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¿Puede Venezuela tumbar el petróleo? EEUU levanta las sanciones al crudo y gas de Maduro

  • Los expertos esperan que solo sume 300.000 barriles diarios los próximos meses
  • En el largo plazo, podría sumar 2 millones de barriles extra al mercado
Bandera de Venezuela (iStock)

Ya es oficial, el Gobierno de los Estados Unidos ha retirado las sanciones petroleras a Venezuela en un movimiento histórico que concluye un conflicto económico entre el país caribeño y Occidente que se remonta a 2017. En aquel entonces Maduro cerró el parlamento creando una Asamblea Constituyente que le confería plenos poderes, un 'autogolpe de Estado', según Estados Unidos, que acabó con la democracia en el país y derivó en un embargo comercial y una ofensiva económica de la Casa Blanca.

Pasados los años, la industria del país con más reservas de petróleo del mundo se ha convertido en un actor secundario en el mercado energético mundial. El levantamiento de las sanciones no está asegurado en el largo plazo, de momento, se aplicará durante seis meses a la espera de que Maduro cumpla sus pactos con la oposición y vaya dando los pasos adecuados para conducir a la república a unas nuevas elecciones, libres y con garantías en 2024.

Estados Unidos tomó esta decisión en un momento de incertidumbre para el 'oro negro'. El combustible se encuentra subiendo desde que la OPEP y, particularmente, un acuerdo externo de Arabia Saudí y Rusia elevarán el precio del barril hasta amenazar los 95 dólares. Cuando parecía que el impulso del cártel se desvanecía, un nuevo conflicto en Oriente Medio, con el ataque de Hamás a la frontera de Israel y la posterior escalada en las tensiones ha vuelto a empujar el precio del oro negro. Ahora, con el movimiento de Estados Unidos, durante seis meses se podrán realizar en dólares todo tipo de transacciones relacionadas con el crudo y gas venezolano.

Tras conocerse la noticia, el precio del barril europeo (Brent) cae un 1,83% entre especulaciones del alivio que puede suponer una inyección de crudo venezolano al mercado mundial. Sin embargo los expertos piden calma ante las tesis más optimistas, no solo porque aún puedan volver a aplicarse si ambas partes vuelven a estar enfrentadas, sino porque hacer que Venezuela vuelva a rugir como una potencia petrolera requiere levantar de las cenizas a una industria quebrada y con múltiples problemas.

¿Qué implica el fin de las sanciones ahora mismo?

A pesar de que Venezuela cuenta con las mayores reservas de crudo del mundo, el país está fuera del top 20 productores mundiales, con 750.000 barriles diarios. Este ha sido el resultado de un deterioro constante de su infraestructura petrolera por la crisis de hiperinflación vivida la última década (perdieron dos tercios de su PIB). Además, las sanciones han alejado a inversores y empresas internacionales, que son uno de los ejes de la industria del 'oro negro'.

El petróleo de Venezuela es diferente al de, por ejemplo, Arabia Saudí. Al ser especialmente pesado, necesita un proceso de refinado mucho más caro del que solían hacerse cargo las grandes refinerías de Estados Unidos. Con su marcha, el país no ha conseguido volver a tener maquinaría y tecnología necesaria para mantener la producción que llegó a tener bajo el Gobierno de Chávez de 3,3 millones de barriles diarios, siendo el tercer máximo productor de la OPEP.

En ese sentido, el país necesita reorganizar por completo su infraestructura. "Necesita una inversión de miles de millones de dólares que era imposible con las sanciones" explica Francisco Monaldi, director del Programa de Latinoamérica del Instituto Baker de Políticas Públicas de la Universidad Rice en Houston. Con la situación actual, el experto explica que "en los próximos meses podremos ver como su producción crece en 200.000 barriles diarios, un 0,2% del total del mercado de crudo, por lo que no habrá grandes cambios en el precio del petróleo".

"Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes de cualquier país del mundo, pero la mayor parte de ese petróleo es un crudo pesado y lodoso"

El motivo de este aumento no sería de la propia industria venezolana en sí, sino un empuje que aportarían empresas internacionales, que, según Monaldi, se espera que vuelvan al país, "como Chevron, Eni o Repsol". En cualquier caso, con el tiempo y la inversión adecuada en plantas oleoductos y una red estable de envíos a refinerías cercanas, el cambio sí podría ser más sensible.

"Esto parece un amplio levantamiento de las sanciones petroleras a Venezuela, lo cual es sorprendente porque la licencia es más amplia de lo esperado", dijo Francisco Monaldi, experto en energía latinoamericana del Instituto Baker de la Universidad Rice. "Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes de cualquier país del mundo, pero la mayor parte de ese petróleo es un crudo pesado y lodoso que está encerrado en el cinturón del Orinoco", dijo Ellen Wald, investigadora de Atlantic Council, que explica que este es el principal motivo por el que se beneficiará de forma clara de poder acceder a refinerías y tecnología extranjera.

"Con la probabilidad de que se vuelvan a imponer sanciones o de que se encarcele a ciudadanos extranjeros hace que no exista una solución rápida o fácil para la industria petrolera de Venezuela"

"Para aumentar la producción de petróleo de Venezuela y llevar ese petróleo al mercado se requerirán enormes cantidades de inversión y experiencia. Muchas de las empresas que solían trabajar con la compañía petrolera estatal de Venezuela, PDVSA, probablemente dudarán en reinvertir su dinero y su mano de obra en Venezuela por ahora", explican desde S&P Global. "Con la probabilidad de que se vuelvan a imponer sanciones o de que se encarcele a ciudadanos extranjeros. Incluso si el gobierno de Maduro cumple con las condiciones de la administración Biden y se alivian las sanciones, no existe una solución rápida o fácil para la industria petrolera de Venezuela".

Lo que sí podría cambiar es, por el momento, la red de envíos de petróleo mundial. "Con las autorizaciones despejando el camino para más exportaciones a Estados Unidos, Europa y el Caribe, Venezuela podría en el corto plazo desviar más de su petróleo que actualmente va a China", dijeron los analistas de S&P Global. Mientras que Fernando Ferreira, director de riesgos geopolíticos en Rapidan Energy cree que veremos en los próximos meses un repunte de los envíos de materiales químicos de EEUU a la república 'bolivariana'.

¿Cómo cambiará el mercado en el futuro?

De cara al futuro, la situación, sí que podría cambiar de forma más amplia, pues Venezuela "podría sumar más de 2 millones de barriles más al mercado", según razona Francisco Monaldi. Con el paso de los años y si el levantamiento de las sanciones se establece, y llega la inversión internacional, en Caracas podrían ver como su industria vuelve a rugir y recuperan un estatus entre los grandes productores mundiales. Esto afectaría especialmente a países asiáticos como India, China y a europeos como Rusia, que eran los que más se habían aprovechado de un crudo venezolano más barato a cambio de eludir las sanciones.

Sin embargo hay muchos condicionales para que esa restauración de Venezuela como potencia del petróleo se consiga. En primer lugar, que Estados Unidos decida pasados los seis meses mantener el levantamiento de las sanciones. Rachel Ziemba, investigadora adjunta del Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense, explicó que "el caracter temporal del levantamiento de sanciones y el hecho de que aún mantenga sanciones que pueden afectar a su capacidad de conseguir crédito", seguirán lastrando a la industria hasta que haya un panorama más claro.

De lograrse todos estos beneficios, el mundo gana un nuevo productor al otro lado del atlántico que, con los años, empujaría a la baja los precios del petróleo y, sobre todo, quitaría influencia a Oriente medio, una región que puede dar problemas los próximos años debido al aumento de las tensiones en la región, ofreciendo a Europa y Estados Unidos un nuevo proveedor.

Venezuela, un seguro anti-Irán

Algunos expertos apuntan a que esta estrategia arriesgada para la Administración Biden, tendría por objetivo noquear a Irán como un posible problema en los próximos años. Brenda Shaffer, experta en energía de la Escuela de Postgrado Naval de Estados Unidos, afirma que "El alivio de las sanciones a Venezuela no tiene que ver con la democracia, sino con los barriles en el mercado". Pues asevera que el conflicto en Oriente Medio ha acelerado todas las negociaciones.

La experta defiende que este es el motivo por el que de momento, el presidente no se ha pronunciado sobre Irán "por apoyar los ataques de Hamás a Israel". En ese sentido Shaffer explica que "si la administración admitiera el papel de Teherán en estos ataques (algo que podría ocurrir si el conflicto escala), tendría que empezar a imponer sanciones a Irán y dejar que Israel ataque a Irán".

Devolviendo a Venezuela al redil en los próximos años, el país podría concentrar sus esfuerzos en sanciones a la industria iraní, tal y como hiciera Obama en 2014, ante la escalada nuclear del país de los Ayatolás con el fin de impedirles culminar sus avances en el desarrollo de sus propias armas atómicas. Una situación que podría repetirse con otro marco y que, para entonces, Biden preferiría afrontar con las sanciones a Venezuela ya siendo cosa del pasado.

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