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Europa se enfrenta a una grave escasez de café por culpa de la nueva regulación del grano

El futuro del café en Europa se ve amenazado por la nueva regulación. Fuente: Dreamstime
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En el intento por mejorar la sostenibilidad de la industria del café y pelear contra la deforestación mundial, Europa está arriesgándose a que se produzca una escasez en 2025. La última regulación sobre el grano que ha aprobado el Parlamento Europeo exige a quienes comercialicen café en la Unión que demuestren que el producto que venden no proviene de terrenos deforestados. La normativa está generando muchas dudas en la industria y fuertes críticas por parte de organizaciones de productores, además de algunos países, que están viendo una amenaza a su industria cafetera por parte de los reguladores europeos.

El cambio climático ya no es el único reto al que se tienen que enfrentar los productores de café. La nueva regulación europea para la industria del café está generando dolores de cabeza a las empresas del sector, que están viendo cómo su principal cliente (Europa es el mayor consumidor del mundo de la bebida) ha planteado exigencias que no están nada claras. La nueva normativa se aprobó el pasado mes de junio, y exige, según explican desde Coffee Barometer (un informe bianual que elabora un grupo de ONGs), que el café que se venden Europa sea producido de manera "libre de deforestación", lo que significa que "el terreno utilizado para la producción no debe haber sufrido deforestación o degradación forestal desde el 31 de diciembre de 2020". La normativa incluye también otro tipo de cultivos, como el cacao, la soja, la goma y el aceite de palma.

A partir del 1 de enero de 2025 las empresas tendrán que cumplir con estas exigencias, pero parece que la realidad es más compleja de lo que están teniendo en cuenta los reguladores de la Unión. El pasado 29 de junio, el día que se aprobó la nueva normativa, se dio una conferencia en Hanoi en la que participó, entre otros, Florika Fink-Hoiker, directora de medio ambiente de la Comisión Europea, un encuentro cuyo objetivo era "compartir un análisis de los requerimientos de la nueva regulación" y "proponer soluciones para apoyar al sector del café para que cumplan con la nueva normativa en el periodo de preparación de 18 a 24 meses". La conferencia parece que no logró cumplir con su objetivo, teniendo en cuenta que, seis meses después, la industria sigue alegando que hay falta de claridad en la normativa.

Muchas preguntas sin respuesta

Este mes de diciembre, en una conferencia en Vietnam, Vanúsia Nogeira, directora de la Organización Internacional del Café, ha tratado de explicar el gran reto que supone la nueva normativa europea para las empresas del sector. "Existen muchas dudas y preguntas que todavía no tienen respuesta", ha declarado la brasileña. Para poder hacer un seguimiento real de dónde proviene el grano que una compañía termina vendiendo en el mercado es necesario utilizar sistemas sofisticados, y hay productores de África y América Central que son muy vulnerables a la nueva regulación, según Nogeira.

La Organización avisa de que "la Unión Europea podría no tener suficiente abastecimiento de café en 2025" si el regulador no responde a las dudas que plantea la normativa, "el mayor reto para el año que viene", según Nogeira, y ya hay compañías, como Simexco Dak Lak, un exportador de café de Vietnam, que confirman que las reglas "no son claras en absoluto", ya que "no sabemos qué tipo de mapeo va a utilizar la Unión Europea. Hemos escuchado que habrá exigencias de geolocalización, pero no sabemos cómo tendremos que hacer las declaraciones, cómo vamos a seguir el rastro del café y cómo va a comprobar el regulador europeo los datos que nosotros aportemos", indican desde la compañía.

"No sabemos cómo tendremos que hacer las declaraciones ni cómo vamos a seguir el rastro del café", explican desde Simexco Dak Lak

Desde Coffee Barometer confirman la falta de preparación por parte de las empresas para poder cumplir las exigencias del regulador europeo, y plantean el daño que esto puede hacer a los pequeños agricultores que no serán capaces de vender a partir de ahora en el Viejo Continente. "Sin apoyo de los compradores, los pequeños agricultores no van a tener recursos para cumplir con la normativa, y sufrirán el impacto inicial de la normativa", indican.

"El concepto de un sector cafetero sostenible parece no ser más que una ilusión, si se tienen en cuenta los múltiples retos a los que se enfrentan los países productores. Los pequeños productores se encontrarán con alternativas económicas muy limitadas", insiste Coffee Barometer.

Algunos países no se han quedado cortos en sus críticas, como es el caso de Indonesia, que acusa a la Unión Europea de llevar a cabo "imperialismo regulatorio", o Malasia, que considerar que la normativa es un "esfuerzo deliberado" para aumentar los costes y las barreras de entrada a su sector del aceite de palma.

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