en sus cuentas públicas o, dicho por las claras, retrasar en un par de años su situación de quiebra. Pero lo mismo se hubiese conseguido dejando caer a los bancos que prestaron más de lo debido, como el HSBC donde trabajaba este tal Falciani -hubiese ido directamente al desempleo-, castigando directamente a los defraudadores con la pérdida de los depósitos y cobrándose el Estado, por procedimiento legal e idéntico al utilizado en Chipre, la deuda con estos presuntos defraudadores.

Por lo demás el fraude fiscal no tiene nada que ver con el origen de esta crisis. Este señor sabrá de informática lo que quiera; de economía no tiene ni la más puñetera idea. Es un demagogo clásico. ¡Larga vida al oro!

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Las medidas fiscales de indagación en las cuentas en el extranjero de los contribuyentes que ha impuesto Pincho y su cómplice en el crimen, Montoro, tienen por objetivo controlar el dinero que los españoles pueden poner a salvo de una hipotética y probable salida de España del euro. El oro está exento. ¿Por qué? Porque el oro, esté dentro o fuera de España, no se vería afectado por una salida del euro. Se verían afectados sus propietarios pero de manera muy positiva al poder mantener sus ahorros e incluso revalorizarlos. Y cada vez hay más voces en Europa que hablan no de una salida del euro sino de una expulsión que empieza a ser más que merecida: http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/novoee/economia/noticias/4784664/04/13/Una-salida-temporal-del-euro-solucion-para-paises-en-situacion-critica.html. Yo me protegería. No es recomendación sino mi opinión. Ustedes verán. ¡Larga vida al oro!

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Y hablando de persecución fiscal, no se si han leído el caso de Facalciani en la prensa. Se trata del informático que ha desvelado los datos de clientes que mantenían cuentas en el HSCB y cuyos fondos provenían o de actividades dudosamente legales o dinero ocultado por los contribuyentes al Estado Depredador en distintos lugares de Europa. Por cierto, muchos de ellos los propios políticos que han creado semejante Estado. Simplemente resaltar la insistente intención de este personaje en achacar la crisis al fraude fiscal. Que los bancos participaron en el exceso crediticio que llevó a la crisis de deuda, sin duda alguna; que los propios Estados no sólo lo consintieron sino que además instigaron, modificaron leyes, propiciaron fusiones bancarias que les permitiese gestionar indirectamente a los bancos, e incluso participaron del botín fiscal que la burbuja crediticia generó, la más mínima duda. Ahora, ¿cómo pudo el fraude fiscal provocar esta crisis o ninguna otra? De ninguna forma.

Olvidemos la crisis y supongamos una economía productiva normal y sana con un Estado que gasta lo que recauda -no ha sido el caso en esta crisis-. El fraude fiscal ocasionaría simplemente un menor gasto público. Esta crisis tiene mucho que ver con un gasto público desorbitado y la necesidad del Estado en instigar burbujas que incrementasen de manera artificial e insostenible los ingresos fiscales. Suponiendo que el Estado se limitase a cumplir con sus funciones naturales, este fraude tan sólo habría generado, si acaso, una posible disminución en la calidad de los servicios que de manera natural le corresponden al Estado -la defensa, la justicia, y todo aquello que los particulares no pueden desarrollar por su cuenta y como resultado de su actividad industrial y empresarial-. Claro, también podría haber causado igualmente una optimización de los recursos disponibles y con ello un ahorro para los contribuyentes a cambio de unos servicios similares -aplicación de principios empresariales al sector público, vaya-. El dinero de los defraudadores hubiese quedado disponible para apoyar una economía productiva a través de inversiones en bolsa, crédito o financiación de múltiples proyectos. ¿Crisis como consecuencia del fraude fiscal? En ningún sitio.

Pero, ¿el fraude fiscal puede provocar exceso de deuda y la cadena de quiebras consecuencia de las malas inversiones realizadas a costa del crédito barato instigado por el propio Estado? Es que este es el origen de la crisis actual. En todo caso, la ausencia de ese fraude fiscal hubiese permitido a los Estados aguantar uno o dos años más antes de entrar en los déficits monumentales en sus cuentas públicas o, dicho por las claras, retrasar en un par de años su situación de quiebra. Pero lo mismo se hubiese conseguido dejando caer a los bancos que prestaron más de lo debido, como el HSBC donde trabajaba este tal Falciani -hubiese ido directamente al desempleo-, castigando directamente a los defraudadores con la pérdida de los depósitos y cobrándose el Estado, por procedimiento legal e idéntico al utilizado en Chipre, la deuda con estos presuntos defraudadores.

Por lo demás el fraude fiscal no tiene nada que ver con el origen de esta crisis. Este señor sabrá de informática lo que quiera; de economía no tiene ni la más puñetera idea. Es un demagogo clásico. ¡Larga vida al oro!

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Las medidas fiscales de indagación en las cuentas en el extranjero de los contribuyentes que ha impuesto Pincho y su cómplice en el crimen, Montoro, tienen por objetivo controlar el dinero que los españoles pueden poner a salvo de una hipotética y probable salida de España del euro. El oro está exento. ¿Por qué? Porque el oro, esté dentro o fuera de España, no se vería afectado por una salida del euro. Se verían afectados sus propietarios pero de manera muy positiva al poder mantener sus ahorros e incluso revalorizarlos. Y cada vez hay más voces en Europa que hablan no de una salida del euro sino de una expulsión que empieza a ser más que merecida: http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/novoee/economia/noticias/4784664/04/13/Una-salida-temporal-del-euro-solucion-para-paises-en-situacion-critica.html. Yo me protegería. No es recomendación sino mi opinión. Ustedes verán. ¡Larga vida al oro!

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Jaime Oro

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Y hablando de persecución fiscal, no se si han leído el caso de Facalciani en la prensa. Se trata del informático que ha desvelado los datos de clientes que mantenían cuentas en el HSCB y cuyos fondos provenían o de actividades dudosamente legales o dinero ocultado por los contribuyentes al Estado Depredador en distintos lugares de Europa. Por cierto, muchos de ellos los propios políticos que han creado semejante Estado. Simplemente resaltar la insistente intención de este personaje en achacar la crisis al fraude fiscal. Que los bancos participaron en el exceso crediticio que llevó a la crisis de deuda, sin duda alguna; que los propios Estados no sólo lo consintieron sino que además instigaron, modificaron leyes, propiciaron fusiones bancarias que les permitiese gestionar indirectamente a los bancos, e incluso participaron del botín fiscal que la burbuja crediticia generó, la más mínima duda. Ahora, ¿cómo pudo el fraude fiscal provocar esta crisis o ninguna otra? De ninguna forma.

Olvidemos la crisis y supongamos una economía productiva normal y sana con un Estado que gasta lo que recauda -no ha sido el caso en esta crisis-. El fraude fiscal ocasionaría simplemente un menor gasto público. Esta crisis tiene mucho que ver con un gasto público desorbitado y la necesidad del Estado en instigar burbujas que incrementasen de manera artificial e insostenible los ingresos fiscales. Suponiendo que el Estado se limitase a cumplir con sus funciones naturales, este fraude tan sólo habría generado, si acaso, una posible disminución en la calidad de los servicios que de manera natural le corresponden al Estado -la defensa, la justicia, y todo aquello que los particulares no pueden desarrollar por su cuenta y como resultado de su actividad industrial y empresarial-. Claro, también podría haber causado igualmente una optimización de los recursos disponibles y con ello un ahorro para los contribuyentes a cambio de unos servicios similares -aplicación de principios empresariales al sector público, vaya-. El dinero de los defraudadores hubiese quedado disponible para apoyar una economía productiva a través de inversiones en bolsa, crédito o financiación de múltiples proyectos. ¿Crisis como consecuencia del fraude fiscal? En ningún sitio.

Pero, ¿el fraude fiscal puede provocar exceso de deuda y la cadena de quiebras consecuencia de las malas inversiones realizadas a costa del crédito barato instigado por el propio Estado? Es que este es el origen de la crisis actual. En todo caso, la ausencia de ese fraude fiscal hubiese permitido a los Estados aguantar uno o dos años más antes de entrar en los déficits monumentales en sus cuentas públicas o, dicho por las claras, retrasar en un par de años su situación de quiebra. Pero lo mismo se hubiese conseguido dejando caer a los bancos que prestaron más de lo debido, como el HSBC donde trabajaba este tal Falciani -hubiese ido directamente al desempleo-, castigando directamente a los defraudadores con la pérdida de los depósitos y cobrándose el Estado, por procedimiento legal e idéntico al utilizado en Chipre, la deuda con estos presuntos defraudadores.

Por lo demás el fraude fiscal no tiene nada que ver con el origen de esta crisis. Este señor sabrá de informática lo que quiera; de economía no tiene ni la más puñetera idea. Es un demagogo clásico. ¡Larga vida al oro!

Puntuación -2
#8
chapao en hojalata
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Jaime Oro, sal del armario y cásate con Tontoro!!!!!

Puntuación -3
#9
Juan
A Favor
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Esto hoy acaba en rojo. El jueves hay BCE y todo apunta a que NO va a bajar tipos de momento, cosa que está ya descontada (una bajada de tipos). Para el jueves, el Ibex en 8.000 o más abajo.

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#10
greenred
A Favor
En Contra

Las bajadas de la tarde, corresponderán al principio de la cuenta atrás.

Puntuación -4
#11
Clon
A Favor
En Contra

Los comentarios repetidos de Jaime Oro son míos, el clon de Jaime Oro (Horo, Moro, Coro, Loro...) he cambiado de nombre porque los del economista han puesto un filtro y no me dejan publicarlo con ese nombre.

Jaime oro, moriré en la lucha hasta q te vayas de aquí!!! HDLGP!!!!!!

Puntuación -9
#12
chapao en hojalata
A Favor
En Contra

al 12 Clon. Yo te sugiero un nick que puedes usar "Cagüen de Oro", que es un taco que usaba un amigo mio riojano. Lo puedes deformar de manera que no te lo pille el filtro "Cagüen deOro", "Cagüen d'Oro", etc.

Puntuación -6
#13
Clon
A Favor
En Contra

Al 12, Gracias tío! Pero eso mismo estaba haciendo con el Oro, Coro, Moro... Y al final han registrado todos y no me dejan entrar.

Lo de menos es el nombre, lo que le quiero demostrar a este sinvergüenza es lo pesado que puede llegar a ser una persona. Que se mire en su propio espejo.

Puntuación -6
#14
chapado en hojalata
A Favor
En Contra

al 14 Clon. Es cuestion de imaginacion combinada con mala leche. Ejemplos: Jaume Orco, Jairo Orto... Hay que ir siempre un paso por delante. Hecha la ley, hecha la trampa.

Puntuación -6
#15
Rosa
A Favor
En Contra

ESTE FORO SE LLAMA "LAS CLAVES DE LA SESIÓN"

POR FAVOR BLOQUEEN, CENSUREN LA PALABRA ORO Y LO HABREMOS SALVADO DEL PIRADO DE LAS 9 Y DEL CLON QUE SE CARGAN UN FORO QUE DEBERÍA SER DE BOLSA Y AL QUE NADIE ENTRA NI APORTA NADA INTERESANTE PORQUE LOS DOS IM BE CILES ESTOS HAN CANSADO Y ECHADO A QUIEN TENÍA QUE APORTAR

ESO O CIERRENLO DE UNA VEZ

ES UNA PERDIDA DE TIEMPO

Y JAIME, MAS TE VALDRÍA ESTAR TODOS LOS DIAS A LAS 9 EN LA PUERTA DE UN PSIQUIATRA QUE TE AYUDASE CON LO TUYO

LAS OBSESIONES COMPULSIVAS SE MEDICAN Y SE CURAN ¡

Puntuación 4
#16
la nausea
A Favor
En Contra

Puede que el fraude fiscal este mal, pero hay infinidad de leyes y agentes de todo tipo que las hacen cumplir cada vez con más saña. Hemos pasado de la razonada obligación fiscal a la presión fisca, y de esta hemos devenido en auténtica opresión fiscal.

Esto en contraste con la impunidad de la que goza el fraude de la clase dirigente a la ciudadanía, tanto en el destino de esos impuestos aportados con tanto sacrificio, como en la constante y descarada mentira y fraude a la confianza depositada. No cabe duda de que lo que han estado haciendo, unos y otros, en un largo proceso que está culminando en estos años de crisis, es poner al pueblo español bajo los cascos de los caballos, reducido al pordioseo, a la precariedad salarial y laboral, a la emigración muy reñida y con poca esperanza, a la nula cobertura social, a una vejez en la indigencia paliada con minijobs (si todavía tienes salud y mente para ello). Ahora, que salimos baratos y por tanto rentables, en vez de impulsar el crédito para nuestros empresarios y autónomos, nos sirven en bandeja a los inversores alemanes. Nuestros dirigentes torpes y corruptos otra vez entregándonos en bandeja a los extranjeros, como en 1808.

Puntuación 7
#17
cesar
A Favor
En Contra

No desfallezcas CLON y ten fuerzas para destrozar al tontodeloscojones del Jaime Oro!!!

Vamos fuerza!!!!

Puntuación -6
#18
tedacuen?
A Favor
En Contra

Ahora empieza el subidon liderado por el dax y nos vamos a los 8600. Apoyo colegiado de las manos fuertes.

Puntuación -1
#19
jofer
A Favor
En Contra

Al nº 6, las nuevas BBVA comienzan a cotizar el 2 de Mayo.

Puntuación 4
#20
Fernando
A Favor
En Contra

No aprendemos. Muchos otros van a volver a perder dinero en Bankia.

Puntuación 2
#21
burroibex
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gracias 20

Puntuación 4
#22
Un primo de rothschild
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21_Las compre en 5, subete rápido que llegará a 11:)

Puntuación -2
#23
al falso jaime o al clon
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aqui el que sobras eres tu maldito hijo de p el autentico jaime oro argumenta y tu que haces? MOLESTAR que son cosas distintas, haznos un favor a los que nos gusta leer el foro,

ponte la nariz roja y vete a un hospital de niños enfermos y les haces gracias y les cuentas la historia tuya contra el autentico jaime oro, ellos te lo agradeceran mas que nosotros

gracias

Puntuación 12
#24
Usuario validado en elEconomista.es
Alí Jalá
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Muera Jaime Oro y viva el clon

Puntuación -9
#25