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Europa ha desactivado el gran temor del BCE: que el euro sucumba frente al dólar y encienda la inflación

  • Europa ha matizado mucho los recortes de Lagarde...
  • ... y ciertas sorpresas 'macro' han debilitado al dólar
  • "Los riesgos de una depreciación inflacionaria están contenidos"

Un gran temor se había instalado hace no tanto en Europa. La Fed ha cambiado totalmente el ritmo y, mientras el BCE ya encamina para este mismo mes de junio su primer recorte de tipos, la fortaleza tanto de la economía como la inflación estadounidense han puesto patas arriba el cronograma de la institución norteamericana. Esta diferencia puso sobre la mesa un gran peligro: un dólar más fuerte de lo esperado que prendiese la inflación en el viejo continente, sacudiendo precisamente los planes de Fráncfort. Incluso algunos analistas volvían a apuntar al fantasma de la paridad. Sin embargo, esta amenaza parece conjurada después de un potente avance del euro del 2,2% desde mínimos de abril.

A pesar de que en el cómputo global del año haya caídas, la realidad es que los expertos dan por hecho que el BCE ya no tendrá que preocuparse por este frente, pues creen que los movimientos entre ambas monedas serán siempre laterales y transitarán un camino de estabilidad. Un asunto que suponía un importante foco de preocupación pues, según el último informe de Swiss Re, una caída del 1% del euro frente al dólar equivale a 12 puntos básicos de inflación en la zona euro. Y, por lo tanto, una importante caída tendría un gran efecto sobre los precios en Europa.

"El dólar ahora está a la defensiva, por un lado los datos de EEUU se han suavizado claramente, mientras que las orientaciones de la Reserva Federal han generado dudas en torno a un contexto algo más favorable con los tipos", explican los expertos de Bank of America. En ese sentido señalan que la reunión de mayo ha sido clave, cuando todo el mercado incluso veía a una Fed pensando en subir los tipos, Powell siguió hablando de recortes y "aunque se inclinó por un mantenimiento, echó un jarro de agua fría sobre la postura más restrictiva".

Los datos de la inflación han sido el último elemento que ha 'templado las aguas'. En particular porque se había generado una gran preocupación de que la subyacente siguiera escalando y, tras tres lecturas en el 0,4%, esta se situó en el 0,3%. Un leve alivio para los más pesimistas. Al mismo tiempo se han dejado sentir signos de moderación en el empleo en el mes de abril con 175.000 nuevas nóminas no agrícolas tras las 315.000 registradas en marzo. Por su parte, el PIB también aflojó, quedándose en el 1,6% en el primer trimestre de 2024, frente al 3,4% del último periodo en 2023 y las previsiones del 2,5%.

Estas cifras han llevado a que se abra la puerta a una mayor debilidad del dólar, aunque los inversores cada vez son más pesimistas con los recortes. De hecho, el mercado de 'swaps' recogido por Fedwatch, estima que se producirá un único recorte -en noviembre- durante todo 2024. Y de hecho, la probabilidad de un segundo movimiento en diciembre ha venido cayendo, situándose en el 29% actualmente frente al 35% de hace solo una semana y casi en línea con las previsiones del mercado hace solo un mes. En cualquier caso, la menor fortaleza de los datos de EEUU está dando un respiro a la fortaleza del dólar.

Para los analistas de ING, "queda bastante claro que el dólar está perdiendo terreno, pues esta tendencia se ha instalado". Aunque dejan claro que todo puede cambiar con los datos del viernes sobre el PCE básico, creen que el dólar "está en territorio bajista y en el corto plazo, podría estabilizarse" De hecho, el banco neerlandés cree que el dólar y el euro se estabiliza entre los 1,08 y los 1,09. Los analistas de Bankinter creen exactamente lo mismo y sitúan sus previsiones para la divisa europea entre un 1,05 y un 1,1 dólares para diciembre de 2024.

Benoit Anne, director del grupo de soluciones de inversión de MFS Investment Management, explica que además, el dólar "puede estar tácticamente sobrevaluado" y, por lo tanto "puede estar potencialmente sujeto a algunos riesgos a la baja". El experto señala que "teniendo todo esta en cuenta, no prevemos ningún riesgo importante para el euro en el futuro, incluso si el BCE termina flexibilizando más que la Fed".

En Rabobank también creen que ha llegado una 'era de estabilización' con un suelo de 1,02 dólares y un techo de 1,12. Todo dependiendo de las 'sorpresas' macro que puedan sucederse, aunque desde la firma neerlandesa dejan claro que "creemos que el mercado ha descontado demasiados recortes para la Fed". Aunque, en cualquier caso, "la debilidad de la industria manufacturera alemana" siguen amenazando al euro. Además de que "una inflación enconada en EEUU mantendrá los precios pegajosos tanto en 2024 como en 2025".

Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad, que confirma que "esta es la cuestión que más están valorando el BCE y la Fed a la hora de llevar una política coordinada". ve también un panorama sin turbulencias. "Aunque hay cierta demora creemos que se moverá en los 1,05 y los 1,12 dólares" es decir, que no se va a separar "de la zona en la que lleva cotizando desde finales de 2022".

La 'sorpresa' de Europa

Por su parte los analistas de Bank of America explican que, mientras esto ocurría en EEUU en Europa se ha vivido un proceso totalmente contrario. "Las últimas semanas han estado marcadas por sorpresas alcistas". Destacan los últimos datos del PIB de la eurozona que, a pesar de haber entrado en recesión a finales de 2023, se confirmó la salida del territorio de la contracción en el primer trimestre con un aumento del 0,3% el primer trimestre. Por su parte, aunque el IPC, aunque más cercano al objetivo, se estancó el último mes en el 2,4% y en el 2,7% para la subyacente.

Por su parte, el índice PMI de la eurozona ha sumado optimismo al alcanzar el máximo en doce meses, situándose en los 52,3 puntos (50 puntos es el umbral de crecimiento). "A mediados del segundo trimestre se registraron aumentos más rápidos de la actividad empresarial, los nuevos pedidos y el empleo, mientras que la confianza empresarial alcanzó un máximo de 27 meses", defendía S&P Global en la publicación de los datos.

Desde Swiss Re dejaban claro que estos datos han provocado que "el crecimiento de Europa se está recuperando más rápido de lo esperado". Una situación que, para Charlotte Mueller, analista de la empresa helvética, "ha provocado que se desvanezcan las esperanzas de una flexibilización monetaria importante". Esto para la firma habría provocado que "los riesgos de una depreciación inflacionaria del euro (o al menos que eso limite al BCE) está prácticamente contenido pues deja a los tipos en Europa en claro territorio restrictivo".

"La victoria sobre la inflación estará plagada de obstáculos, especialmente sobre el sector servicios"

El IPC es para Mueller el principal motivo, alegando que la inflación en el sector servicios está siendo elevada (4%) y, a pesar de que esta tiene un camino claro hacia abajo "con un enfriamiento a medida que los salarios se desaceleren y la tensión del mercado laboral continúe disminuyendo", la realidad es que será un camino accidentado. Esta 'victoria sobre los servicios' queda totalmente en suspenso de momento hasta el tercer trimestre pues este verano estará "lleno de obstáculos" debido a los grandes eventos que se adueñarán del continente este verano.

Desde las ERA's Tour de Taylor Swift, la sexta gira de la cantante estadounidense, hasta la Eurocopa de Alemania, pasando por los Juegos Olímpicos de París. "Estos eventos deportivos y culturales tienen efectos en la economía más amplia al aumentar la demanda y los precios inelásticos de los servicios (por ejemplo, hoteles, restaurantes y transporte) en los países donde se celebran los espectáculos, así como el turismo indirecto en los países vecinos." sentenciaba Swiss Re. De hecho, incluso creen que esto hará subir la inflación general, ralentizando incluso la senda de recortes del BCE.

Un hombre con una camiseta de Taylor Swift en los alrededores del Bernabéu. / Matias Chiofalo (Europa Press)

Al mismo tiempo la economía del continente se habría mostrado fuerte, dando más argumentos para el BCE para mantener una hoja de ruta más agresiva con "un PIB que ha sorprendido al alza y que (entre otros factores) ha hecho que veamos brotes verdes". En ese sentido, la firma helvética elevó en su último informe su previsión de crecimiento de Europa al 0,7% para todo 2024, es decir, cuatro décimas más que en su estimación anterior. Esta mezcla de IPC (en servicios) resistente y una economía con sorpresas positivas, ha generado un importante cambio de percepción en el mercado. En ese sentido, el mercado de swaps recogido por Bloomberg cree solo en dos recortes de 25 puntos básicos (en junio y en octubre) con opción a uno más en diciembre, aunque muy disputada. Este consenso dista mucho de la idea inicial que había respecto al 'destiempo' con la Fed, donde se hablaba de una BCE recortando reunión a reunión.

Bank of America coincidía en que "los mercados se han visto forzados a reevaluar su postura sobre el BCE hacia un territorio más restrictivo y a asumir que su ciclo de flexibilización no ha iniciado un descenso en piloto automático. En ese sentido diversos miembros del BCE han reincidido declaración tras declaración en que el recorte en junio no implicará seguir recortando. El último en sumarse a esta tesis fue Philip Lane, que quiso dejar claro en una entrevista Financial Times que "salvo una gran sorpresa el debate seguirá siendo muy restrictivo" aunque "bajando un poco".

"Con solo tres recortes esperados por parte del BCE creemos que el diferencial con EEUU solo será de 55 puntos básicos"

La conjunción de estos datos factores lleva a Swiss Re a decir que "con solo tres recortes esperados por parte del BCE creemos que el diferencial con EEUU solo será de 55 puntos básicos frente a los 40 puntos básicos actuales". De este modo "la inflación importada debería quedar bastante amortiguada y, como tal, el BCE debería poder recortar antes más que la Fed sin provocar un gran aumento del IPC".

En cualquier caso, no todos defienden que este riesgo sea cosa del pasado. Un ejemplo de esto es Commerzbank, que explicaba en uno de sus último informes que un BCE adelantándose a la Fed "no es para nada una buena perspectiva para el euro-dólar' pues "deja pocas esperanzas para que se produzcan impulsos positivos para la divisa europea". En cualquier caso, aunque dejan claro que esto "supone un argumento claro para ver caídas en el euro", el destiempo "no significa que vayan a verse (retrocesos importantes) y hay poco que sugiera tal escenario, aunque no debe descartarse".

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