Bolsa, mercados y cotizaciones

Este año tampoco es el del 'value': el 'growth' triplica su rentabilidad en 2024

A largo plazo la inversión 'growth' también gana
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En el mundo de la inversión el tiempo también pone a cada uno en su lugar. Al comienzo de este año 2024, cuando se anticipaba un inicio prematuro de las bajadas de tipos por parte de los bancos centrales, muchos analistas señalaban que, este sí, sería un año mejor para estar posicionado en compañías con un perfil value por encima del growth.

Entre los múltiples argumentos que podían postularse estaba, principalmente, que los sectores de crecimiento lo habían hecho mucho mejor durante los últimos años y también en 2023. El MSCI Growth, como representante de este tipo de inversión, se anotó más de un 35% el año pasado frente al 8,7% del MSCI Value. Además, en un entorno de tipos altos, las compañías de este perfil, sobre el papel, son más penalizadas en bolsa debido a que suelen contar con balances más pesados y ser más intensivas en capital, con lo que sus costes de interés son mayores y los flujos de caja futuros menos valorados.

Sin embargo, después de los primeros dos meses de 2024, el mercado le ha quitado la razón claramente a dichos analistas puesto que el crecimiento, con un 9% de revalorización en el año, prácticamente triplica al valor. Detrás de esta mejor evolución está, sin duda, el buen rally que están protagonizando algunas de las grandes tecnológicas mundiales. "A pesar de que en términos generales los resultados de las empresas de sectores considerados más value no están siendo nada malos, el mercado es muy tendencial y dado que las firmas asociadas al crecimiento también están siendo positivos en general, su cotización se sigue viendo impulsada en bolsa", explica Antonio Aspas, socio y consejero de Buy & Hold.

En este sentido, entre las firmas que más ponderan en este índice elaborado por Morgan Stanley están Apple, Microsoft, Nvidia, Amazon, Meta o Alphabet, entre otras. Estos valores han tenido una evolución desigual este año ya que mientras Nvidia ha rebotado otro 70% adicional a la subida del año pasado gracias a sus avances en Inteligencia Artificial, otras están sufriendo incluso pérdidas desde el primero de enero, como es el caso de la matriz de Google o de la propia Apple, que cae casi un 10% en este periodo.

"A este escenario, en el caso de las grandes tecnológicas, se suma la cantidad de dinero que sigue entrando a los fondos pasivos, que por puro efecto de capitalización sigue reforzando el lado comprador del mercado para las acciones de estos valores", apunta Aspas.

Este repunte de la gran tecnología, liderada por los Siete Magníficos, ha provocado que se abriera esta brecha con el value. "El descuento al que cotiza el value frente al growth está en máximos de dos años a pesar de que en este periodo las rentabilidades de los bonos se han incrementado, lo que históricamente favorece al value", explican desde Bank of America. "En esta ocasión, lo que hemos visto desde principios de año lo asociamos más a algo específico de las dinámicas de los sectores, especialmente en el tecnológico con la IA y en el del lujo, frente a la debilidad de la banca y la energía", agregan. "A partir de aquí no esperamos que la brecha se siga acentuando en los siguientes meses ya que prevemos que los rendimientos de los bonos desciendan aunque la inflación, y los tipos, sigan altas por un tiempo", concluyen.

Si atendemos a plazos más largos, la inversión el crecimiento demuestra también ser más rentable. En el último año esta se ha revalorizado casi un 35%, multiplicando por cuatro a la inversión en valor. En los cinco años más recientes, la proporción de ganancias ha sido de 100 a 30 mientras que si atendemos al conjunto de la última década, la brecha se abre hasta los 130 puntos.

Desde Icaria explican que "en una tesis de inversión growth, lo importante es el crecimiento de los beneficios ya que se trata de compañías con un crecimiento muy por encima del promedio de la economía y, por su naturaleza, este tipo de empresas suelen estar en sectores muy innovadores, donde es habitual que no haya dividendos, o sean muy pequeños". "Pensamos que 2024 será un buen año en general para la renta variable, aunque la mayor parte de las ganancias se cosechen en la segunda mitad del año a partir de la cual los bancos centrales deberían empezar a ser acomodaticios; mientras tanto, los inversores harán bien en mantener su exposición a acciones defensivas y de crecimiento de calidad, donde destacamos a la tecnología", exponen en Julius Baer.

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