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Un inesperado aliado de Moscú abre la compuerta al petróleo ruso para inundar los dos mercados más grandes de Asia

  • Rusia sustituye a Arabia Saudí como proveedor de crudo de China y la India
  • El petróleo saudí viaja más lejos para ceder su espacio a crudo ruso
  • Esto forma parte de la estrategia de Riad para mantener la unión de la OPEP+

El petróleo ruso ha sobrevivido a las sanciones de Occidente sin despeinarse. Son muchos los factores que han permitido a Rusia seguir vendiendo su crudo por medio mundo sin demasiados obstáculos, pero hay uno de ellos que ha resultado clave y del que se ha hablado muy poco: la permisividad de Arabia Saudí (socio de Rusia en la OPEP+) para 'perder' a sus grandes clientes en favor de Rusia. Obviamente, Riad ha realizado este movimiento con la garantía de que su petróleo se iba a seguir vendiendo en otras geografías, pero aun así revela la estrecha colaboración entre Rusia y Arabia Saudí pese a los encontronazos que protagonizan en más de una reunión del cártel petrolero.

Rusia y Arabia Saudí han sido históricamente competidores en el mercado de petróleo. Incluso tras el nacimiento de la OPEP+ (la OPEP más Rusia y sus aliados), Moscú y Riad han tenido importantes desencuentros, incluida la 'guerra de precios del petróleo' previa al estallado del covid. Sin embargo, desde que Rusia se ha visto orillada por Occidente, Arabia Saudí se ha convertido en un inesperado aliado de Moscú en el mercado de crudo, cediendo sus mercados clave para permitir que Rusia siga vendiendo su crudo. Los datos y la agencia Bloomberg así lo confirman.

Arabia Saudí está perdiendo importantes clientes en medio de los drásticos recortes de producción orquestados por la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Esta reducción de la producción, además, está llevando a que Riad sufra también una caída de su cuota de mercado. Según informan desde la agencia Bloomberg, Arabia Saudí ha sufrido en junio una nueva caída de sus envíos de petróleo al exterior. Las exportaciones han caído a mínimos de 10 meses en junio en medio de una dura competencia en mercados clave mientras sus propias necesidades se disparaban.

Las exportaciones de crudo del reino, estimadas por Bloomberg utilizando datos de seguimiento de buques y comparadas con cifras recopiladas por otros proveedores de datos, ascendieron a unos 168 millones de barriles el mes pasado, equivalente a unos 5,6 millones de barriles por día. Esta cantidad estuvo apenas 250.000 barriles por día por encima del nivel más bajo visto desde el inicio de la pandemia del covid-19.

Arabia Saudí pierde poco a poco a China e India

Si se pone el foco de atención en dos de los mayores clientes del país (China y la India), la situación parece aún peor. Los flujos de petróleo a la India les ha ido un poco mejor, cayendo 'solo' a su nivel más bajo desde mediados de 2021. Pero lo que a priori parecería más preocupante es que los envíos a un mercado que se encuentra a solo unos días de viaje desde las terminales de exportación de Arabia Saudí, en el Golfo Pérsico (China), han tenido una tendencia constante a la baja desde principios de 2022. Y en esa observación se encuentra una pista de una de las razones de la caída: Rusia, miembro de la OPEP+.

Hacía casi cuatro años que Arabia Saudí no vendía tan poco petróleo a China, el mayor importador de crudo de mundo entero. La flota fantasma de Rusia ha fagocitado el petróleo saudí para 'meter' su propio crudo en los puertos chinos, una operación maestra que ha permitido a Moscú seguir ingresando cientos de millones de dólares por sus ventas de crudo.

Con alrededor de 1,27 millones de barriles por día, la cantidad de crudo saudí enviada a China el mes pasado fue la menor desde mediados de 2020, durante los peores momentos de la caída de la demanda de petróleo inducida por la pandemia. Aunque según informaciones de Reuters, este descenso de los envíos comenzará a revertirse en agosto poco a poco. Ante la pérdida de mercados tradicionales en Europa después de que sus tropas invadieran Ucrania en febrero de 2022, Moscú estaba desesperada por encontrar otros mercados para colocar su crudo. Para mantener los envíos de petróleo al exterior, Moscú levantó una flota en la sombra con más de 400 buques petroleros que navegan con banderas de países... digamos poco conocidos y que llevan el crudo ruso de un punto a otro del mundo.

Los intentos de Occidente por poner coto a esta flota fantasma no han tenido éxito y Moscú ha podido continuar con sus exportaciones, alimentando con estos ingresos la maquinaria bélica en Ucrania. El tope al precio del petróleo ruso decretado por el G-7 con EEUU a la cabeza y la UE ha hecho aguas entre acusaciones de dejadez y falta de celo por parte de las potencias occidentales. Recientemente, la decisión de Reino Unido de sancionar directamente un barco en el Báltico por sospechas de que pertenecía esta flota en la sombra, ha abierto una vía para golpear al Kremlin, demostrando también la debilidad de los esfuerzos realizados hasta ahora.

Aunque el pasado otoño el Tesoro de EEUU se puso las 'pilas' y consiguió amedrentar a navieras griegas que ayudaban a Putin y a compradores indios, lo cierto es que los barriles rusos con descuento han encontrado a un comprador de excepción en Nueva Delhi. El comercio de crudo entre los países ha aumentado de forma espectacular: de vender cero barriles de crudo a la India en 2021 a alrededor a 1,65 millones de barriles por día en el segundo trimestre que acaba de finalizar. En China, el mayor mercado de crudo de Arabia Saudí, la competencia proviene no sólo de Rusia sino también de Irán y Venezuela, dos países que, como Rusia, se enfrentan sanciones que impiden las ventas a compradores occidentales. En un tono jocoso se puede decir que a China parece que solo le atrae el petróleo sancionado por Occidente, aunque la realidad es que Pekín actúa en beneficio propio y compra el crudo que casi nadie se atreve a adquirir, por lo que suele hacerlo con cierto descuento.

Aunque toda esta historia puede encajar en un mercado competitivo (China ahora compra el crudo ruso porque es más barato), desde Bloomberg aportan un dato clave: "Arabia Saudí parece haber estado dispuesta a ceder estos mercados a sus aliados, en particular a Rusia, como precio que debía pagar para mantenerlos dentro de la alianza OPEP+".

El 'juego' de Arabia Saudí

Tras sus enfrentamientos en el pasado, el último en 2020, esta 'pinza' entre Moscú y Riad ha llamado la atención de los analistas. El veterano estratega del petróleo Jean Ergas, de Tigress Financial Partners, llegó a comparar este acuerdo tácito con el pacto entre la Alemania nazi y la Unión Soviética justo antes de la Segunda Guerra Mundial. "La referencia a la alianza de preguerra entre Hitler y Stalin es provocativa, pero este nuevo acuerdo está teniendo un efecto galvanizador. EEUU respondió a la escalada de precios recurriendo a su reserva estratégica de petróleo, acumulada precisamente para un momento así. Así evitó que Rusia impidiera que el mundo occidental pagara el rescate del precio del petróleo. Pero como ya lo ha hecho una vez, EEUU no puede volver a agotar su reserva. Los inventarios de petróleo de EEUU son mucho más bajos ahora", explica John Authers, columnista y experto de Bloomberg

Para hacerse una idea del papel que está jugando Arabia Saudí, hace suyas las palabras de la académica de Cambridge Helen Thompson y pide una visión de conjunto: "Junto con el dinero que el reino está derrochando en el deporte, desde la creación de un rival del circuito de golf de la PGA hasta el pago de cantidades absurdas para traer a Neymar y Ronaldo a la liga saudí, está adoptando un nuevo papel agresivo en el mundo. Citando a Ergas, la estrategia consiste en decirle a Estados Unidos que podemos vivir sin vosotros. Con sus nuevos mercados orientales y su alianza con Rusia, Arabia Saudí ha puesto un suelo de unos 70 dólares bajo el precio del petróleo".

En adelante, Riad, con unos costes de producción muy bajos, puede luchar con Rusia para mantener a China y la India como grandes clientes. Pero lo cierto es que Arabia Saudí ha preferido enviar su petróleo a Europa, por ejemplo, en lugar de competir con su aliado de la OPEP+. Desde Bloomberg explican que no hay señales de que la paciencia de Riad se esté agotando. Pero una vez que los recortes de producción comiencen a flexibilizarse (allá por octubre), la historia podría cambiar. Habrá más petróleo en el mercado y los mismos clientes.

Abordando este horizonte desde una perspectiva política, los analistas de Capital Economics intentan dirimir en qué dirección se moverá el príncipe heredero al trono saudí, Mohammed bin Salman (MbS). "Se cree firmemente que MbS obligó a Ali Al-Naimi (anterior ministro de Petróleo) a jubilarse anticipadamente en 2016. MbS quería reducir la producción de petróleo y aumentar los precios, mientras que Al-Naimi quería mantener una producción elevada para mantener los precios bajos y expulsar del mercado a los productores con costes elevados".

"Al final, MbS se impuso. Del mismo modo, MbS habría llamado directamente a su hermanastro y ministro de Petróleo, el príncipe Abdulaziz, para presionar a favor de un recorte más agresivo de la producción de petróleo de dos millones de barriles diarios a finales de 2022. Por supuesto, la producción de petróleo aumentará (aunque gradualmente) a partir de octubre. Pero, a medida que se acerca el pico de la demanda de petróleo, MbS podría enfrentarse a la disyuntiva de mantener los precios del petróleo más altos durante más tiempo o volver a la política de Al-Naimi de aumentar la producción para recuperar cuota de mercado. Por si sirve de algo, creemos que el Reino acabará optando por lo segundo", escribe James Swanston, de Capital Economics en una nota para clientes.

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