
El gran dato macroeconómico que los mercados esperaban esta semana ha llegado este viernes y no ha deparado grandes sorpresas en términos generales. El deflactor del gasto en consumo personal (PCE) subyacente (excluyendo energía y alimentos), indicador preferido de inflación de la Reserva Federal, registró un avance intermensual del 0,3%, en línea con lo esperado por los economistas. En su lectura interanual, el indicador ha repuntado una décima hasta el 2,9%, como también se preveía.
Con el escenario de un recorte de los tipos de interés por parte de la Fed en septiembre bastante descontado por los operadores, los números del PCE no tumban esta perspectiva. "El listón para reconsiderar la firme apuesta de un recorte en septiembre es alto tras las declaraciones dovish de Jerome Powell en Jackson Hole", señalaban desde ING antes de conocer el dato publicado por la Oficina de Análisis Económico (BEA) del Departamento de Comercio. En el 'campamento' de los banqueros centrales, un Powell extremadamente cauto y firme hasta la fecha, dijo que el enfriamiento del empleo pasaba a ser una preocupación aún mayor, lo que se interpretó como un paso de gigante hacia la bajada en septiembre por la que tanto han abogado algunos de sus colegas dentro de la Fed.
Eso no quita que los detalles del informe del PCE no hayan gustado del todo a los inversores. Si bien el indicador fetiche de la Fed se ha ajustado a las estimaciones, se mantiene muy por encima de la zona de confort de los responsables de la política monetaria y su lectura interanual sube por tercer mes consecutivo marcando además un máximo desde febrero. Como prueba de esta preocupación de fondo, los futuros de Wall Street cayeron tras un breve repunte inicial al tiempo que el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años avanzó dos puntos básicos, hasta el 4,23%, y el dólar se apreció ligeramente. Con todo, los operadores siguen dando más de un 85% de probabilidades al recorte en septiembre.
Con el aumento del 0,27% intermensual (sin redondeo) del PCE subyacente en julio, la tasa trimestral anualizada, volvió a repuntar, pasando del 2,6% al 3,%, mientras que la tasa semestral anualizada bajó ligeramente del 3,1% al 3%. El desglose muestra que los precios de los bienes duraderos se mantuvieron sin cambios en el mes. En cambio, el aumento se debió únicamente a un incremento del 0,36% intermensual en los precios de los servicios subyacentes, lo que era de esperar dada la fortaleza del IPC de los servicios.
Por lo demás, el gasto nominal de los consumidores aumentó un sólido 0,5% intermensual, gracias al aumento del gasto en vehículos de motor y piezas, que compensó con creces el descenso de junio. En términos reales, el gasto aumentó un 0,3%. Los ingresos se vieron impulsados por un aumento del 0,6% intermensual en la remuneración de los empleados el mes pasado, especialmente en las industrias productoras de servicios, lo que significa que el crecimiento de los ingresos nominales aumentó un sólido 0,4%. El aumento del 0,33% intermensual en el consumo real en julio sugiere que el crecimiento del consumo en el tercer trimestre será del 2,1% anualizado.
"El aumento de los precios del PCE subyacente en julio se debió íntegramente al aumento de los precios de los servicios subyacentes, lo que constituye una prueba más de que los aranceles están teniendo un impacto mínimo en los precios de los bienes", inciden los analistas de Capital Economics en una nota tras la publicación del dato. Aunque este planteamiento procura cierto alivio en medio de un temor generalizado a que los aranceles generan inflación, el mayor avance del gasto de los consumidores en meses muestra que las presiones inflacionarios son susceptibles de ir a más.
"La buena noticia es que el cumplimiento de las expectativas probablemente mantenga intacto el statu quo, lo que deja abierta la posibilidad de una bajada de tipos por parte de la Fed en septiembre. La mala noticia es que la inflación sigue subiendo poco a poco, lo que no es realmente el entorno en el que la Fed querría bajar los tipos", sintetiza Bret Kenwell, analista de mercados de EEUU de eToro.
"Las cifras de hoy nos mantienen en la senda de una bajada de tipos en septiembre, pero hay una gran incertidumbre después de eso, dada la fortaleza del consumo y una inflación subyacente muy por encima del objetivo de la Fed. Aunque puede haber cierto impacto de los aranceles, los temores sobre una espiral inflacionista aún no se están materializando", coincide David Russell, de TradeStation.
Más lejos va Scott Helfstein, de Global X: "La lectura de inflación preferida por la Fed se ha ajustado hoy a las previsiones, lo que probablemente allane el camino para una bajada de tipos en septiembre. Los principales impulsores de la inflación son la vivienda, los servicios públicos y los aranceles. Tener los tipos altos no contribuye en nada a controlar los costes en esas áreas"
Con el obstáculo del PCE salvado 'por los pelos', los funcionarios de la Fed todavía tienen el horizonte varios datos claves más hasta la esperada reunión del 16 y 17 de septiembre. El posiblemente más importante llegará el próximo viernes, con el informe oficial de empleo relativo a agosto. Antes, en la misma semana, la encuesta de vacantes de empleo JOLTS relativa a julio también dará importantes pistas. El otro gran hito será la publicación el próximo 11 de septiembre del índice de precios al consumo (IPC) de agosto.
El empleo tiene mucho que decir
Ahora mismo, parece que solo un muy fuerte dato de empleo o una sorpresa considerable el alzar en el indicador de inflación podrían comprometer una bajada de tipos que se ha convertido casi en una cuestión nacional. No obstante, con el gran debate que existe en torno al rumbo de la Fed, con constantes injerencias de la Casa Blanca, cualquier detalle se magnifica o altera las previsiones.
Como explican los estrategas de UniCredit Research, el dato de empleo de agosto aclarará si las importantes revisiones a la baja en las nóminas no agrícolas de mayo y junio conocidas en el informe de julio fueron temporales o más bien el comienzo de una desaceleración más pronunciada. "Nuestra hipótesis de base es la primera, ya que la incertidumbre económica se ha atenuado en cierta medida, las condiciones financieras han mejorado y los indicadores adelantados, como las intenciones de contratación de las pequeñas empresas, han repuntado recientemente. Esperamos que las nóminas aumenten en 100.000 en agosto, frente a una media de solo 35.000 en los tres meses anteriores", pronostican.
De la misma manera, estiman que la tasa de desempleo probablemente se mantenga en el 4,2% mientras que los ingresos medios por hora probablemente aumentaron un sólido 0,3% intermensual. En lo que atañe a la encuesta JOLTS, en UniCredit vaticinan que las ofertas de empleo apenas variaron en julio, situándose en 7,4 millones, y que la tasa de despidos probablemente se mantuvo baja.
"La Fed ha abierto la puerta a una bajada de los tipos de interés, pero la magnitud de esa bajada dependerá de si la debilidad del mercado laboral sigue pareciendo un riesgo mayor que el aumento de la inflación. El índice de precios PCE de hoy, en línea con las previsiones, mantendrá la atención centrada en el mercado laboral. Por ahora, las probabilidades siguen favoreciendo una bajada en septiembre", concluye Ellen Zentner, de Morgan Stanley Wealth Management.