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El BCE avisa de un riesgo financiero imperceptible pero letal: "Es donde menos visibilidad tenemos y más rápido se mueve todo"

  • La banca en la sombra está creciendo con intensidad en la zona euro
  • Los activos en este opaco sector superan ya los 42 billones de euros
  • "Están apareciendo luces y señales de precaución frente a nosotros"

Tanto va el cántaro a la fuente... Los grandes organismos financieros internacionales llevan tiempo alertando sobre el desmedido crecimiento de la banca en la sombra. En esta ocasión la advertencia llega desde una economista de renombre y cuyo papel es vital en el Banco Central Europeo. Además, su toque de atención ha sido más duro y perturbador que en otras ocasiones. Una alta funcionaria del BCE ha dicho que el "notable" crecimiento de los fondos privados y otras fuentes de financiación fuera de los bancos regulados es la mayor amenaza a la estabilidad del sistema financiero de la eurozona.

"Lo cierto es que están apareciendo luces de precaución frente a nosotros", ha asegurado al Financial Times Elizabeth McCaul, miembro del Consejo de Supervisión del BCE que cuenta con una dilatada carrera en el sistema financiero de EEUU, donde ha ocupado varios puestos en instituciones de supervisión. McCaul, que también trabajó en sus inicios en Goldman Sachs, tiene un profundo conocimiento de la banca y de sus cañerías. Esta experta está observando ciertos signos de alarma que deben controlarse, puesto que en el sector financiero el cortocircuito en un punto aislado puede terminar desatando un fuego en la esquina opuesta.

"La más importante (de estas señales de alarma) es probablemente en la que tenemos menor visibilidad y donde las cosas pueden moverse más rápido que en la dinámica crediticia normal: ese es el mercado de intermediarios financieros no bancarios". Los intermediarios financieros no bancarios, la denominada como banca en la sombra, tiene activos solo en la eurozona por valor de 42,9 billones de euros en el tercer trimestre del año pasado, frente a los 38 billones de euros en poder de los prestamistas tradicionales. Aunque las comparaciones entre el sector financiero y la economía real no tienen mucho sentido, resulta asombroso pensar que esos 42,9 billones de euros equivalen a más de 30 economías de España y unas tres economías de la zona euro al completo. En 2018, la banca en la sombra posaba sus manos ya sobre más de 30 billones.

A nivel mundial, los bancos en la sombra poseían alrededor de 63 billones de dólares en activos financieros en las principales jurisdicciones mundiales a finales de 2022, lo que representa el 78% del PIB mundial, frente a los 28 billones de dólares y el 68% del PIB mundial en 2009, según datos recogidos por S&P Global.

El crecimiento del sector desde la crisis financiera mundial ha sido "notable" y "algo que siempre nos preocupa", asegura McCaul. "Está fuera del perímetro regulatorio y de supervisión bancaria", asegura esta experta, destacando que los vínculos opacos entre el sector y los bancos a través de acuerdos de recompra, líneas de crédito o derivados generan preocupaciones sobre lo que esto "se traduce en riesgos sistémicos".

Además, McCaul ha admitido al FT que hay señales que revelan cómo estos riesgos pueden materializarse repentinamente. Eventos como el colapso de la oficina familiar Archegos Capital Management hace tres años, que resultó en pérdidas de 10.000 millones de dólares para bancos de inversión, incluidos Credit Suisse y Nomura, son solo un ejemplo de cómo la caída de unos de estos jugadores puede desatar un efecto dominó en el sistema bancario. "Hemos tenido problemas. Tal vez incluso más que momentáneamente", asegura la funcionaria del BCE, añadiendo que la crisis de deuda (fugaz crisis) de Reino Unido hace dos años impulsada por las pérdidas en estrategias complejas vinculadas a derivados en los fondos de pensiones fue "otra señal de advertencia".

"Los intermediarios financieros no bancarios se han convertido en una parte cada vez más importante del sistema financiero mundial, representando algo menos de la mitad del total de activos financieros en 2021. Se les denomina bancos en la sombra porque prestan servicios similares a los de los bancos comerciales, como facilitar el crédito y gestionar el ahorro, pero quedan fuera del ámbito de la regulación bancaria. El sector ha crecido rápidamente desde la crisis financiera mundial, a medida que las instituciones financieras no bancarias han ido llenando el vacío de crédito provocado por una regulación más estricta de los bancos comerciales", explica con detalle Ariane Curtis, analista de Capital Economics.

Fue el economista Paul McCulley, exdirector de Pacific Investment Management, más conocido como Pimco, el que apodó a estas instituciones como bancos en la sombra. Desde entonces, este apelativo se ha utilizado de forma habitual por la prensa. Sin embargo, la propia industria considera que este apodo incluye cierta connotación negativa (opacidad y misterio) que no es buena. En la actualidad se está extendiendo el uso de las siglas NBFI (Instituciones Financieras No Bancarias).

Nuevas fuentes de financiación

Los bancos en la sombra constituyen una importante fuente de financiación alternativa en varios países, por ejemplo, al ofrecer soluciones para financiar activos a largo plazo con pasivos congruentes, admiten Nicolas Charnay y Mehdi El mrabet en un informe de S&P Global. También pueden mejorar la eficiencia y la profundidad de un sistema financiero al poseer activos con estructuras de vencimiento y características crediticias que pueden resultar poco atractivas para los bancos tradicionales. En el mejor de los casos, los bancos en la sombra pueden hacerlo sin añadir un riesgo adicional significativo, añaden. Sin embargo, aclaran "algunos bancos en la sombra tienen un apalancamiento elevado, desajustes estructurales de liquidez y/o una fuerte exposición crediticia a segmentos económicos específicos, como la financiación inmobiliaria. Esto hace que algunos fondos de cobertura o empresas de financiación sean especialmente vulnerables a una posible pérdida de confianza de los inversores".

Las NBFI existen desde hace décadas. No obstante, su expansión por Europa es un fenómeno más reciente. Pese a ello, estas instituciones han alcanzado el tamaño suficiente para convertirse en un riesgo real para el sector financiero en su conjunto. A medida que los tipos de interés han ido al alza en los últimos dos años, el riesgo de que se rompiese algo en el sector financiero ha ido en aumento, con la banca en la sombra en el punto de mira al ser un sector tan expuesto al riesgo de liquidez y sin acceso directo a las líneas de crédito del BCE. "A diferencia de los bancos tradicionales, los bancos en la sombra no pueden acceder a la financiación de emergencia de los bancos centrales en momentos de tensión", certifican Nicolas Charnay y Mehdi El mrabet en un informe de S&P Global.

Adam Slater, analista de Oxford Economics, hace hincapié en que los activos de los bancos en la sombra han crecido sistemáticamente más rápido que los activos bancarios en los últimos años, alcanzando los 68 billones de dólares en 2021 en la 'medida estricta', que se compone de "entidades que las autoridades han evaluado como involucradas en actividades de intermediación crediticia que pueden plantear riesgos de estabilidad financiera similares a los de los bancos". Los activos de este grupo de entidades crecieron a un ritmo del 8% anual entre 2016 y 2021, frente al 5,5% anual de los bancos ordinarios.

Una pila de riesgos

La banca en la sombra está enormemente expuesta a lo que se conoce como el riesgo de transformación (o desajuste entre activos y pasivos). Mientras que una buena parte de sus activos ofrecen rentabilidades bajas (producto de los años de bajos tipos), su financiación de corto plazo se ha encarecido sobremanera en los últimos años con las subidas de tipos. Estas entidades tienen que refinanciar casi a diario muchos de sus pasivos, pagando cada vez un precio mayor, mientras que sus activos pueden tener vencimientos de varios años.

"La preocupación común entre estas instituciones es que se comportan de forma procíclica, proporcionando liquidez en épocas de bonanza, pero demandando liquidez en períodos de tensión del mercado. Por lo tanto, tienen el potencial de amplificar las perturbaciones, lo que es especialmente preocupante en el actual entorno de tipos de interés más altos. Otra preocupación es que las mayores pérdidas en los activos de esta banca en la sombra -potencialmente desencadenadas por unos tipos más altos - podrían causar también problemas de solvencia", añade Curtis.

"Los reguladores siguen preocupados por el sector bancario en la sombra, en particular por los elevados niveles de riesgo de crédito y transformación de vencimientos de algunos segmentos, su capacidad para amplificar las tensiones de liquidez en momentos de tensión y su interconexión con los bancos", coincide Slater. Aunque concede que la interconexión de los bancos en la sombra con los bancos ha disminuido gradualmente en todo el mundo desde 2013, el experto sigue viendo motivos de preocupación, como el uso del apalancamiento por parte de las entidades bancarias en la sombra.

A primera vista, rematan los analistas de S&P Global, los vínculos financieros directos entre los bancos tradicionales y los bancos en la sombra parecen limitados, pero alertan de que hay más de lo que parece: "En primer lugar, los agregados globales ocultan posibles concentraciones de exposiciones al riesgo en determinados bancos. En segundo lugar, los vínculos pueden adoptar formas menos fáciles de observar, como las exposiciones a derivados. En términos más generales, la presencia significativa de bancos en la sombra en determinados sectores económicos o países puede hacerlos sistémicamente relevantes. En situaciones de tensión, podrían crear un problema para los bancos mundiales simplemente propagando o exacerbando los riesgos financieros".

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