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El BCE avisa de que la caída del inmobiliario y las insolvencias amenazan el aterrizaje suave de la economía

Hay voces que ya cantan victoria, incluso dentro del Banco Central Europeo. La caída de la inflación y los brotes verdes en algunos puntos de la economía europea han llevado a que, por ejemplo, Yannis Stournaras, miembro del Consejo de Gobierno del BCE haya declarado que "el BCE ha logrado un aterrizaje suave" en la zona euro. Sin embargo, hay otros miembros de la institución que piden cautela, puesto que todavía no se han visto todas las consecuencias del impacto de la subida de tipos. Las insolvencias y el sector inmobiliario (sobre todo el comercial) podrían amenazar la 'calma' del aterrizaje suave que parece dominar en estos momentos la economía de la zona euro.

La economía de la zona euro parece haber dejado atrás la parte más de este ciclo de inflación, subida de tipos de interés y desaceleración económica. Ahora, los precios suben a un ritmo mucho más moderado, la primera bajada de tipos ya se atisba en el horizonte y algunos brotes verdes emergen en ciertas partes de la economía europea. El optimismo parece haberse contagiado a buena parte de los mercados y del BCE. Pero aún hay voces que llaman a la calma. El balance de los bancos está lleno de activos que aún pueden dar una 'coz' a los resultados de las entidades y generar turbulencias en los que parece un aterrizaje suave.

No solo eso, la economía global aún se enfrenta a una serie de riesgos que pueden agudizar el esperado incremento de la morosidad de la banca y aumentar las primas de riesgo de los activos de menor calidad, algo que también impacta en la banca de forma indirecta. Tales riesgos son la desaceleración-caída del inmobiliario en ciertas regiones, las tensiones geopolíticas, una cadena de suministros vulnerable o la llegada de múltiples elecciones (incluidas las europeas) en varias economías clave.

La advertencia de Buch (BCE)

La voz que más claramente ha expresado estas preocupaciones desde el BCE es la de Claudia Buch. La anteriormente vicepresidenta del Bundesbank alemán fue elegida en octubre como presidenta del Consejo de Supervisión del BCE en sustitución de Andrea Enria e imponiéndose a la española Margarita Delgado, que también aspiraba al puesto. En una entrevista publicada este lunes por el Financial Times (FT), Buch lanza sus advertencias sin tapujos: las expectativas de los mercados y economistas que apuntan a un aterrizaje suave de la zona euro no descuentan plenamente los riesgos geopolíticos y estructurales que se avecinan y sus efectos en las economías y los bancos, por lo que es necesario asegurarse de que el sistema sea lo suficientemente resistente.

"Es necesario un cambio estructural en nuestras economías, que inevitablemente se reflejará en los balances de los bancos porque son un reflejo de la economía real subyacente", advierte Buch, añadiendo que ya se están viendo aumentos en los incumplimientos y los atrasos. En concreto, la jefa de la supervisión del BCE apunta a la situación del sector inmobiliario, y en particular el inmobiliario comercial, que considera "un área vulnerable" al tratarse de un negocio muy cíclico al que, además, desde la pandemia, se le suma el impacto del teletrabajo, que afecta a la demanda de espacio para oficinas en el centro de las ciudades y está teniendo un reflejo en las valoraciones.

La subida del tipo de interés de referencia del BCE a un máximo histórico del 4% para hacer frente a la creciente inflación del año pasado "todavía tiene que filtrarse a través del sistema financiero", avisa Buch, añadiendo que las quiebras y los impagos de préstamos probablemente seguirán aumentando durante algún tiempo: "Es muy poco probable que se produzca un periodo de cambio estructural en el que no aumenten los impagos".

Las insolvencias europeas se redujeron drásticamente en 2020-22, cuando los gobiernos proporcionaron enormes cantidades de ayuda a las empresas para amortiguar el impacto de la pandemia y la crisis energética provocada por la guerra de Rusia. Pero desde entonces han aumentado por encima de los niveles anteriores a la pandemia, a medida que el estancamiento del crecimiento, el aumento de los costes de los préstamos y los altos precios de la energía pasaban factura a más empresas.

El ciclo de baja morosidad ha terminado

Los bancos de la región han aumentado sus beneficios gracias a la baja morosidad y a los altos tipos de interés, que han impulsado los márgenes crediticios. Sin embargo, a Buch le preocupa la autocomplacencia, ya que los métodos que utilizan los bancos para medir el riesgo son demasiado retrospectivos. "La mayoría de los modelos de riesgo que utilizan los bancos no nos dan una idea de cómo evolucionarán los riesgos en el futuro, porque se basan en el pasado", asegura.

"Estamos viendo un aumento en los préstamos morosos en parte porque tenemos tipos de interés más altos", apunta la presidenta del MUS, añadiendo que también está la presión por un cambio estructural, "y es extremadamente improbable que tengamos un período de cambio estructural en el que no haya un aumento de los impagos". Los impagos suelen venir, históricamente, correlacionados con un aumento del desempleo y de la caída de la inversión, lo que a su vez puede hacer temblar los pilares principales de la economía.

Los problemas de Austria y Alemania

Respecto al inmobiliario, los bancos del corazón de Europa deben tener sumo cuidado con la explosión a cámara lenta de este sector. El personal del Banco Central Europeo ha mostrado su preocupación en varios ocasiones, según explican desde la agencia Bloomberg. Después de interrogar e investigar a más de media docena de bancos alemanes y austriacos sobre sus préstamos al imperio de 23.000 millones de euros del magnate inmobiliario René Benko el año pasado, los trabajadores del departamento de riesgos del BCE salieron preocupado: existe la posibilidad de que estos bancos hayan estado acumulando pérdidas que aún no han reconocido.

La investigación, dirigida por un equipo de unos 20 reguladores, ha hecho saltar las alarmas sobre el riesgo que 'ocultan' los bancos alemanes y austriacos en sus balances. Y eso que el BCE aún no ha terminado de examinar los riesgos en los mercados inmobiliarios comerciales, aseguran desde Bloomberg. Varios miembros técnicos del BCE están todavía discutiendo nuevas medidas para garantizar que los bancos más expuestos a las partes vulnerables de la clase de activos puedan manejar las consecuencias. Estos incluyen provisiones adicionales y la mejora de sus garantías en relación con los préstamos.

Con todo, prometiendo estar "muy atenta" a esta cuestión, Buch quiere que los prestamistas utilicen escenarios más específicos para trazar cómo pueden materializarse los riesgos en el futuro. Los riesgos son variados. No solo el inmobiliario comercial: "Tomemos, por ejemplo, el escenario del Mar Rojo, o las fuentes de fragmentación de las cadenas de suministro globales: ¿cómo afectaría eso a los clientes corporativos específicos, a los sectores a los que está expuesto el banco?", señala al FT.

Con su línea de trabajo aún por ver, los analistas señalan que Buch defenderá una regulación exigente, lo que causará suspicacias en unos bancos que culpan a la excesiva regulación europea de hacer que coticen con descuento respecto a las entidades de EEUU. La propia Buch ya ha restado importancia a estas afirmaciones. "Esto es lo que a veces oímos del sector: que somos demasiado estrictos", dice, añadiendo que el BCE había calculado cómo afectarían las normas estadounidenses a los mayores bancos europeos y que sus requisitos de capital serían más elevados.

"En todo caso, no encontramos pruebas de que nuestras normas sean más estrictas para estos grandes bancos", argumenta. "Para los bancos europeos más pequeños y medianos, la normativa estadounidense se traduciría en unos requisitos de capital ligeramente inferiores. Pero estoy bastante contenta con nuestro enfoque más estricto, dado lo ocurrido recientemente en varios bancos estadounidenses de tamaño medio".

Las insolvencias en Europa y EEUU

No solo Buch. El último mapa de riesgos publicado por Allianz dejaba claro que los riesgos seguían siendo intensos para la economía: problemas de liquidez, insolvencias (producto de la subida de tipos global) o una cadena de suministros en constante peligro van a ser algunos de los vientos que podía generar turbulencias en el aterrizaje suave de varias economías: "De cara al futuro, varios factores seguirán desafiando el panorama de riesgos. En primer lugar, esperamos restricciones de liquidez en un entorno de elevada deuda pública y privada y tipos de interés".

"En segundo lugar, un crecimiento inferior al potencial en la mayoría de las regiones y un menor poder de fijación de precios por parte de las empresas reducirán el crecimiento de los ingresos", advierten estos expertos. "En tercer lugar, se espera que aumenten las insolvencias empresariales (+8% a nivel mundial en 2024), con Europa y Estados Unidos liderando la aceleración".

"En cuarto lugar, las cadenas de suministro globales están cambiando, lo que afecta a las economías con déficits gemelos, principalmente en las balanzas de cuenta corriente. Finalmente, una geopolítica cada vez más polarizada aumentará la incertidumbre en un año repleto de elecciones, en el que las economías representan el 60% del PIB mundial dirigiéndose a las urnas", advierten desde la aseguradora alemana.

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