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La Fed quiere reformar su "ventana maldita" para evitar una nueva crisis bancaria

  • Los bancos evitan la ventana de descuento por el estigma que eso supone
  • Las entidades temen usar la herramienta y que eso genere una crisis de confianza
  • La obligación de entrar una vez al año normalizaría su uso
La Fed quiere arreglar su 'ventana de descuento' y hacerla útil otra vez. Foto: Dreamstime
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La Reserva Federal se ha propuesto conseguir que se vuelva a utilizar su ventana de descuento sin que ello suponga un estigma para los bancos que acudan a ella, una realidad que ha castigado la efectividad del instrumento desde hace más de un siglo. El problema de esta herramienta es que, a día de hoy, hace que a los bancos que acuden a ella se les señale por miedo a que estén atravesando problemas, y eso genera una crisis de confianza que empeora la situación. El temor a utilizarla es tal que, en la crisis bancaria del año pasado, bancos en problemas como Sillicon Valley Bank, evitaron acudir a la Fed por miedo a que esto terminase siendo un problema añadido. Por eso la Fed quiere dar un lavado de cara esta herramienta para que los bancos vuelvan a utilizarla. Con la economía enfriando su crecimiento, el miedo a nuevos problemas en el sector puede estar llevando a la Fed a acelerar este proceso.

La ventana de descuento de la Reserva Federal estadounidense se utiliza desde la fundación de la institución para dar liquidez a los bancos que lo necesiten. En un principio, esta herramienta se utilizaba para ofrecer liquidez de forma flexible a los bancos que acudiesen a ella, y así lo hacían, pero hace más de 100 años, en 1920, la Fed hizo un cambio importante en el uso de la ventana que marcó un antes y un después en su efectividad. El organismo decidió entonces exigir a los bancos que demostrasen que tenían una razón legítima para hacer uso de la ventana, y debían probar que habían agotado cualquier otra alternativa de financiación privada. Desde ese momento se creó un estigma para quien se asomase por la ventana de descuento: sería, sin duda, un banco en problemas.

"Es una red de seguridad para el sistema financiero y para los bancos. Si tienes que usar la red de seguridad, significa que te has caído del balancín, y que necesitas ayuda. Definitivamente, hay un estigma en la ventana de descuento", explica Carl Carlson, presidente y CFO del banco Brookline Bancorp a Bloomberg. La Fed lleva años tratando de incentivar a los bancos a hacer uso del instrumento, pero estos quieren evitar a toda costa que se generen crisis de confianza en su institución. Sus evasivas han llegado al punto de que, en la crisis bancaria del año pasado en la que cayó Silicon Valley Bank (entre otros), la Fed percibió que los bancos evitaron acudir a la ventana (aunque muchos no tuvieron más remedio que hacerlo) usando como alternativa los préstamos privados, una vía que terminó siendo más cara de lo que esperaba.

La Fed quiere reformar la ventana lo antes posible, en un momento en el que la economía estadounidense está frenando su crecimiento, y hay temores por la posibilidad de que se produzca una recesión en los próximos meses. Aunque el año pasado la crisis bancaria tuvo su origen en las enormes pérdidas que tuvieron las entidades en sus carteras de renta fija, algo que, por el momento, no está ocurriendo en 2024, no se puede descartar que la banca sufra, en mayor o menor medida, las consecuencias de la ralentización económica en los próximos meses. Este es un escenario que la Fed querrá evitar a toda costa, después de haber conseguido, hasta la fecha, que la economía no descarrile por los esfuerzos que se han hecho para frenar el avance de la inflación.

La Fed toma cartas en el asunto

El primer paso que se está planteando tomar la Fed para intentar normalizar el uso de su ventana de descuento es obligar a los bancos a acudir a ella, al menos, una vez al año. Con esta medida pretenden ir diluyendo el estigma que tiene asociada la ventana, una nueva medida que el banco central ya estaría esbozando en borrador junto a otros organismos, como la Oficina de Control de la Divisa, y el Depósito Federal de Seguros del país. En el pasado, la Fed ha tratado de convencer a los bancos de que acudan a la ventana sin prejuicios, pero no lo ha conseguido. El pasado 1 de diciembre, Michael Barr, vicepresidente de supervisión de la Fed, ya declaró en una comparecencia que "los bancos deben estar preparados y dispuestos a utilizar la ventana de descuento, tanto en los momentos buenos, como en los malos", indica.

El problema es que, para poder mantener la confianza en las entidades que acudan a la ventana de descuento, se necesita la colaboración de otros agentes de mercado, como supervisores, agencias de calificación, analistas… para así evitar que la decisión de un banco termine castigando a la entidad por una crisis de desconfianza, uno de los peores enemigos de cualquier empresa cotizada.

"En la industria somos 100% reticentes a utilizar la ventana de la Fed, ya que te hace parecer débil", explicó el mes pasado Brian Moynihan, CEO de Bank of America, en una sesión del Senado estadounidense. "Tenemos que encontrar una manera de que esto cambie", destacó Moynihan. Y el problema no es solo la desconfianza: hay todo un sistema viciado, que complica enormemente que un banco pueda acudir a esta herramienta de la Fed sin tener problemas. Susan McLaughlin, miembro de la Fed durante más de 30 años, retirada en agosto, explica cómo muchos banqueros le explicaban que no acudían a la ventana ya que posteriormente tenían que rendir cuentas a sus supervisores o a comités internos de riesgos, entre otros problemas.

La ley de regulación bancaria Dodd-Frank, que se aprobó tras la crisis financiera de 2008, tampoco ha tenido efectos positivos en este sentido, ya que esta también ponía trabas a la capacidad de un banco para acudir a la ventana de descuento de la Fed. "En EEUU tenemos que decidir para qué queremos utilizar la ventana de descuento, y actuar en consecuencia para crear los incentivos necesarios para asegurarnos de que sea efectiva", señala McLaughlin. A su juicio, los reguladores deben alinear mejor sus prácticas de supervisión para asegurar que la herramienta de la Fed es "una fuente legítima de liquidez de corto plazo".

"Van a necesitar asegurarse por completo de que sea un instrumento competitivo", explica Christopher Whalen, presidente de Whalen Global Advisors, una consultora financiera. También hay quien cree que los esfuerzos de la Fed no van a ser fructíferos, y creen que el organismo debería optar por crear otro tipo de alternativa a la ventana, y darla por perdida. Una posible salida sería fortalecer el mecanismo de Facilidad de Recompras, las conocidas como "repos", un mecanismo que pueden utilizar los bancos del país para pedir prestados fondos a la Fed, a cambio de una contrapartida en forma de bonos.

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