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Lecturas de un profesional CFA: El colapso de Alameda y FTX

El nombre de la empresa FTX 'escrito' con bitcoins. Foto: Istock.

Estas últimas semanas hemos asistido a uno de los juicios más mediáticos de los últimos tiempos, el juicio contra Sam Bankman-Fried (SBF) por las quiebras de FTX y Alameda Research. FTX, que en su momento más álgido fue la segunda plataforma de criptomonedas más grande del mundo (y que llegó a meter a su fundador entre las personas más ricas del planeta), quebró espectacularmente en noviembre del 2022 tras las fuertes caídas en el valor de sus activos cripto y la falta de liquidez que experimentó tras la retirada de los depósitos de sus clientes. Un año más tarde, el jurado intenta dar una explicación de hasta qué punto si la quiebra se debió a un fraude o si, por el contrario, fue simplemente el fruto de una sucesión de hechos desafortunados. Le puede interesar: Reseña de 'La red antisocial', germen de la película 'Golpe a Wall Street'.

Michael Lewis, que no necesita presentación, ya que ha sido el escritor sobre el mundo financiero más famoso de la última década, con libros como Moneyball, Flash Boys o The Undoing Project, acaba de publicar Going Infinite: The Rise and Fall of a New Tycoon, un libro que narra la creación y caída de FTX y de su fundador. Lewis ha sido el único periodista que ha vivido de cerca cómo era el día a día en FTX, ya que estuvo en Las Bahamas (sede de la compañía) los últimos meses antes de la quiebra de la compañía y con total acceso a SBF. De esas largas conversaciones que tuvo Lewis con SBF, cuyo contenido es inédito, se alimenta una gran parte del libro. El bitcoin se recupera tras la quiebra de FTX.

Como veremos más tarde, el libro ha sido duramente criticado por el tono benévolo que emplea Lewis con el personaje de SBF. Los fragmentos más importantes de la primera parte del libro son sin duda aquellos que relatan la experiencia de SBF como trader en Jane Street Capital, una de las empresas de trading de alta frecuencia más importantes del mundo. En esta empresa, primer y único trabajo de SBF antes de fundar Alameda y FTX, descubrimos cómo SBF aprendió hacer arbitraje de instrumentos financieros, cómo ideaba estrategias de trading para apostar por los candidatos en las elecciones americanas de 2016 y, en general, cómo aquella cultura despiadadamente competitiva de Jane Street enseñaba a pensar en términos probabilísticos y de apuestas.

SBF dejó Jane Street para en 2017 fundar Alameda Research, un hedge fund de cripto activos en el que SBF pensaba aplicar los mismos principios de trading que había aprendido en Jane Street y que tan buenos resultados habían tenido para esta empresa en la compraventa de activos convencionales como acciones y bonos. Alameda tuvo inicialmente algo de éxito aplicando estos mismos principios a lo que se conocía como la "prima kimchi", el fenómeno por el cual el precio de los bitcoins en Corea del Sur (y varios países asiáticos) era superior al del resto del mundo. La diferencia se debía a las ineficiencias legales de poder comprar y vender bitcoins en diferentes mercados. SBF se las ingenió para poder participar en muchos mercados y arbitró esa diferencia comprando bitcoins en el resto del mundo y vendiéndolos en Asia.

En su obra, Lewis nos describe a SBF como un joven brillante con un conocimiento profundo de matemáticas, probabilidad, valores esperados, apuestas y obsesionado con intereses altruistas. Para Lewis, SBF es simplemente un chico tremendamente descuidado al que el negocio se le fue de las manos. Sin embargo, tras leer el libro, otras fuentes, así como algunas de las declaraciones recientes en el juicio de FTX, es francamente difícil poder defender esta postura, ya que uno acaba siempre con la impresión de que SBF ha sido probablemente uno de los peores ejecutivos de la historia.

En el libro aprendemos que SBF no le importaba cómo había que vestir, le daban igual los compromisos adquiridos, así como la contabilidad y todos "los asuntos aburridos propios de personas mayores" y su empresa no contaba con un director financiero ni nada similar a un consejo de administración. Finalmente, tampoco le importaba estar jugando a videojuegos al mismo tiempo que era entrevistado o de estar levantando capital con algunos de los mejores inversores de venture capital del mundo.

Aunque es fácil siempre juzgar después de los hechos, otro aspecto inusual de SBF, del cual hablaba abiertamente con los periodistas, es su repulsa instintiva por los libros. Por ejemplo, esto es lo que SBF dijo en una de sus últimas entrevistas antes del colapso de FTX a Adam Fisher sobre su poca afición por los libros: "Soy muy escéptico con los libros. No quiero decir que no haya ningún libro que merezca la pena ser leído, pero sí que creo algo muy parecido a eso. Creo que, si has escrito un libro, las has jo**do, ya que debería haber sido un post de seis párrafos en un blog."

Para los seguidores de Charlie Munger, la anterior declaración debería encender todas las alertas sobre la personalidad de alguien que dice algo así. Según Munger, "en toda mi vida no he conocido a ninguna persona sabia (en un área de conocimiento amplia) que no leyera todo el tiempo – ninguna, cero. Te sorprendería saber cuánto lee Warren – y cuánto leo yo. Mis hijos se ríen de mí. Creen que soy un libro con patas."

Aunque un minucioso relato de la caída de FTX está todavía por escribirse según vayan saliendo a la luz más detalles, es bastante obvio que los dos problemas económicos fundamentales fueron los elevados niveles de deuda con los que operaba y la iliquidez de los activos que compraba. Alameda tomaba los depósitos de FTX, sin que los clientes de este lo supiesen, y los invertía en inversiones ilíquidas como start-ups, activos criptográficos e inversiones inmobiliarias. Dado que los depósitos podían ser retirados en cualquier momento, según los mercados cripto colapsaban durante el 2022 y la confianza en ellos disminuía, los depositantes de FTX retiraron todos sus depósitos al mismo tiempo, produciendo los clásicos estrangulamientos de liquidez tan comunes en la industria bancaria.

Los precios de las criptomonedas tienen una propiedad que George Soros denominó hace muchos años como "reflexividad". Este concepto se refiere al comportamiento autorreferencial que se produce entre los precios de los activos y las reacciones de los inversores. Los precios de los activos aumentan, generando entusiasmo entre los inversores, que a su vez generan una nueva ronda de incrementos en los precios. Estos, y especialmente los de las criptomonedas marginales que tenía Alameda, son muy vulnerables a estos efectos. Las criptomonedas, al no generar rentas para sus inversores, derivan únicamente su valor de la confianza que tiene la gente en ellas. Según los rumores del inminente colapso de FTX se extendían, la confianza en los tokens respaldados por FTX (cuyo uno de los mayores inversores era la propia Alameda) se hundían, haciendo que los activos de Alameda no tuvieran valor y por lo tanto acelerando la insolvencia de FTX.

Como mencionaba más arriba, el libro ha sido duramente criticado por el tono excesivamente benevolente de Lewis con SBF. En la versión de Lewis, con un poco de suerte quizás las cosas hubieran acabado de otro modo. En una entrevista publicada hace unas semanas para 60 Minutos, Lewis afirmó que: "Esto [FTX] no es un esquema Ponzi. Como cuando piensas, por ejemplo, en Bernie Madoff. El problema en estos casos es que no hay un negocio real. El dólar que entra se usa para pagar el dólar que sale. Y, en este caso, tenían realmente un gran negocio. Si nadie hubiese arrojado ninguna calumnia sobre el negocio. Si no hubiese habido una fuga de depósitos de los clientes, todavía estarían ahí haciendo toneladas de dinero".

Esta desafortunada conclusión, que no parecía muy sostenible hace meses, y menos ahora, después de varias de las declaraciones vertidas en el juicio, se ha encontrado inmediatamente con oposición en redes sociales. Por ejemplo, Taleb criticaba duramente en un tweet a Lewis diciendo que "la tragedia del buen escritor. Michael Lewis nunca tuvo ni idea de cómo funcionaba el mundo de las finanzas, y sin embargo se las arregló para engañar durante 34 años a gente no financiera que pensaron que tenía alguna idea sobre lo que estaba hablando".

Aunque la crítica de Taleb es quizás excesiva, lo que es innegable es que, aunque Lewis es un escritor magnífico, el tema del libro no es ni estimulante ni tampoco está en consonancia con uno de los puntos fuertes de Lewis como narrador, que es su capacidad de escribir historias edificantes y con finales "reconfortantes" (como en el caso de Moneyball o The Undoing Project). El tono correcto de Going Infinite debería haber sido, por ejemplo, el que utilizó McLean en su libro sobre Enron The Smartest Guys in the Room (el cuál reseñé recientemente), investigativo, minucioso y mordaz. Quizás Lewis, como Ícaro, voló muy cerca del sol y eso le ha impedido contar una historia más parcial. Dado los hechos que, aun, nos quedan por descubrir sobre FTX y Alameda, lo más probable es que el mejor relato sobre uno de los capítulos más aleccionadores en la historia del fraude financiero esté aun por escribir.

Javier López Bernardo, PhD., CFA, Miembro de CFA Society Spain.

Ficha técnica:

Título: Going Infinite: The Rise and Fall of a New Tycoon.

Autor: Michael Lewis.

Editorial: W. W. Norton & Company, 2023, pp.288, tapa dura.

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