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El BCE vuelve a atacar sin piedad al bitcoin y dice que "ha fracasado" pese a aprobar EEUU los ETF al contado

  • "Esto no cambia que es inadecuado como medio de pago y como inversión"
  • Desde el BCE se reitera que el valor razonable del bitcoin sigue siendo cero
Imagen: Alamy

Los economistas del Banco Central Europeo (BCE) han disparado recurrentemente sin ningún tipo de miramientos contra el bitcoin. En repetidos análisis, han insistido en que su valor es ficticio y lo han llegado a comparar con la célebre burbuja de los tulipanes vivida en los Países Bajos en el siglo XVII. La última andanada llega después de que las autoridades de EEUU, en concreto la Comisión del Mercado de Valores (SEC), aprobasen el pasado 10 de enero los fondos cotizados (ETF) de bitcoin al contado. Una decisión que ha llenado de positivas expectativas los argumentos de los tradicionales defensores de las criptomonedas, pero que no cambia la panorámica general para los expertos del supervisor de la eurozona.

"El bitcoin ha fracasado en su promesa de ser una moneda digital global descentralizada y sigue sin utilizarse apenas para transferencias legítimas. La última aprobación de un ETF no cambia el hecho de que el bitcoin no es adecuado como medio de pago ni como inversión", sentencian en un post del blog del BCE publicado este jueves sus economistas Ulrich Bindseil y Jürgen Schaaf, encargados ambos del área de Infraestructura de mercado y pagos.

"Para los discípulos, la aprobación formal confirma que las inversiones en bitcoin son seguras y el rally precedente es la prueba de un triunfo imparable. No estamos de acuerdo con ambas afirmaciones y reiteramos que el valor razonable del bitcoin sigue siendo cero. Para la sociedad, un nuevo ciclo de auge y caída del bitcoin es una perspectiva nefasta. Y los daños colaterales serán masivos, incluyendo el daño medioambiental y la redistribución final de la riqueza a expensas de los menos sofisticados", añaden ambos expertos.

Es innegable que el bitcoin ha vivido un generoso repunte desde sus horas más bajas a finales de 2022. El el camino, la criptomoneda ha pasado de los 17.000 a los 52.000 dólares. Es verdad que los inversores no se han lanzado de cabeza al token como sí ocurrió en 2021, cuando el bitcoin tocó su máximo histórico por encima de los 68.000 dólares con los estímulos monetarios y fiscales al máximo. Sin embargo, desde el otoño de 2023 el rally se ha visto alimentado por la perspectiva de un giro inminente en la política de tipos de interés de la Reserva Federal estadounidense, la reducción a la mitad de las recompensas por minado del bitcoin en primavera y, más tarde, la aprobación del ETF de bitcoin al contado por parte de la SEC.

"Unos tipos de interés más bajos habrían aumentado el apetito por el riesgo de los inversores y la aprobación del ETF al contado habría abierto las compuertas de Wall Street al bitcoin. Ambos prometían grandes entradas de fondos, el único combustible eficaz en una burbuja especulativa. Sin embargo, esto podría resultar ser un destello en la sartén. Aunque a corto plazo la entrada de dinero puede tener un gran impacto en los precios con independencia de los fundamentos, a largo plazo los precios acabarán volviendo a sus valores fundamentales. Y sin ningún flujo de efectivo u otros rendimientos, el valor razonable de un activo es cero. Separados de los fundamentos económicos, todos los precios son igualmente (im)plausibles, una condición fantástica para los vendedores de aceite de serpiente", se expresan en duros términos ambos economistas.

Bindseil y Schaaf (BCE): "El problema nunca ha sido la falta de posibilidades de especular con bitcoin, sino que solo se trata de especular"

Del mismo modo, defienden, el uso de los ETF como vehículos de financiación no modifica el valor razonable de los activos subyacentes: "Un ETF con un solo activo da la vuelta a su lógica financiera real (aunque existen otros en EEUU). Normalmente, los ETF pretenden diversificar el riesgo manteniendo muchos valores individuales en un mercado. ¿Por qué iba alguien a pagar comisiones a un gestor de activos por el servicio de custodia de un solo activo, en lugar de recurrir directamente al custodio, que en la mayoría de los casos es una enorme bolsa de criptomonedas, o incluso mantener las monedas gratuitamente sin ningún intermediario?".

Además, redoblan su argumento los expertos del BCE, ya existían otras formas sencillas de exponerse a bitcoin en bolsa o de comprar el token sin intermediación alguna: "El problema nunca ha sido la falta de posibilidades de especular con bitcoin, sino que solo se trata de especular". Para Bindseil y Schaaf, "resulta increíblemente irónico que la criptounidad que se había propuesto superar al demonizado sistema financiero establecido necesite intermediarios convencionales para extenderse a un grupo más amplio de inversores".

"El nivel de precios del bitcoin no es un indicador de su sostenibilidad. No hay datos económicos fundamentales, no hay un valor razonable del que se puedan derivar previsiones serias. No hay prueba de precio en una burbuja especulativa. Por el contrario, el reflotamiento de la burbuja especulativa demuestra la eficacia del lobby del bitcoin. La capitalización de mercado cuantifica el daño social global que se producirá cuando se derrumbe el castillo de naipes", prosiguen los dos autores del artículo.

Para los expertos del BCE, aparte de los factores temporales, hay tres razones estructurales que explican la aparente resistencia del bitcoin: la continua manipulación del precio en un mercado no regulado, sin supervisión y sin valor razonable, la creciente demanda como "moneda del crimen" y las deficiencias en la respuesta de las autoridades.

"La comunidad internacional reconoció inicialmente la falta de beneficios sociales positivos del bitcoin. Los legisladores dudaron en concretar regulaciones debido a la naturaleza abstracta de las directrices y a la preocupación por la divergencia del bitcoin respecto a los activos financieros tradicionales. Sin embargo, la presión de grupos de presión bien financiados y las campañas en los medios sociales impulsaron compromisos, que se entendieron como una aprobación parcial de las inversiones en bitcoin", denuncian.

En Europa, el Reglamento sobre Mercados de Criptoactivos (MiCA) de junio de 2023 tenía como objetivo frenar a los emisores y comerciantes fraudulentos de criptounidades con un enfoque eventual en las stablecoins y los proveedores de servicios, aunque sin regular y restringir el bitcoin per se. Al mismo tiempo, los actores menos informados podrían tener la falsa impresión de que con la MiCA en marcha, el bitcoin también estaría regulado y seguro.

En EEUU, el planteamiento de la SEC sobre los ETF de bitcoin implicó inicialmente compromisos, favoreciendo los ETF de futuros debido a su percibida menor volatilidad y menor riesgo de manipulación de precios. Sin embargo, una sentencia judicial de agosto de 2023 obligó a la SEC a autorizar los ETF al contado, lo que provocó el citado repunte en el mercado.

Impacto ambiental y blanqueo de capitales

Ambos especialistas también abordan el daño ambiental derivado del abundante uso de energía empleado en la minería de bitcoin y su papel en la delincuencia a gran escala. "Ni EEUU ni la UE han tomado hasta ahora medidas efectivas para abordar el consumo de energía del bitcoin, a pesar de la evidencia de su enorme impacto ambiental negativo", lamentan.

"La naturaleza descentralizada de bitcoin presenta desafíos para las autoridades, que a veces conducen a un fatalismo regulatorio innecesario. Pero las transacciones en bitcoin ofrecen seudonimato en lugar de un anonimato completo, ya que cada transacción está vinculada a una dirección única en la cadena de bloques pública. Por lo tanto, el bitcoin ha sido una herramienta maldita para el anonimato, facilitando actividades ilícitas y dando lugar a acciones legales contra los infractores mediante el rastreo de transacciones", escriben Bindseil y Schaaf.

En su artículo, ambos expertos recuerdan que el bitcoin sigue siendo la principal opción para el blanqueo de capitales en el mundo digital, con direcciones ilícitas que transfirieron 23.800 millones de dólares en criptomonedas en 2022, lo que supone un aumento del 68% respecto al año anterior. Aproximadamente la mitad de estos fondos se canalizaron a través de las principales bolsas, que, a pesar de tener medidas de cumplimiento, sirven como conductos para convertir cripto ilícito en dinero en efectivo.

Además, las criptomonedas siguen siendo el medio preferido para los pagos de ransomware, con ataques a hospitales, escuelas y oficinas gubernamentales que produjeron 1.100 millones de dólares en 2023, frente a los 567 millones de dólares de 2022. "Es importante que las autoridades estén vigilantes y protejan a la sociedad del blanqueo de dinero, los delitos cibernéticos y de otro tipo, las pérdidas financieras para las personas con menos formación económica y los grandes daños medioambientales. Este trabajo aún no se ha hecho", concluyen desde el BCE.

El pasado mes de enero, la economista Isabel Schnabel, miembro y para algunos 'voz cantante' entre los halcones del Consejo de Gobierno del BCE, reconocía en un encuentro con usuarios de la red social X haciéndole preguntas que "es muy poco probable que el BCE compre bitcoin". También se le preguntó si sería razonable que los bancos centrales mantuvieran pequeñas reservas de bitcoin junto a las de oro como estrategia de riesgo a largo plazo, a lo que la alemana contestó: "Los objetivos de la gestión de las reservas exteriores del BCE son la liquidez, la seguridad y la rentabilidad. El bitcoin es un activo especulativo que no cumple nuestros criterios para las reservas exteriores". Apuntando un poco más arriba, la presidente del BCE, Christine Lagarde, confesó públicamente hace unos meses que su hijo había invertido en criptomonedas y había perdido el 60% de la inversión.

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